Empleo juvenil en Cuba ¿El cuento de nunca acabar? - Cuba

Empleo juvenil en Cuba ¿El cuento de nunca acabar?

Detectar quiénes y cuántos son los jóvenes cubanos desvinculados del estudio y el trabajo parece estar marcado por ese dicho popular Soluciones estatales

Autor:

10:00 a.m. de un día cualquiera. Caminas por la céntrica calle Obispo de La Habana, desandas por los callejones adoquinados de Trinidad o por los alrededores del parque de Imías, y adviertes un número considerable de rostros jóvenes que encuentran en la calle, en la esquina del barrio o entre las paredes de una casa, su espacio de realización preferido.

No pocas veces te dan ganas de gritarle en la voz de Carlos Varela ¿¡Oye, man, qué haces sentado en el contén!?

Pero necesitarías un altoparlante de alcance nacional, pues los receptores de esta pregunta, abundan en el paisaje cubano actual.

El diálogo con investigadores del Centro de Estudios sobre Juventud, trabajadores sociales y jóvenes de diferentes provincias del país avala la tesis de que los mecanismos creados para lograr la incorporación social del joven están creados, pero no siempre son efectivos.

No están todos los que son Los programas creados por la Revolución han logrado incorporar socialmente a miles de jóvenes, pero aún quedan muchos que no encuentran motivaciones para formar parte de estas imágenes en la Cuba de hoy.

Detectar quiénes y cuántos son los jóvenes desvinculados del estudio y el trabajo se vuelve un asunto de nunca acabar. Con la misma frecuencia que algunos se incorporan, otros abandonan la oportunidad que se les ofrece.

A pesar del esfuerzo de las organizaciones y organismos implicados, las cifras nunca son el reflejo de la realidad. Varias son las causas.

Para Irma Luisa Vargas, dirigente de la FEU de una Sede Universitaria en San Miguel del Padrón, a veces los datos de desvinculados que da la comunidad no son reales, porque solo informan los casos críticos. «Si un muchacho no se mete en problemas, no lo cuentan».

Según la trabajadora social Mabel Díaz Vázquez, jefa del Frente de Atención a Jóvenes Desvinculados en Ciudad de La Habana, la inserción no avanza más porque se pasan la mayor parte del tiempo haciendo levantamientos cuantitativos. Agrega que el movimiento constante de algunos trabajadores con experiencia hacia tareas emergentes, también dificulta la labor.

Otra de las causas que maquillan la cifra de desvinculados está relacionada con la universalización de la enseñanza, proyecto que ha dado lugar a una matrícula pasiva.

Los matriculados en el programa dejan de considerarse oficialmente desvinculados. Así algunos, en papeles, son «estudiantes universitarios», otros asisten a clases en la tarde-noche por apenas tres horas y pasan el resto del tiempo dedicados a los mismos «placeres» de antes.

«Tengo alumnos que solamente vinieron a la primera clase, otros que llevan dos años matriculados y nunca los he visto», comenta Néstor Illa Marrero, profesor de Economía Política en una Sede Universitaria Municipal de San Miguel del Padrón.

Sin embargo, Ángel Valdés Placencia, director del Consejo Universitario de ese municipio capitalino, no considera desvinculados a los estudiantes pasivos.

«Uno de los objetivos del programa de tutoría es evitar que esos jóvenes terminen en la cárcel, por eso con ellos trabajan tutores a quienes se les paga para reincorporarlos y darles seguimiento».

Desde Granma, Angiolina Morales Pompa, funcionaria del Puesto de Mando provincial de Trabajadores Sociales, explica que el objetivo del Programa es atraerlos a las aulas, trabajar con ellos hasta convencerlos.

«Sería bueno que en el horario de no docencia, los jóvenes de este programa se vinculen a tareas socialmente útiles», propone la funcionaria.

Cifras engañosas

Hace tiempo territorios como Granma se enorgullecían de haber logrado el pleno empleo, con una tasa de desocupación ínfima de un dos por ciento. Se llegó a plantear que el número de desvinculados del estudio y del trabajo rondaba las 2 000 personas.

Pero una pregunta permanece ¿Por qué se ven tantas gentes sin trabajar en las calles?

Una pesquisa reciente de los trabajadores sociales del territorio, ha destapado otras cifras, más cercanas a la realidad: en la provincia hay más de 37 000 ciudadanos desvinculados. Esto, por supuesto, disparó la tasa de desempleo.

Se sabía que los dígitos crecerían porque esta vez la indagación abarcó a individuos hasta los 45 años; pero el resultado no dejó de sorprender.

Estas estadísticas incluyen a las amas de casa, las que no son consideradas como desvinculadas por el Ministerio del Trabajo y Seguridad Social. En ese caso, pudiéramos abogar por no colocarles tal «cartelito», pero llama la atención que hay cerca de 13 000 hombres. ¿Serán amos de casa todos?

