24 °C Quienes entre los cubanos amamos los distintos modos de abordar el jazz, por estos tiempos tenemos que sentirnos contentos. Son muchos los buenos resultados que en dicha expresión musical nuestra gente está consiguiendo. Por ejemplo, hace apenas unas horas, el periodista y gran amigo José Dos Santos circuló una información que daba cuenta del éxito registrado por el joven y aventajado pianista Dayramir González, a propósito de su examen final de la carrera de composición en la mundialmente famosa Berklee College of Music, de Boston.
Dada la cantidad de discos pendientes que tengo para comentar en esta columna, hago hoy un compendio de un par de producciones, con miras a promover entre los lectores del espacio algo de lo que nuestra gente anda haciendo en materia de rock y metal.
Con el fin de designar las culturas urbanas musicales de nuestros dÃas, en los estudios de música popular se manejan tres términos. AsÃ, encontramos el de «subculturas», que para algunos es casi una posición epistemológica. Este concepto ha sido discutido en años recientes dentro del ámbito de los Estudios Culturales por sus limitaciones.
En lo que se ha denominado era posindustrial (el término hace referencia a un perÃodo de tiempo no definido exactamente y ligado a determinados entornos urbanos), se inician nuevas relaciones con los sonidos y con ellas, la reconfiguración de los lenguajes que a tales sonidos se asocian. En las aludidas recientes circunstancias urbanas hÃbridas, es que el correlato tecnológico y social propicia el surgimiento de las que se conocen como músicas sin patria, las cuales poseen la capacidad de apelar a poblaciones similares generacional o contextualmente en sitios muy distantes del planeta. Es en ese contexto que se ubica el jazz rock, manifestación que puede encontrar cultores en los más disÃmiles rincones del planeta.
Aunque disfruto de toda la música en su sentido más amplio, experimento particular atracción por el rock y el metal, especialmente cuando se trata de trabajos de corte propositivo. Justo con tales caracterÃsticas se mueven los discos a los que voy a referirme en esta sección, es decir, The Second Mechanism, de Diagonal; Silverthorn, de Kamelot, y el célebre Concerto For Group And Orchestra, de Jon Lord.
Metido aquà entre cuatro paredes / llevo algún tiempo ya sin salir / me asusta lo que afuera sucede, / deja de insistir.
Ser un excelente músico, de los que maravillan con sus interpretaciones, no siempre es sinónimo de resultar a la par una buena persona. Cuando nos encontramos ante alguien que reúne ambas condiciones, uno no puede menos que admirarlo. Tal es el caso de Jorge Luis Valdés, más conocido por todos como Chicoy, que en el 2013 celebra sus 40 años de vida artÃstica.
Inmersos en lo cotidiano del dÃa a dÃa, y acostumbrados a escuchar nuestra música como lo más natural del mundo, a veces no nos percatamos de la huella que a nivel global van dejando los géneros y estilos surgidos entre nosotros. De tal suerte, soy de la opinión de que todavÃa en el paÃs no hay plena conciencia del impacto que en el plano internacional significara en su momento la Nueva Trova o de lo que representa hoy lo que se ha delineado bajo el rótulo de Canción Cubana Contemporánea.
Como prometà en una anterior emisión de esta columna en Juventud Rebelde, hoy continúo sugiriéndoles a mis lectores la audición de algunos discos internacionales a los que he podido acceder en fecha cercana, y que me han impresionado gratamente. Por esta vez, quiero hablarles de tres tÃtulos fonográficos, a saber, Stoney Curtis Band Live, del guitarrista Stoney Curtis; Junkyard Hearts, del cantautor Joseph Arthur; y de Ed Calle plays Santana, del saxofonista Ed Calle.
Soy de los que cree a pie juntillas en la sabidurÃa del refranero popular. En el mismo se afirma que quien tiene amigos, tiene un central. Por mi experiencia vital, corroboro lo acertado de dicha frase. Gracias a la validez de dicho refrán, entre otras muchas cosas, he conseguido armar una respetable fonoteca, pletórica de álbumes que no pueden ser adquiridos en la red de establecimientos destinados a la comercialización de discos entre nosotros.
El hecho de que numerosos músicos nacidos y formados en Cuba, cultores de todos los géneros y estilos, en el presente estén diseminados en múltiples sitios geográficos a la búsqueda de circuitos de legitimación y promoción, pone a los investigadores de la cultura nacional ante un nuevo reto: ¿cómo saber que un creador cubano, hoy residente en Japón o Finlandia, no publicó en la década pasada o está a punto de editar un disco genial, que marcará no solo nuestra música sino la hispanoamericana de los próximos años?
Tras un perÃodo en que la escena del rock y el metal en Cuba se vio caracterizada por el predominio de propuestas homogéneas y de orientación hacia las sonoridades extremas, al parecer comienza a abrirse paso una etapa en la que podemos encontrar una mayor variedad de propuestas estilÃsticas.
En uno que otro escrito me he referido a que durante un demasiado largo perÃodo de tiempo, la figura del y de la cantante solista vino a menos en el panorama de la música popular cubana. Ello contrastaba con una antigua tradición entre nosotros y que, en diferentes épocas, habÃa propiciado la sucesiva aparición de voces masculinas y femeninas que, desde su proyección como vocalistas individuales fuera de agrupaciones, registraban un alto grado de popularidad entre los melómanos de todo el paÃs.
En una pasada emisión de esta columna, me referÃa a la reciente publicación de un nuevo disco del cantautor Athanai Castro Gómez, el álbum titulado Creando milicia, producción independiente que sale al mercado en el 2012, bajo el sello Athanai Music. Dado lo interesante del material y los comentarios que ya ha provocado, prometà hablar de dicho prensaje y asà lo hago hoy.
Hace rato que no escribo en esta sección un compendio de informaciones variadas, asà que, a tenor con aquello de que lo único eterno es el cambio, hoy me animo a abandonar la estructura tradicional de mi columna y presentarles algunas noticias acerca del acontecer roquero y metalero protagonizado por nuestros compatriotas.