Cumplen los Círculos Infantiles su aniversario 46

Intensivo programa de reparaciones permitirá ampliar las capacidades y el empeño de elevar la preparación del personal de estas instituciones

Autor:

Margarita Barrios

Foto: Roberto Morejón Los Círculos Infantiles son una institución necesaria. No solo para que las madres puedan continuar trabajando, sino para la educación y formación de los pequeños. Con sus instalaciones deterioradas por los embates del período especial, todavía no han logrado recuperarse. Sin embargo, llegan a este aniversario con nuevas posibilidades.

Irene Rivera, directora de Educación Preescolar del Ministerio de Educación, refirió que en la Ciudad de La Habana, donde la situación es más crítica, se está realizando un fuerte programa de reparaciones.

«En la capital hay 421 Círculos. Se repararon 115, y 24 están en fase de terminación. Esto permite la creación de 14 000 nuevas capacidades, a partir de la concepción de eliminar las salas de lactantes.

«El proceso continúa y también se está trabajando en las instituciones de Santiago de Cuba, Granma y La Habana».

—Se habla de una marcada disminución de la natalidad en el país ¿Considera que las limitaciones de los Círculos Infantiles influyen?

—Se está estudiando la creación de nuevas capacidades, porque no está exento del análisis que se hace de la disminución de la natalidad. Claro que no lo es todo, pero influye.

«En estos momentos tenemos más de 60 000 solicitudes pendientes, pero esta cifra no es absoluta, pues hay madres que ni tan siquiera hacen el pedido, porque saben que será difícil que se lo otorguen.

«La cobertura que tenemos hoy es de un 18 por ciento aproximadamente. Si contamos con una población de más de 600 000 niños de cero a seis años, podemos calcular cuántos potencialmente necesitan de ese servicio.

«El país dispone de 1 095 círculos infantiles. De estos 14 atienden a 466 niños con necesidades educativas especiales y 16 están dedicados a los pequeños sin amparo filial. En total se benefician 114 402 madres. También 4 762 pequeños están en los grados preescolar y 537 534 participan del Programa Educa a tu hijo».

—¿Tienen un plan de superación para las trabajadoras de los Círculos?

—El paradigma es que las más de 10 000 auxiliares se incorporen a la formación de educadoras, y que estas también se sigan superando.

«Tenemos más de 7 000 educadoras con noveno, décimo y onceno grado. En dos años todas se graduarán de nivel medio y luego continuarán con la Licenciatura.

«El 42,4 por ciento de las que tienen 12 grado están haciendo la licenciatura, y el 69 por ciento de las profesionales están en la Maestría».

Irene refirió que a cada círculo se le entregó una guitarra, lo cual era un reclamo de las educadoras. Ahora 3 856 docentes están estudiando el instrumento, con ayuda de los instructores de arte.

«También queremos incrementar la fuerza laboral, como promedio unos seis docentes más por institución, lo cual permitirá una atención más personalizada».

—¿Disponen los círculos de un Programa Audiovisual?

—Tenemos dos espacios en la TV, para niños de cuarto y quinto año de vida. Es muy útil para el desarrollo del juego y el esparcimiento. Los usamos de manera interactiva, es decir, los niños cantan y juegan al mismo tiempo que se desarrolla el programa.

«Los niños que asisten al programa Educa a tu hijo lo ven en sus casas, pero insistimos en que también lo hagan todos los padres con pequeños en esas edades. Es importante que los familiares tengan las herramientas para acompañarlos en su formación, estén o no en el círculo.

«En los primeros años se adquieren la marcha, el lenguaje y otras muchas habilidades. El aprendizaje correcto es elemental para el buen desarrollo del niño, y también para su posterior éxito en la escuela primaria.

«Los hijos son una responsabilidad de los padres, eso no se puede eludir. Pero a veces no sabemos educarlos y por eso nuestro deber es ayudar también a la formación de los padres».

—¿Los Círculos tienen una respuesta ante las nuevas leyes laborales?

—En realidad todos trabajan hasta las siete de la noche. Cuando terminan antes es porque los padres vienen temprano a buscar los niños, y no tiene sentido tener allí al personal. «Igualmente sucede con los sábados: se trabaja siempre que haya niños. Incluso si hay instituciones cercanas se puede reunir a los pequeños en una sola. En algunas provincias hemos probado, y se han obtenido buenos resultados. Todo eso hay que analizarlo de manera puntual, a partir de la asistencia».

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