Sueños expuestos

Científicos creen estar más cerca de decodificar con exactitud nuestras visiones nocturnas. Sugieren también que el sueño fragmentado afecta de forma significativa la capacidad de formar recuerdos y afirman haber encontrado el código genético responsable del sonambulismo

Autor:

Patricia Cáceres

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En un mundo repleto de ojos y oídos que espían, incluso sin quererlo, lo único que quizá tenga una persona que realmente pueda llamarse «privado» son sus sueños. Pero incluso esos ya están en peligro de ser expuestos.

Un estudio publicado por especialistas japoneses en la revista Science sugiere que es posible conocer con bastante precisión el contenido de los sueños de una persona mientras descansa en los brazos de Morfeo.

Los investigadores nipones aplicaron escáneres cerebrales de imágenes de resonancia magnética a tres voluntarios mientras dormían. En el momento en que estos comenzaban a dormitar, se les despertó para que contaran lo que habían visto.

Los científicos establecieron una relación entre la información de la actividad cerebral captada por el escáner y las imágenes en los sueños de los voluntarios, que incluyeron desde estatuas de bronce hasta llaves. Posteriormente fueron anotadas, clasificadas según su similitud y registradas en una base de datos.

El experimento se repitió más de 200 veces con cada participante y, al decir de los expertos, se predijo el tema general del sueño con una precisión del 60 por ciento.

«Tengo la firme creencia de que es posible la decodificación de sueños, o al menos de ciertos aspectos particulares de estos. Por eso no me sorprendieron mucho los resultados, pero sí me emocionaron», expresó el profesor Yukiyasu Kamitani, investigador de los Laboratorios Computacionales de Neurociencia ATR de Kioto, Japón.

En lo adelante el equipo de científicos prevé analizar etapas de sueño más profundo, cuando se cree que ocurren las visiones más vívidas.

También investigará si los escáneres pueden ayudar a descifrar las emociones, olores, colores y sensaciones físicas que se experimentan comúnmente al dormir.

Este mecanismo podría arrojar nuevas pistas sobre la actividad cerebral en personas que permanecen en estado de coma, o en aquellas que tienen otro tipo de trastornos cerebrales, y si sueñan o no.

Trastornos en la memoria

El sueño fragmentado afecta de forma significativa la capacidad de formar recuerdos. Así lo afirmaron científicos de la Universidad de Stanford, Estados Unidos, quienes realizaron pruebas en ratones.

El estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Science (PNAS), analizó el efecto del sueño fragmentado en animales. Los resultados revelaron que los ejemplares que durmieron de forma interrumpida tuvieron más problemas para reconocer objetos familiares que quienes durmieron tranquilamente.

Para arribar a tales conclusiones, el grupo de expertos empleó una técnica conocida como optogenética, en la que células específicas son modificadas genéticamente para poder controlarlas con luz.

Enviaron pulsaciones de luz al cerebro de los roedores mientras dormían, específicamente hacia un tipo de célula que regula el cambio del estado de sueño al estado de vigilia.

El propósito era interrumpir el sueño sin afectar la duración total del tiempo que dormían los animales, o la calidad o composición de su sueño. Al finalizar, los ratones se colocaron en una caja con dos objetos, uno de ellos visto con anterioridad.

La respuesta normal era que pasaran más tiempo examinando el objeto nuevo, lo cual ocurrió en aquellos que durmieron sin interrupciones. No obstante, los ejemplares sometidos al sueño fragmentado mostraron el mismo interés por ambos objetos lo cual —afirman los especialistas— indica que su memoria fue afectada.

Los científicos piensan que en el futuro estos resultados pudieran ayudar a explicar condiciones patológicas que tienen un impacto en la memoria, incluido el Alzheimer y otros déficits cognitivos.

Código genético de los sonámbulos

El sonambulismo es una condición que afecta hasta al diez por ciento de los niños y a uno de cada 50 adultos. Científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, Estados Unidos, creen haber encontrado el código genético responsable de este problema.

