Con el último día de julio, culminó la Operación Banner, una movilización sin precedentes de las fuerzas armadas del Reino Unido, comenzada en 1969. El objetivo, en aquel entonces, era llevar la «normalidad» al Ulster mediante el respaldo directo al Royal Ulster Constabulary (RUC), la fuerza policial encargada, más que de mantener el orden, de poner a salvo los intereses de los protestantes favorables a la unión con Gran Bretaña, quienes señoreaban crudamente sobre el sector católico partidario de la integración en la República de Irlanda, y discriminado en derechos tan elementales como el acceso al empleo y la vivienda.
Se arrimó a la senda derecha de la calle y se detuvo frente a la señal de Pare. El frenazo de su moto fue preciso y calculado. Todo marchaba bien y se sentía seguro llevando aquel casco sobre la cabeza. Solo restaba esperar unos segundos más. Los autos que rodaban por la senda preferencial pasarían y él podría, sin complicaciones, continuar adelante.
Vivo en el porvenir: como un espectro.
De nuevo habrá «vista» en Atlanta en el caso de los Cinco. Como sabe nuestro pueblo, un panel de tres jueces designados por el Onceno Circuito de Apelaciones revocó, en una documentada sentencia dictada el 9 de agosto de 2005, el ilegal veredicto y las injustas sentencias en el amañado proceso seguido en Miami contra los Cinco. El Gobierno de los Estados Unidos apeló aquella decisión que disponía un nuevo juicio, haciendo uso, una vez más, de presiones y mentiras, lo que motivó que el Pleno del Circuito de Apelaciones, un año después, dictara por mayoría una sentencia anulando la anterior. Así el caso volvía a los jueces que conocieron de la inicial apelación para que se pronunciaran sobre las demás causales o motivos de inconformidad que habían sido planteados.
En Camagüey, Raúl ha tocado la vergüenza nacional, con un discurso muy complejo, en el cual debía sustentar con valor y serenidad las verdades de Cuba ante el agresivo vecino norteño, y al propio tiempo poner orden en el patio casero, sin esa obsesión enfermiza por ocultar el lavado de trapos del fisgoneo colindante. A fin de cuentas, lo importante es sanear la higiene política y económica del país.
Hace poco escuchamos: «La educación es el reflejo del alma de una persona». O lo que equivale a decir: «Sé un individuo bien educado, sumamente cortés, y serás una buena persona». Es para reír.
Todos deseamos ser y vivir plenamente felices, lo difícil es el cómo lograrlo. Según una fábula popular, minutos antes de que la humanidad existiera un grupo de duendes decidieron hacer de las suyas escondiendo la Felicidad dentro de los propios seres humanos, dando por seguro que los hombres estarían siempre tan ocupados buscándola sin saber que la traen consigo.
Ayer leí un libro que se acerca a La Habana desde una perspectiva un tanto olvidada por unos y desconocida por otros. Pocos de cuantos viven hoy en la urbe seductora de ayer y de hoy, podrán identificar ciertos nombres, ciertas referencias de lugares, establecimientos y gente. «Me llevaron a la Décima», o «entrando en El Encanto», o «Carratalá me dijo», o «Miguelito el Niño me golpeó». ¿Qué dicen a la mayoría? Supongo que casi nada.
Los medios más importantes de EE.UU., los demócratas, los republicanos, no ahorran elogios a los efectivos norteamericanos que combaten en Iraq.
La pasada semana, mientras esperaba mi turno en un mercado agropecuario para comprar cebolla, alguien a mi lado inició un diálogo con su vecino de mostrador. «Pues, chico —dijo—, si no hubiera sido por la solidaridad de otros países, no sé qué hubiera sido de nosotros. ¿Viste el noticiero? Llegaron los Pastores por la Paz con más donativos. Esa gente nos quiere de corazón y nunca vienen con las manos vacías. Ya te digo, si no fuera por la solidaridad...».