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Miles de personas se movilizaron en seis continentes para combatir la destrucción de la Amazonía

«Organízate, hazte activo y une fuerzas en defensa del Amazonas y en defensa de nuestro futuro», dice la Asociación de Pueblos Indígenas de Brasil

Autor:

Juventud Rebelde

«Enojarse en los medios sociales no es suficiente» para poner fin a los incendios y las políticas impulsadas por los beneficios que asolan la selva amazónica, miles de personas en seis continentes se movilizaron el jueves para protestar contra la destrucción de los «pulmones del mundo» en el manos del presidente brasileño de extrema derecha Jair Bolsonaro y grandes corporaciones multinacionales, reportó Common Dreams.

«Desde Río de Janeiro y Brasilia hasta San Francisco y Hong Kong, personas de generaciones, orígenes y fronteras están expresando su indignación por los incendios destructivos y su solidaridad con los esfuerzos decididos de los pueblos indígenas para defender bosque y nuestro bienestar colectivo», señaló Christian Poirier, director del programa de Amazon Watch, que coordinó las acciones globales junto con la Asociación de Pueblos Indígenas de Brasil (APIB) y la Rebelión por la Extinción.

Las manifestaciones, que abarcaron más de 20 países, se produjeron cuando miles de incendios continuaron devastando la selva amazónica. Muchas de las llamas fueron establecidas deliberada e ilegalmente por agricultores, madereros y ganaderos que, según los críticos, se han visto envalentonados por el apoyo agresivo de Bolsonaro a la deforestación, que se aceleró rápidamente desde que está en el cargo, comento Common Dreams. 

«Miles de personas en todo el mundo se están movilizando junto con la resistencia de Brasil al régimen de Bolsonaro», dijo Poirier.

Los manifestantes celebraron un die-in (simulación de muerte), fuera de las oficinas londinenses de Blackrock, que un informe reciente describió como el «mayor inversor del mundo en deforestación». 

Mientras, afuera de la Casa Blanca, los manifestantes sostuvieron carteles que condenaron al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a Bolsonaro, y a los grandes negocios como «incendiarios de la Amazonía ».

Sonia Guajajara, coordinadora ejecutiva de APIB, dijo que al «abordar la magnitud de la destrucción del Amazonas que estamos presenciando», la gente «debe organizarse, activarse y unir fuerzas en defensa de la Amazonía y en defensa de nuestro futuro».

«Tenemos que detener este absurdo», dijo Guajajara.

Las compañías sucias de la deforestación

En su página web Amazon Watch denunciaba también que una docena de sucias compañías que llevan a cabo deforestaciones debieran detener la quema de los bosques del mundo.

« La Amazonía estas en llamas. Las corporaciones comparten la culpa. Se necesita que formen parte de la solución»,  reclaman los grupos que llaman a la inmediata suspensión de  todos los negocios y financiamiento con los comerciantes activos en laAmazonía brasileña.

Los comerciantes mundiales de materias primas como Cargill, JBS y Mafrig son los principales impulsores de la deforestación en el Amazonas. Sus productos son vendidos por minoristas como Leclerc, Stop Shop, Walmart y Costco. Y detrás de los operadores de materias primas están los bancos e inversores institucionales que proporcionan el crédito y la financiación de capital que permite su expansión en el Amazonas: firmas como BlackRock, JPMorgan Chase, Santander, BNP Paribas, HSBC y otras. Estos financistas no sólo permiten la destrucción de nuestros bosques, se benefician de ello».

Asi denuncian los grupos activistas que han estado detrás de la petición de un Día de Acción Mundial por el Amazonas, que tuvo lugar este 5 de septiembre, y que emitieron un conjunto de demandas para que el sector privado asuma la responsabilidad de su papel fundamental en la destrucción forestal que se desarrolla en toda América del Sur. 

La creciente coalición de grupos, que incluye Amigos de la Tierra, Amazon Watch, Rainforest Action Network y otros, emitió el pasado 30 de agosto una declaración sobre los actores corporativos involucrados en la destrucción de la selva amazónica en la cual afirman que «El presidente brasileño Jair Bolsonaro ciertamente merece la culpa principal de los incendios que actualmente arden en la Amazonía, dadas sus políticas violentas, regresivas y racistas y su estímulo explícito para 'abrir la Amazonía para los negocios'. 

«Pero las corporaciones multinacionales ayudaron a crear estas condiciones para lucrarse a expensas de los pulmones de la tierra, y estas mismas empresas están lucrando aún más a medida que los incendios de hoy abren la puerta a las plantaciones y ranchos del mañana».

