El Duende

La tecla del duende

Fórceps

Desde el muelle de su sensibilidad villaclareña, Leidy Torres Arias lanza botellas a la inmensidad del ciberespacio. Lean el mensaje que viene en esta y me dicen.

A mi mamá la conocí un 10 de septiembre de 1987. Sí, ya era día 10, porque pasaban las 2:00 a.m. Dice que casi la mato del dolor, y yo sin querer nacer. Parece que le tuve miedo al mundo, y el médico me forzó a salir… con un fórceps.

Ella, madre por primera vez, había escuchado tantas historias de horror sobre las posibles secuelas de los niños que nacen con fórceps, que luego de ver las tenazas sobre mi cabeza, solo atinó a revisarme entera, no fuera a ser que aquella niña gritona que le dejaron en brazos tuviera «algún problema».

Pero no, a simple vista pudo calmarse. Los «problemas» vinieron después, cuando yo no reaccionaba igual que el resto de los niños conocidos. Cuentan que podían darme ají para jugar, que yo, tan tranquila, no me lo llevaba a la boca. O que pasaba horas mirando los libros de cuentos sin arrancarles ni una paginita. Que nunca accedí a dormir con un peluche,  y que me embelesaba con los muñequitos rusos. «Esta niña —decía— no ha de ser normal».

Tal vez para establecer comparaciones más cercanas con un «niño normal», de los que quieren nacer y no precisan para ello de tanta ayuda, tuvo, tres años después, a mi hermano.

Pero los dos nos hemos aprendido frases completas de los muñequitos, y andábamos por la casa como «conejo-lobo, lobo-conejo». De la película Tierra de osos recién copiamos la frase cariñosa de: «yo te quie… tecito», a lo que el otro responde: «yo te quie… tecito también». O cuando vamos a la playa, que recordábamos a Matojo: «un nadador, necesitamos un nadador…».

Cocinamos para los dos y reímos porque «los niños, verdaderos incendiarios natos». Y cuando papá llega en nuestra ayuda, «qué maravilla es este papá». Mi mamá nos mira y solo dice: ¡qué par de hijos bobos tengo! Pero ya no se arriesga a hacer más ningún experimento y darme otro hermanito al cual yo pueda embobar.

Por cierto… ¿yo no iba a escribir sobre cómo conocí a mi madre? ¿Qué hago hablando de las travesuras de estos dos hermanos? Ya sé, tengo la excusa perfecta, como siempre le recuerdo a ella: deben tenerme paciencia, a fin de cuentas la culpa no es mía… es del fórceps. (http://botellasalmar.wordpress.com)

Teclazos: Ciego y Habana

Este sábado, a las 2:00 p.m., tecleros de Ciego de Ávila y capitalinos tendrán sus respectivos encuentros. Avileños, en el Museo de Artes Decorativas; capitalinos, en la Facultad de Comunicación (G e/ 21 y 23, Vedado). Tema: las voces más queridas.

Grafiti

APS: No quiero ir a clases si no estas tú. KNR

Alexei: No fuiste el hombre perfecto de mis sueños, pero sí el ser imperfecto que me hizo soñar. Adiós. Violeta

Semilla

Mamá: Señora que lleva en el bolso un pañuelo con mis mocos, un paquete de fotos desde cuando tenía dos meses y un botiquín de emergencia...

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