Un problema nada residual

Hoy se aclara un caso pendiente del año 2006. Domingo García Aguilar, subdelegado adjunto del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) en Ciego de Ávila, responde lo denunciado aquí el 12 de septiembre por Felicita Rojas, vecina de Enrique Varona 146, entre 9 y 10, en la ciudad de Morón.

En síntesis, Felicita apuntaba las graves dificultades para la evacuación de residuales en la zona sur de esa ciudad. Hacía tres meses que no funcionaba la bomba que succiona el alcantarillado. Era imprescindible renovarla, y Acueducto y Alcantarillado les respondió que no había financiamiento para ello. Mientras tanto, esa zona de la ciudad vivía entre albañales.

A propósito, reconoce García Aguilar la magnitud del problema. Especifica que esa zona, donde residen más de 18 000 personas, posee un sistema de alcantarillado que disponía de una bomba sumergible de residuales de 200 litros por segundo y 30 metros de carga. El equipo, con 20 años de explotación intensiva, colapsó en junio de 2006 luego de muchas reparaciones. Se decidió adquirir uno similar, de elevado costo, «pero que implica una considerable demora, por las causas objetivas que todos conocemos».

Subraya el subdelegado que se buscaron paliativos mancomunadamente con otras entidades. Se decidió situar permanentemente en esa estación de bombeo un camión limpia-fosas para evacuar los residuales, y se instaló una bomba horizontal con una capacidad mucho menor, que no se ajustaba a los requerimientos.

Todas eran soluciones provisionales, declara. Por ello hubo hasta que recurrir a la extracción manual. También se paralizaba cada 15 días el bombeo de agua potable, para limpiar los registros.

Reconoce el respaldo de otras entidades y territorios. De Camagüey y Ciudad de La Habana les llegaron dos camiones especializados de alta presión, lo que facilitó la limpieza de los colectores y redes de alcantarillado, «obstruidos en gran medida por la indisciplina social de inconscientes ciudadanos que vierten en ellos todo tipo de residuales sólidos, que van desde escombros hasta los desechos originados por la crianza de cerdos en los domicilios».

Y anuncia que el INRH ha contratado en el exterior una nueva bomba, la cual debe arribar al país en los próximos meses. Pero en su espera, se estaba instalando en los primeros días de diciembre de 2006 un equipo donado por una empresa, gracias a que esta renovó su infraestructura. El mismo tiene capacidad para bombear 160 litros por segundo y 30 metros de carga.

Especifica el subdelegado que «ha sido una situación difícil, a la que no han permanecido ajenas las autoridades del Gobierno, que la han enfrentado en medio de una lucha abierta contra el mosquito Aedes aegypti. La labor de los trabajadores de Recursos Hidráulicos, de Comunales y de otros organismos en la ciudad de Morón ha sido formidable. Y han manifestado su compromiso de continuar haciéndolo, hasta tanto se disponga de la solución definitiva».

La segunda carta la envía Lucía Cubela Roche, de calle Séptima 2003, entre 20 y 23, municipio capitalino de Playa: hace ya tres meses que ella viene afrontando serios problemas con la factura del servicio eléctrico, que no se corresponde ni con su equipamiento electrodoméstico ni con sus gastos.

Lucía ha realizado ingentes esfuerzos en las oficinas de la OBE municipal para que le envíen un inspector. Y todo ha sido infructuoso. «Siempre es la misma respuesta, y sin tener yo la certeza de que el problema vaya a tener solución, pues para ellos es más sencillo expresar que el inspector tiene arriba la orden, número 2030005, y que no da abasto».

Pero mientras tanto, apunta Lucía, es mi bolsillo el que están lacerando.

La lectora considera de suma gravedad esa desatención de una entidad para con un cliente, pues esa es la imagen de ellos mismos que están dando con tal actuar.

No son pocos los consumidores de electricidad que se han visto en similar situación. Y todos aplican una lógica arrasadora: si no pagas el servicio te lo interrumpen; eso es correcto. Pero si te cobran de más, hay que caerles y caerles, insistirles mientras sigues afectando tu bolsillo, hasta que se rectifique el error. Eso es muy injusto.

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