Uno de los territorios más preocupantes es Yara, que con menos población que Manzanillo cuenta con más desvinculados: supera los 5 350. La gran pregunta sería la siguiente: si Granma era uno de los referentes por el bajo desempleo, ¿cómo estarán otras provincias, que manejaban números más elevados?

No somos desechos sociales

Todavía resuena en sus oídos la frase empleada por aquel profesor: «Ustedes son un desecho social». Le duele también que sea ese el criterio que manejan no pocas personas en la calle. «No todos los que estudiamos aquí éramos delincuentes, la escuela para nosotros no es solo un espacio para rescatarnos, sino de realización», confiesa Irma Luisa Vargas Reina.

Ella tiene 30 años y ha sido presidenta de la FEU de la sede municipal que radica en la secundaria Pepe Prieto del capitalino municipio de San Miguel del Padrón. Este proyecto le facilitó los estudios universitarios, justo cuando había desistido de ello.

«Cuando a los 27 años se te presenta una oportunidad como esta la aprovechas. Aquí tienes todas las condiciones creadas para estudiar y lo haces en el mismo municipio donde vives», asegura.

Yoelsys Noa Lage, de 28 años y padre de dos hijos, también apostó por hacerse licenciado en Derecho e insiste en contarnos su vivencia:

«El curso me da la posibilidad de superarme como persona. Siento que desde que estudio me expreso mejor, analizo desde otro punto de vista las situaciones que se me presentan. Ahora mi familia me ve diferente, porque antes yo era “el vago”. Tengo más experiencia y me he dado cuenta de lo importante que es superarme, saber que mis hijos sentirán orgullo del padre que tienen».

Hacer una carrera universitaria no estaba en los planes de Yusleidys González Oviedo, de 27 años de edad. Ni siquiera pudo culminar el bachillerato a su tiempo; por eso reconoce las ventajas del curso de superación, pero deja claro los sacrificios que implica llegar hasta el final.

«Las personas hablan de los que estaban en la droga y se integraron al curso, pero también hay muchas madres jóvenes y solteras que pasan tremendo trabajo.

«Todos los días había clases, y no pocas veces llevamos a los niños a la escuela para no faltar. Por suerte, nuestros compañeros de aula nos ayudaban con los repasos. En mi casa hacíamos círculos de estudio y así podía participar y atender a mi hijo», recuerda Yusleidys, quien ahora estudia en la sede universitaria.

¿Cómo ganar dinero por la derecha?

El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) afirma que los jóvenes no están interesados en las ofertas existentes en sus oficinas, pero cuesta creer que, según los datos que aportó Maday Iglesias, miembro del Buró Nacional de la UJC, el 90 por ciento de los más de 146 000 desvinculados detectados en el 2006 quisieran estudiar o trabajar y no encontraran opciones aceptables.

La investigadora María Josefa Luis, del Centro de Estudios sobre la Juventud confirma que la oferta de plazas en las direcciones municipales es muy limitada, lo que indica el predominio del trámite personal del joven o sus familiares.

«En el turismo, firmas y corporaciones, estas gestiones superan en un seis por ciento a los centros estatales. El 25 por ciento de los muchachos que trabajan en el turismo señalaron que accedieron al empleo por gestión de sus padres u otros familiares, lo que representa el doble de la proporción de jóvenes que lo hicieron por la vía de entidades estatales».

En su estudio Análisis en torno a la inserción y estabilidad laboral de los jóvenes, presentado este viernes en la XI Reunión Nacional de Investigadores sobre Juventud, María Josefa comenta que esas irregularidades crean serias dificultades, no solo por las posibles violaciones o el descontrol sino por las implicaciones para la sociedad en la deformación de valores, la inequidad, y la reproducción y profundización de las diferencias sociales, en tanto los ingresos adicionales en divisa por concepto de propina, estimulación, estarían concentrados en determinados grupos de familias.

Las insatisfacciones que contribuyen a la fluctuación laboral, según los jóvenes encuestados por la investigadora son, entre otras, las siguientes: el salario no cubre las necesidades, ubicación en centros distantes sin transporte y falta de relación entre la profesión estudiada y la ubicación otorgada. También mencionan la deficiente orientación laboral y las pocas posibilidades de superación.

La escasa gestión de algunas Direcciones Municipales de Trabajo para controlar las plazas disponibles en su territorio y el incumplimiento de las entidades laborales en reportarlas, tiene mayores consecuencias. Así lo ilustra la información que nos brinda Lázaro H. Vázquez García, jefe del Frente de atención a jóvenes desvinculados en Ciego de Ávila.

«En el municipio de Chambas se nos dio el caso de que a los sancionados que por buena conducta recibían libertad condicional, se les retardaba la salida del centro penitenciario por no tener una ubicación laboral en su territorio, como lo exige la resolución conjunta número uno del 2004, del MININT y el Ministerio del Trabajo y Seguridad Social.

