He visto a madres rezar a un dios muy pequeñito por el éxito de los planes futuros y por mí. Madre reza por mí, como si en la oración elevara todo su miedo y su gozo. Hay detrás del altar una bandera en la que reconozco la Patria. Madre dice que la Patria necesita que más hijos se preocupen por cuidarla. Lo dice a toda voz, como una orden de combate.
En las últimas semanas, en Cuba se han reportado varios brotes de hepatitis A, una enfermedad viral que afecta el hígado y se transmite, principalmente, a través del consumo de alimentos o agua contaminados con materia fecal. No es una preocupación que solamente aqueja a nuestro país, pues es común en esta época del año, en determinadas circunstancias, por lo que las autoridades sanitarias despliegan su labor con mayor intensidad; advierten y sugieren acciones de prevención en todos los entornos.
Todos los cubanos debieran saberlo. Pero las palabras se achican ante las vivencias. Puedo decir que, en un teatro de Berlín, sentadas en las butacas y en el piso, en la platea y en el balcón, hasta no caber un solo ser humano más, casi 700 personas y, sobre todo, cientos de jóvenes se reunieron para escuchar a dos cubanos recién llegados hablar de Cuba, de su resistencia, y ofrecerles su apoyo incondicional.
El muchacho, el chamaquito, para decirlo de la forma más llana posible, miraba con extrañeza y esa forma de observar se convirtió en una señal. «¿Tú sabes doblar la bandera?», le preguntaron.
El presidente del Parlamento de Irán, Mohammad Bagher Ghalibaf, alertó a su país y al mundo que Estados Unidos ha iniciado una nueva etapa del conflicto en Oriente Medio, con la activación del bloqueo naval, una propaganda mediática intensa y grandes presiones económicas, mientras busca provocar divisiones internas como en la época de la erosión por dentro de la era Trilateral de Bigniew Brzezinsky y Henry Kissinger.
La vi en el mercado, sosteniendo un pedazo de carne en la mano. Ella sopesó aquel fragmento de «mamífero nacional», preguntó el precio y, ante la respuesta del vendedor, regresó el producto al mostrador como si le hubieran puesto una cámara lenta. Hizo un gesto, de esos que surgen cuando se acepta lo inevitable, y terminó marchándose.
No hubo reclamos, solo ese silencio que a veces es más elocuente qu...
Nunca me han gustado las jaulas, por eso no tuve gorriones ni pericos atrapados. Tal vez fui un niño raro. ¿Cómo coartar el vuelo a quien el destino puso alas? En mi patio, en el limonero, cerca de mi ventana, solían anidar los colibríes. Contemplaba con fascinación aquel nido de fantasía, entrelazado con hebras minúsculas.
Hay momentos en que un país que dice realmente quienes son su gente y de que están hechos. El Primero de Mayo en Cuba es uno de esos días en que la calle se convierte en trinchera.
Cuando las madres de Flavia, Patricia y Jennifer acunaron por primera vez a sus hijas en aquel 2011, no podían imaginar el país que las recibiría 15 años después. En aquel instante, la segunda década del milenio se asomaba con aperturas económicas, un Presidente estadounidense que estudiaba a Cuba con nuevos lentes y donde —un magnate llamado Donald Trump— no era más que otro multimillonario para los cubanos.
A quienes se niegan a ver que el mundo ya no responde a la «verdad verdadera», sino a la que se construye desde el poder arrollador de unos medios que dejan ver muy claramente su parcialidad en la defensa de los intereses del gran capital, deberían recetarles agua de vicaria para los ojos y frituras de sesos de cerdo para incentivar la lucidez.
Son apenas dos de los remedios que ponían en práctica las abuelas de antaño cuando un...