Aunque se sabe muy poco al respecto, los especialistas conocen que los casos de sonambulismo suelen repetirse en algunas familias. Por ello los autores del estudio analizaron cuatro generaciones de una familia de sonámbulos, desde los bisabuelos hasta los bisnietos. Nueve miembros de los 22 eran sonámbulos.

Mediante muestras de saliva, analizaron el ADN de la familia para desentrañar la condición. El exhaustivo examen reveló que el problema estaba localizado en el código genético ubicado en el cromosoma 20, y que el código había sido transmitido de una generación a otra. Es decir, que una persona con este código tiene un 50 por ciento de posibilidad de transferirlo a su descendencia.

«Es probable que varios genes estén involucrados. Lo que hemos encontrado es el primer foco genético para el sonambulismo», explicó la Doctora Christina Gurnett, líder del experimento.

Si bien no se ha identificado con exactitud el gen o los genes involucrados, los expertos vaticinan que el culpable es el gen de la adenosina deaminasa, asentado en un segmento del cromosoma 20, el cual se vincula con la fase del sueño conocida como «de ondas lentas» (cuando ocurre el sonambulismo).

Los científicos esperan enfocarse pronto en los genes implicados y así encontrar nuevos tratamientos para curar este trastorno.

Los sonámbulos son capaces de realizar tareas como localizar las llaves del coche y luego conducir. Inclusive, no son pocos los casos en los que se han registrado asesinatos, donde el agresor permanecía dormido mientras cometía el crimen.

Casi siempre estos episodios tienen lugar temprano en la noche. Al día siguiente el individuo no recuerda casi nada de lo ocurrido.

Se sabe que factores como el cansancio o el estrés pueden ser detonantes de este padecimiento.

ABC de los sueños

La revista BBC Focus consultó recientemente al profesor Jim Horne, director del Centro de Investigación del Sueño de la Universidad de Loughborough, Inglaterra, para responder algunas interrogantes:

¿Cuánto sueño en realidad necesitamos?

—Se recomiendan siete u ocho horas de sueño cada noche.

«Algunos dicen que dormimos más que en el pasado, pero hace cien años la mayoría de la gente estaba sometida a condiciones terribles para dormir.

«Las circunstancias hoy son mejores, y la mayoría de nosotros en realidad dormimos muy bien. Entre siete u ocho horas cada noche es probablemente óptimo».

¿Son normales los patrones de sueño actuales?

—Confinar el sueño a un solo bloque durante la noche no es lo más normal. Dos períodos de sueño al día solía ser la práctica más común en la mayor parte del mundo, y todavía lo es.

«La gente de los países del Mediterráneo toman siestas que duran varias horas y solo necesitan dormir cuatro o cinco horas en la noche. Así pueden mantenerse despiertos hasta más tarde.

«Los europeos de la Edad Media   acostumbraban tomar lo que llamaban “el primer sueño” cerca de las seis de la tarde, durante cerca de una hora. De esta forma se sentían refrescados para cualquier activad social que ocurriera más tarde».

—¿Es imprescindible entonces la siesta vespertina?

—Puede ser útil, pero solo en las circunstancias correctas. Si usted está totalmente alerta, una siesta no tiene sentido, pero si se siente adormilado, esta puede ayudarle a superar ese estado y puede ser muy refrescante.

«Una siesta debe ser corta, de no más de 20 minutos, de lo contrario podría convertirse en un sueño total y se sentirá aturdido al despertar».

—¿Qué es el déficit de sueño?

—Es un término que implica que hay algo que tenemos que pagar. Usted puede recuperar el sueño rápidamente, con solo una pequeña porción de la cantidad perdida. Si usted normalmente duerme siete horas, y pasa una noche sin hacerlo, durmiendo apenas diez horas a la siguiente será suficiente para recuperarse.

«Solo necesita recuperar el sueño profundo que perdió, porque el sueño ligero y el sueño de REM (movimientos oculares rápidos) pueden sacrificarse».

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