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Por fin el Senado censuró la ilegal guerra de Trump contra Irán

La decisión senatorial llega más tarde de lo debido, y luego de diez intentos de detener esa catástrofe

Autor:

Juana Carrasco Martín

Durante cuatro meses dejaron avanzar la guerra de Donald Trump y Benjamín Netanyahu contra Irán, ilegal desde su mismo comienzo a finales de febrero porque el mandatario estadounidense carecía del aval del Congreso. El martes 23 de junio de este 2026, el Senado estadounidense, aprobó una resolución sobre poderes de guerra que ordena al mandatario retirar las fuerzas de EE. UU. de Irán en una votación de 50 a 48, porque cuatro legisladores del Partido Republicano se alinearon con la bancada demócrata y a una Resolución semejante aprobada desde el 3 de junio por la Cámara de Representantes.

Sobre todo, respondiendo a un clamor de la ciudadanía que dicen representar y que en mayoría la rechazó —un porcentaje que fue creciendo a medida que el común ciudadano veía afectarse su economía doméstica por el caos económico prácticamente global producido por el doble bloqueo del estrecho de Ormuz, el de Irán en legítima defensa de su nación y el de Estados Unidos en desesperada contramedida que, por demás, favoreció las arcas de las grandes capitales petroleros.

Caliente está la encuesta de Reuters/Ipsos publicada el martes, reveladora de que solo el 24 por ciento de los estadounidenses cree que la guerra de Irán valió la pena, la mitad de quienes dieron su opinión afirmó que no valió la pena, considerando los miles de millones de dólares gastados, las bajas militares, los daños o la destrucción de instalaciones y equipos militares, y la crisis energética provocada por el cierre del estrecho de Ormuz.
Definitivamente, un conflicto letal y costoso que parece haber puesto en aprietos los arsenales del Pentágono, pero también una bendición para los llamados «contratistas de la defensa».

No está de más nombrar a los que pasaron la línea para detener el desastre, los republicanos Rand Paul (Kentucky), Susan Collins (Maine), Lisa Murkowski (Alaska) y Bill Cassidy (Luisiana); pero también un demócrata perseveró en su voto en contra de la Resolución, el senador por Pensilvania John Fetterman, negado a romper su alianza inquebrantable e incondicional con Israel, al punto de rechazar constante y públicamente que el régimen de Tel Aviv esté cometiendo genocidio en Gaza y fue capaz de responder «Me encanta» cuando en el programa Meet The Press le preguntaron sobre el ataque israelí contra el Líbano que dejó más de 3 000 heridos y 12 muertos…

La decisión senatorial llega más tarde lo debido, y luego de diez intentos de detener esa catástrofe, y luego que Trump se viera obligado de hecho a firmar un memorando de entendimiento con el presidente iraní, aunque siga bravuconeando y la tensión no cese por las continuadas acciones criminales del extremismo sionista en el Líbano. Pero al fin llegó esta Resolución respecto a Irán y fue saludada por las fuerzas pacifistas populares —que por cierto propician también una decisión semejante respecto a las diarias amenazas de intervención militar contra Cuba y también contra el asfixiante bloqueo económico y las más recientes medidas de estrangulamiento propiciadas por el secretario de Estado, Marco Rubio, gozoso de cumplir la tarea que le ha dado Trump de «tomar» a la nación caribeña.

Ese es el caso, por ejemplo, de la organización CODEPINK, que en las redes dejó claro una vez más: «La voluntad del pueblo es innegable: es hora de poner fin de forma permanente a esta guerra de agresión», la que incluso la agencia noticiosa AP llegó a decir que «pasará a la historia como una de las peores incursiones en política exterior que Estados Unidos haya realizado jamás».

Y hay algo muy importante sobre lo refrendado el martes por el Senado que recordó el influyente diario The New York Times, porque es una resolución concurrente con la Cámara de Representantes y, por tanto, no le hace falta la firma presidencial, aunque carece de la fuerza de una ley, se supone que, en cierta medida, pueda atarle las manos a Trump en esta guerra considerada por muchos, como innecesaria y totalmente contraria a lo que es voluntad de los estadounidenses y ahora sin el consentimiento de su Congreso.

Por supuesto, Trump saltó de inmediato al ring, es decir a escribir en su red Truh Social, la crítica esperada contra los republicanos y como no quiere perder de ninguna manera, a su estilo, les echó en cara que le hacen «más difícil» su trabajo y dijo: «Tengo a Irán contra las '’cuerdas'’, listo para caer... y el Senado de EE.UU. decide realizar una votación de la Ley de Poderes de Guerra mal cronometrada y sin sentido», y hasta la calificó de «antipatriótica».

Así que ni corto, ni perezoso, supongo que fue junto a sus mal asesores a revisar la solicitud al Congreso —no formalizada por el momento—, de más financiación para la guerra: 80 000 millones de dólares, nceesarios para cubrir los costos. Y no olvidemos la cifra histórica de 1,5 billones de dólares para el presupuesto del Pentágono, cuando a la mayoría de los estadounidenses no les alcanzan sus ingresos para llegar a fin de mes..

Una acotación al respecto: parece que los estadounidenses conocen bien a su presidente, pues la encuesta Reuters/Ipsos también reveló que la mayoría de los estadounidenses, alrededor del 63%, cree que es improbable que el acuerdo preliminar firmado el 17 de junio entre los presidentes Donald Trump y el iraní Masoud Pezeshkian conduzca a una paz duradera entre ambos países.

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