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Una fecha, cuatro sedes y la misma rebeldía

Con el otorgamiento de la sede del acto nacional por el 26 de Julio de este 2026, la provincia de Pinar del Río conmemora por cuarta ocasión tan importante efeméride. Como en las primeras ocasiones, las ideas de Fidel guían el camino del Moncada, del presente y el futuro

Autor:

Dorelys Canivell Canal

 

PINAR DEL RÍO.— Tiene Vueltabajo el honor de celebrar este domingo el aniversario 73 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. Y el orgullo de la provincia se acrecienta por ser la sede nacional de la conmemoración, justamente, en el año del centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Si en 1953, fue la Generación del Centenario de Martí, quien no dejó morir las ideas del Apóstol, hoy corresponde a todos los cubanos, en especial a los pinareños, herederos de toda nuestra tradición de lucha y resistencia, y coherentes con nuestros días, no dejar en letra muerta el inmenso legado de Fidel.

Así, en esta hora en la que  el imperio nos asfixia y amenaza con un bloqueo feroz, órdenes ejecutivas, un cerco energético despiadado y una agresión mediática a gran escala, resulta obligado rememorar la gesta del 26 de Julio, volver a la historia, para afincarnos mejor en el propósito de defender lo nuestro.

Por cuarta vez, los vueltabajeros acogemos las actividades centrales por tan importante fecha en la historia de la Patria, alegría y compromiso que mostramos desde la misma firme convicción de que solo trabajando lograremos alcanzar el desarrollo, el bienestar y la prosperidad que merecemos, lo mismo en la más occidental de las provincias que en todo nuestro país.

Otras tres sedes de los actos centrales por el Día de la Rebeldía Nacional antecedieron el actual otorgamiento del Buró Político: 1976, 2000 y 2017. Cada una tuvo sus peculiaridades. Fidel estuvo en las dos primeras, y luego nos siguió acompañando, porque no tuvo esta tierra un líder que conociera tanto de Pinar del Río y su gente como él.

La primera fiesta de pueblo

En 1976, a pocos meses de la División Política Administrativa estrenada entonces, recibía la provincia la noticia de que era la sede por el 26 de Julio. Por esa época, se colmaban las plazas y los niños de entonces son los hombres y mujeres que este amanecer levantan las banderas de la libertad.

En esa fecha el Comandante en Jefe dijo: «A ustedes, los pinareños, permítannos transmitirles la extraordinaria impresión que hemos recibido en el día de hoy, y darles las gracias por el recuerdo que llevaremos siempre del entusiasmo, de la seriedad, de la disciplina, del calor con que han conmemorado este 26 de Julio».

Como invitado especial a la celebración estuvo el entonces presidente de Angola, Agostinho Neto, símbolo de las luchas por la independencia africana. La imagen del abrazo entre ambos se hizo histórica, porque más que un saludo significaba la unión entre dos pueblos y la solidaridad probada entre las naciones.

En sus palabras a los pinareños, Fidel se refirió a las condiciones de Vueltabajo al triunfo de la Revolución: «Ninguna región del país fue más olvidada», reconocía así las precariedades en las que vivía la provincia hasta 1959, cuando era la Cenicienta de Cuba.

A sus palabras prosiguieron otras que demostraban el interés de la Revolución por impulsar el territorio: «Es mucho el trabajo que tenemos todos por delante». Una visión de futuro extraordinaria que revertiría en poco tiempo los indicadores de calidad de vida de los vueltabajeros.  

El 2000 sonaba como puerta abierta

Empezaba un nuevo milenio, un año estratégico para el país. Se libraba, quizá, una de las contiendas más decisivas para la nación. La Batalla de Ideas, concebida por Fidel, planteaba que en el plano del pensamiento esta Isla también tenía que ganar muchas disputas.

