La inventiva de Yadier no solo se mide en impacto económico, sino también en protección de vidas humanas. Autor: Yahily Hernández Porto Publicado: 15/06/2026 | 10:22 pm
Camagüey.— En la central termoeléctrica 10 de Octubre, ubicada en el norteño litoral agramontino, Juventud Rebelde revisita el «libro» de hazañas de esta histórica planta, las que desafían el cruel bloqueo contra nuestra Isla, impuesto por el Gobierno estadounidense desde más de 60 años.
Allí se «burla» por sus hacedores el desgaste de las maquinarias, la escasez de recursos y de piezas de repuesto. En medio de este panorama de dificultades, pero también de entereza y de empeños colosales emergen hombres y mujeres de «acero», predestinados a no fallar.
Para ello, transforman lo que parecía inservible en verdaderas «obras de arte», en creaciones que se erigen sobre el metal oxidado, para que la identitaria y vetusta chimenea de la Central continúe humeante.
El regreso de los extintores
Una de esas obras de puro talento es la de Yadier Torres Fernández, porque en ella la expresión concreta y automática de su pensamiento creador estremece por su certera demostración innovadora.
Más conocido como el «Bombero», alias bien ganado por su previo desempeño en esta arriesgada profesión, el joven Yadier, encargado de la pro
tección contra incendios en la 10 de Octubre, exhibe con orgullo sus extintores, los de espuma y los de polvo, ambos, en desuso durante más de una década.
Torres Fernández, quien labora en ese centro hace cinco años, comentó a este diario que «muchos de estos aparatos estaban vacíos, obsoletos, almacenados e inservibles durante décadas».
Yadier, quien también se desempeña como especialista B en Seguridad y Salud en el Trabajo, explicó que «estos equipos, después de su primer uso necesitan ser recargados, pero se fueron guardando en los almacenes, unos vacíos y otros rotos, y el tiempo hizo igualmente de las suyas», apuntó.
—¿El regreso de los extintores a su vida útil en qué consistió?
—El proceso de reparación y defectación de varios cientos de estos aparatos permitió finalmente su recarga: a los de agente espumoso; con agua y creador de espuma, y a los de polvo; con polvo químico seco.
«Fue un proceso de intervención complejo e integral, porque hubo que limpiarlos, pintarlos y pulirlos, lo que eliminó el óxido extendido debido al tiempo de explotación y de su interacción con los gases y otros productos químicos que se expulsan en la planta. Se repararon todos sus accesorios: las válvulas y carcasas defectuosas, las juntas deterioradas y los muelles vencidos».
Su inventiva no solo se mide en impacto económico, sino también en protección de vidas humanas. «Ciertamente este trabajo minimiza riesgos y vulnerabilidades ante la ocurrencia de incendios, porque hay una capacidad de respuesta mayor, ágil y efectiva para sofocarlos. La recuperación de extintores no solo representa un ahorro superior a los 375 320 pesos en moneda nacional, sino que también fortalece la seguridad de todo el entorno de la Central.
«Los extintores son un medio primario vital para la brigada contra incendios, agrega, pues con ellos se da el primer choque de contención del fuego antes de la llegada de los bomberos».
El bombero que «afina» piano
Sí, Yadier —el también salvavidas de las azules playas de este litoral—, no se conformó con arreglar cilindros, sino que vio nada menos que un «piano» contra incendios, en un rincón de su entrañable fábrica.
Y es que el piano metálico, nacido del ingenio y capacidad técnica de este padre de familia, no es ese donde se tocan piezas musicales, sino una estructura en forma de trípode, estática y portentosa, donde se conectan y acoplan con firmeza los pitones GBP-600, o el multiplicador de espuma, el cual es usado por los comandos de bomberos del mundo para impulsar y multiplicar, a través de un chorro a fuerza, la espuma que ahogará las llamas.
—¿Cómo confeccionaste la necesaria estructura, conocida por los bomberos como «piano»?
—Se crearon con las barras y elementos metálicos en desuso. Se lograron confeccionar dos pianos con tres pitones cada uno. Los pitones también fueron recuperados, reparados y acoplados a esos pianos, de manera que la institución cuenta con su generador de media multiplicidad que produce 600 litros de espuma por minuto para sofocar incendios.
—¿Cuánto ahorro generó este invento?
—La inventiva no solo genera ahorro económico, sino que también permite aprovechar recursos que, de otra manera, se desecharían. Contar con el piano, que permite acoplar los pitones GBP-600 también recuperados, es una propuesta muy nuevitera que no solo genera espuma para combatir incendios, sino que reduce costos de importación. Unos
79 842.97 pesos moneda nacional se han ahorrado y, de ellos, solo en importación de pitones, más de 30 000 pesos.
—¿Cómo se siente Yadier con sus proyectos creativos?
—Con solo saber que puedo salvar vidas y prevenir incendios soy feliz. Mis hijos me preguntan, y yo les hablo de todo eso, de la utilidad de hacer el bien. Soy entonces una especie de papá–héroe, y la verdad que la vida me cambia cada vez que mis hijos me abrazan, besan y se sienten orgulloso de su papá.
