He visto a un niño con una argolla en la oreja izquierda.
Ahora que se acerca el 23 de agosto, aniversario 47 de la Federación de Mujeres Cubanas, me pregunto: ¿por qué apenas se habla de las amas de casa? Sin embargo, ¡cuánto merecen ellas que se les reconozca y estimule! Por razones de pragmatismo, el lente público apenas las tiene en cuenta en sus primeros planos. Rara vez se les reserva espacio en los agasajos y en las distinciones. Por su parte, el almanaque está todavía por ofrendar 24 horas en su honor.
Dentro y fuera de Cuba se han generado expectativas alrededor de la fecha del 20 de agosto, la Corte Federal del Onceno Circuito de Apelaciones de Atlanta en Estados Unidos y el caso los Cinco. Es de general conocimiento que algo ocurrirá ese día. La complejidad del proceso legal y su manipulación por parte del gobierno de ese país han generado confusión entre los interesados en el caso que no logran saber con exactitud qué pasará el día 20 y cuándo se le pondrá fin de una vez a la injusta prisión. La interrogante más recurrente en cualquier conversación sobre el asunto sigue siendo en qué momento legal está el caso de los Cinco.
Las fruslerías son también noticia —tanto en su acepción de naderías como en la de miserias. Las discordancias se expresan además en latitud geográfica, y ubicadas en uno u otro polo clasista.
De abrojos y cardosanto sabe el camino recorrido por la mujer durante su constante lucha por el logro de una igualdad social tangible frente al hombre.
Draft (reclutamiento obligatorio) es una palabra tabú desde entonces, pero Lute se ve precisado a sacarla a la luz pública porque el ejército de «todos voluntarios» no está cubriendo la demanda de una administración dispuesta a hacer la guerra por doquier.
Estoy leyendo un libro que desafía y trastorna. Aún no lo he terminado —porque pide detenerte en esta frase, o en aquel párrafo o en aquella página, es decir, lees y relees, avanzas y retrocedes— y ya exige que uno hable de sus juicios, sus ideas, sus valoraciones. Es, compañeros, un libro, a secas. Y basta.
Los colores son capaces de evocar en las personas emociones y estados de ánimo de la más heterogénea naturaleza. Los especialistas en el asunto aseguran que, en sentido general, los matices cálidos suelen ser muy estimulantes y provocar optimismo, aunque también, en determinadas circunstancias, pueden despertar agresividad.
Del multiforme pastel que era Yugoslavia, deshecho a principios de los 90 en varias tajadas —gracias a que EE.UU. y sus aliados europeos empujaban irresponsablemente el brazo de quienes blandían el cuchillo—, queda aún un último trozo que algunos desean repartir: la provincia serbia de Kosovo-Metohija.
Washington pensaba equivocadamente que los cubanos iban a ocasionar una insurrección aprovechando la enfermedad del presidente Fidel Castro y decidieron reforzar su dispositivo de injerencia para lograr un golpe de Estado y controlar a Cuba.