Exactamente 24 años después de haber sido sede por el 26 de Julio, Pinar del Río recibía nuevamente la condición y Fidel volvió para dialogar con los pinareños, compartir su júbilo y, sobre todo, dejar claro que solo desde la construcción colectiva, con ese espíritu de trabajo presto a sumar muchas manos y el desarrollo económico, podría avanzar el país.

En sus palabras no hubo solo una reflexión para Cuba, sino para todo el mundo; preocupado por el destino de los pueblos, por la supervivencia del hombre y seguro de la valía de los cubanos expresó:

«La Revolución no solo confía en la integridad moral y la cultura patriótica y revolucionaria de su pueblo y en el instinto de conservación de la especie humana, amenazada en su propia supervivencia; cree y confía también en el idealismo tradicional del pueblo norteamericano, al que solo pueden conducir a guerras injustas y agresiones bochornosas sobre la base de groseros engaños (…).

«(…) Nos defiende la fuerza de nuestro prestigio y nuestro ejemplo, el acero indestructible de la justicia de nuestra causa, el fuego inapagable de nuestra verdad y nuestra moral, la doble e inexpugnable trinchera de piedra y de ideas que hemos erigido (…)».

Sus palabras llegan hasta  hoy con una vigencia extraordinaria y quienes entonces lo escucharon tienen la certeza de haber presenciado uno de los momentos y discurso más significativos para el país.

Se abría un siglo, un milenio, y con él grandes desafíos que lejos de transitar en positivo, nos recuerdan cada día que los seres humanos estamos en peligro.

La sede, 17 años después

En 2017 llegó el tercer otorgamiento. Era la primera ocasión en que conmemoramos un aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes sin la presencia física de Fidel. Sin embargo, como aseguró el Comandante del Ejército Rebelde José Ramón Machado Ventura al pronunciar las palabras centrales, «no por ello ha dejado de estar presente su imagen, su obra y su ejemplo, junto a nuestro heroico pueblo, dispuesto a ser consecuentes en su quehacer cotidiano, con el concepto de Revolución que nos legara».

Ese 26, otra vez, la Plaza se llenó de pinareños que entendieron que asistir era también volver con él, con sus ideas, ser fiel a su herencia, a su estirpe de guerrillero, de revolucionario, de cubano… Había mucha historia reunida allí: estaban el General de Ejército Raúl Castro Ruz y el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, protagonistas también de aquel hecho que sirvió «de ejemplo al pueblo de Cuba, a tomar la bandera y seguir adelante», como dijera Fidel.

Por eso, el 26 de Julio, fecha trascendental en la historia de la nación, como significara Machado Ventura, «provoca en nosotros una mezcla particular de emociones, sentimientos e ideas, donde al orgullo de ser hijos de este pueblo se une el eterno compromiso con Fidel y con todos los que ofrendaron sus vidas para que siempre se asocie el nombre Cuba a la libertad, la justicia y la dignidad».

Un 26 de resistencia

Apenas un mes antes del 26 de Julio de este 2026, se dio a conocer la grata noticia de que el Buró Político del Comité Central del Partido otorgaba, otra vez, la sede nacional a Pinar del Río, como justo reconocimiento a los resultados de trabajo de un territorio que mucho ha batallado por borrar las huellas de Ian y que, a la par, muestra una labor sostenida en la Salud, la Educación, la Ciencia, en la actividad agrícola, forestal y tabacalera; así como en otros frentes que mantienen servicios esenciales para la población, a pesar de las limitaciones.

El reconocimiento fue recibido con júbilo y desde entonces la provincia se preparó para celebrar hoy. Lo hizo no solo con un amplio movimiento de reanimación de espacios públicos, de sus instituciones, de higienización de la ciudad, sino que Pinar del Río también se afianza en ese compromiso diario de echar para alante un país que no se rinde, que no claudica, que no baja su cabeza y que se mantiene firme, como aquellos hombres que el 26 de julio de 1953 advirtieron al mundo que en Cuba, heredera de las luchas independentistas, de Martí, de Maceo, de Mella, había una Revolución dispuesta a librar muchos Moncada.

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