El comunicado titulado Carta Abierta de la Sociedad Civil a la Comunidad Financiera Global, declara que «El destino de la Amazonía es el destino del mundo. Hoy les pedimos a ustedes, los bancos e inversionistas institucionales que proporcionan financiamiento de deuda y capital, que utilicen su dinero, que en muchos casos es nuestro dinero, para desafiar directamente la agenda destructiva de Bolsonaro en Brasil. Le pedimos que suspenda inmediatamente todo financiamiento a las empresas agroindustriales activas en la Amazonía brasileña y el Cerrado hasta y a menos que pueda tomar acciones sistémicas a más largo plazo para...» resolver esta crisis.

Una crisis que requiere de soluciones innovadoras que lleguen a la raíz del problema, que no pueden ser a medias  o  superficiales, afirman en la demanda que exige dar los nombres de las empresas comprometidas y pedirle cuentas al régimen de Bolsonaro, y llevar la solidaridad mundial a la justicia social y ambiental.

La urgencia estriba en que la Amazonia, la mayor selva del mundo, provee el  20  por ciento del oxígeno del planeta, alberga el diez por ciento de la biodiversidad, y ayuda a estabilizar el clima global, por lo tanto, el mundo la necesita para sobrevivir, y —como dice Amazon Watch—, nadie lo comprende mejor que los pueblos indígenas y las comunidades tradicionales que viven en ella y está probado que son sus mejores guardianes. También por esto sufren de una violencia y represión desproporcionada por defender sus derechos y a los bosques.

El gobierno de extrema derecha de Bolsonaro y sus acciones que favorecen al sector agroindustrial conocido como los «ruralistas», ha exacerbado profundamente esa crisis que afecta la integridad ecológica y el bienestar de los pueblos de la Amazonia.

 Próximo sínodo papal sobre la Amazonia

Por su parte, el diario The Guardian reporta que en un intercambio de correos electrónicos, el arzobispo de Brasilia, Erwin Kräutler, dijo que los incendios en la Amazonia son «un verdadero apocalipsis» y espera que el sínodo papal del mes que viene en el Vaticano denuncie enérgicamente la destrucción de la selva tropical.

Kräutler, obispo retirado de Xingu,  es  uno de los 18 miembros del consejo preparatorio designado por el papa Francisco para ese sínodo sobre la Amazonia, región que conoce muy bien  pues ha pasado 54 años en ella.

«Siempre ha habido incendios en el Amazonas. Cuando son más pequeños, la naturaleza se reconstruye en pocos años. Pero lo que están viendo ahora es un verdadero apocalipsis», dijo el arzobispo.

El Papa Francisco ha defendido una relación más armoniosa con el mundo natural por el bien de las generaciones futuras, y se espera que después de la reunión que han estado preparando desde 2016 —pero ahora se hace más urgente que nunca—, refuerce este mensaje con una «exhortación apostólica». Es probable que se base en su influyente encíclica de 180 páginas sobre el cambio climático, «Laudato Si», publicada hace cuatro años, que pedía medidas concretas para hacer frente a la crisis ambiental.

A principios de esta semana, el clero católico en el Amazonas publicó una carta abierta condenando la violencia y la intimidación que están experimentando los pueblos indígenas y las comunidades pobres como resultado de los esfuerzos para proteger el bosque. 

«Estamos profundamente decepcionados de que hoy, en lugar de ser apoyados y alentados, nuestros líderes sean criminalizados como enemigos de la patria», escribieron. «Junto con el Papa Francisco, defendemos inflexiblemente la Amazonía y exigimos medidas urgentes a los gobiernos ante la agresión violenta e irracional contra la naturaleza y la destrucción del bosque que mata la flora y fauna antigua con incendios criminales», dijeron.

The Guardian subraya que sacerdotes y monjas tienen una larga historia de trabajo con las comunidades pobres de Amazonas, que a menudo los ha puesto en desacuerdo con los poderosos intereses empresariales y las autoridades. Durante la década de 1970, el movimiento de teología de la Liberación estuvo estrechamente alineado con la resistencia de izquierda a la dictadura militar de la época, agrega el diario británico.

El periódico recuerda algunos casos: En el año 2005, la monja estadounidense Dorothy Stang, fue asesinada por los terratenientes y uno de sus seguidores, el padre Amaro Lopes, fue arrestado el año pasado en la cuenca del rio Xingu, mientras el propio Kräutler, ha sido blanco de amenazas de muerte y durante diez años necesito protección policial.

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