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Humor cubano: La arqueología del presente

En la perpetuidad del proceso formativo de la nación, el humor ha sido un componente vital como parte de nuestra cultura. JR entrevista a uno de sus carismáticos exponentes: Luis Enrique Amador (Kike) Quiñones

 

Autor:

Jorge Alberto Piñero (JAPE)

El reconocido actor y humorista cubano Luis Enrique Amador Quiñones, actual Decano de la facultad de Arte Teatral del ISA, quien además fuera director del Centro Promotor del Humor por varios años, hace una valoración de la importancia del humorismo en la cultura nacional y el proceso formativo de la nación, en diálogo con Juventud Rebelde.

—Pocos conocen que la formación profesional de Kike Quiñones es como pedagogo, que derivó en un actor con grandes habilidades para el humor. ¿Ves alguna relación entre el humor y la pedagogía?

—Existe un vínculo extraordinario. De hecho, elaboré de conjunto con el Dr. Iván Barreto, un decálogo que muestra nexos insoslayables entre ambas áreas creativas. La pedagogía es un espacio que demanda una alta creatividad tanto como el humor. En la pedagogía hay un considerable rigor investigativo y de compromiso social, elementos que también le son inherentes al humor.

—Fuiste por muchos años director de la principal institución de humoristas en Cuba, tiempo en el que también desarrollaste con éxito tu carrera actoral; y ahora ocupas un cargo directivo en la facultad de teatro del Instituto Superior de las Artes… ¿Podríamos considerar entonces que el humor ha sido una herramienta importante en tu desarrollo profesional?

—Ha sido la herramienta más importante. En el campo del humor he sentido total realización. De este género me he alimentado y esto me ha permitido crecer en todos los sentidos: personal, psicológico, artístico, familiar.

La decisión de entregarme a esta manifestación me dio, paradójicamente, la posibilidad de acceder al teatro dramático primero, y de poder trabajar, como ahora, por una facultad de Arte teatral renovada y fiel a nuestros maestros, a los que apostaron por muchos de los que hoy integramos el panorama de la cultura nacional.

—¿Cómo podrías inter relacionar estas palabras: humor, cultura nacional, acervo cultural, patrimonio cultural?

—Me estás hablando de varias cosas diferentes, que a su vez tributan al mismo concepto, todas tienen un mismo propósito: la perpetuidad del proceso formativo de la nación.

No hay manera de apartar el humor de ese proceso al que ha aportado grandes dosis de nuestras esencias, sin contar que el humor, el buen humor cubano, en cada contexto de nuestra cultura ha sido, como expresó en algún momento el investigador puertorriqueño Luis Muñiz, la arqueología del presente.

—Dentro de tus investigaciones, que te han llevado a la Maestría y al Doctorado, siempre te centras en las relaciones entre la sociedad cubana y nuestras más auténticas raíces teatrales, particularmente el bufo y el vernáculo. ¿Hasta dónde consideras importante esta relación (para algunos olvidada o desplazada), a la hora de considerar las condicionantes de nuestro humor (y teatro) contemporáneo y su futuro?

—Una de las tantas cosas hermosas de nuestro teatro bufo, incluso nuestro vernáculo, es la perpetuidad manifiesta de sus esencias, de las cuáles se vale el humor escénico en cualquier desempeño.

Desde el bufo hasta hoy, encontramos invariantes estéticas que devienen en símbolos atendibles dentro del proceso formativo de la nación cubana.

—¿Podría tu actual contenido laboral alejarte de la escena y el humor? ¿Es cierto que pronto tendremos a Kike Quiñones, una vez más, frente a una Orquesta Sinfónica?

—Nada podría separarme de mi devoción por la escena. Todo se puede hacer, es cuestión de organizar tu tiempo, por eso odio cuando me lo hacen perder innecesariamente.

Y sí, estaré en la sala covarrubias del Teatro Nacional de Cuba los días 26, 27,28 y 29 de octubre, con mi espectáculo Sinfonía con de nada. Una experiencia extraordinaria, en la que estaré acompañado por el Maestro Javier Millet Rodríguez, Michel Pentón y la orquesta sinfónica del Conservatorio Amadeo Roldán.

Es una propuesta que ya ha tenido varias presentaciones en las provincias de Granma, Camagüey, Matanzas y Holguín, con salas generosas en cuanto a la afluencia y la aceptación del público. También fue galardonada con el Premio al mejor espectáculo del año en el pasado Aquelarre 2023… En fin, estoy muy contento con este resultado, y será mi regalo especial por la Jornada de la Cultura Nacional.

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