Comenta que el Ministerio de Trabajo de esa localidad decía no tener plazas para ubicar a los sancionados. Por eso los trabajadores sociales se dieron a la tarea de ir a todas las empresas de Chambas en busca de los posibles empleos.

«Nuestra búsqueda permitió ubicar a los que estaban en libertad condicional, y hasta quedaron plazas vacantes. Conocimos que después el Ministerio del Trabajo pidió cuentas a las empresas por no haber declarado dichos empleos», afirma Lázaro.

Estudio, luego me reoriento

Contradictoriamente, centros tecnológicos y escuelas de oficios también generan graduados que son desvinculados en potencia, debido al divorcio entre los cursos de formación y las ofertas para los futuros egresados.

«Solo el 78,9 por ciento de los adiestrados plantearon haber recibido la ubicación al concluir sus estudios, por tanto, más de la quinta parte no se ubicaron conforme a la responsabilidad legal que tienen las Direcciones de Trabajo».

Los ejemplos revelados en el Taller nacional del programa de trabajadores sociales celebrado en el mes de septiembre en la capital, aunque puedan parecer risibles, lo confirman.

«En Ciego de Ávila todos los años se gradúan maestros de cocina y luego no hay donde ubicarlos por su especialidad. Terminan aceptando ofertas que nada tienen que ver con el arte de cocinar», denuncia Lázaro.

«El 70 por ciento de la matrícula del politécnico de la construcción Armando Mestre en Camagüey, son mujeres y muchas de ellas alérgicas al polvo. Se sabe que nunca van a ser constructoras», asegura Yácer Rodríguez, jefe del frente de atención a jóvenes desvinculados en esa provincia.

«Cada año en el municipio santiaguero de Palma Soriano, continúan graduándose estudiantes de los tecnológicos de Informática, Construcción Civil y Electricidad a pesar de ser este un territorio eminentemente agrícola, con poco desarrollo informático y donde hace mucho tiempo no se llevan a cabo obras constructivas, por tanto, los egresados de estas escuelas tendrán que reorientarse hacia otros oficios», plantea Lázaro Bueno Hechavarría, jefe del frente de atención a la problemática del empleo juvenil en ese municipio.

Miguel Ángel Tuero, jefe del Programa de Trabajadores Sociales en Santiago de Cuba reveló que 1 058 graduados de duodécimo grado en esa provincia no se incorporaron a las carreras pedagógicas que tenían asignadas. En el análisis se detectó que el Pedagógico no se preocupan suficientemente por incorporarlos a la carrera y el preuniversitario donde se graduaron plantea que ya no tiene responsabilidades con esos egresados. La realidad es que quedan en tierra de nadie.

El miembro del Buró Provincial de la UJC en la provincia Cleydis Guerra Brenan, opina que no solo es Educación quien no se pone de acuerdo, pues hasta ahora no se ha logrado unir esfuerzos en los Grupos Municipales de Empleo Juvenil.

«La UJC, los ministerios de Trabajo y Educación, la FMC, los Consejos Populares, los CDR y los Trabajadores Sociales van cada cual por su lado cuando solo el trabajo conjunto nos permitiría avanzar».

Según Yurdenis Miranda Arroyo, jefa de tarea de desvinculados y continuidad de estudios en la Dirección Provincial de los Trabajadores Sociales en Guantánamo, la cifra de jóvenes sin empleo asciende a 4 253.

«La deserción más preocupante en estos momentos está en los egresados de los politécnicos, principalmente los de Agronomía y de Informática. A los de la pasada graduación de los politécnicos mencionados, se les ubicó en su mayoría en Educación con el perfil pedagógico y muchos no se incorporaron».

La especialista en estudios sobre juventud, María Josefa Luis, considera que los avances alcanzados con respecto a la inserción laboral no están respaldados por cambios significativos a nivel organizacional. Según la investigadora, debe mejorar la calidad de la oferta laboral y debe disminuir la actual formalización del adiestramiento laboral ya que el mismo debe ajustarse a las necesidades que tienen los jóvenes de manera diferenciada.

Controversia santiaguera

Según Liset Martínez Riera, especialista de empleo juvenil del MTSS provincial, hoy Santiago de Cuba está a un 95,1 por ciento de cumplimiento de la ubicación de los desvinculados detectados en el estudio socio-político realizado en marzo de 2006, en aquel momento eran más de 16 000 jóvenes.

Sin embargo, el pesquisaje reciente de los trabajadores sociales de esa provincia que comprendió hasta los 45 años de edad, reporta a 29 975 jóvenes desvinculados, informó Alina Mancebo Simón, dirigente de los Trabajadores Sociales, quien destacó que las madres con niños pequeños son uno de los segmentos poblacionales que más incide en el número actual de desvinculados (4 443), y aclaró que hasta el momento no hay soluciones concretas para resolver esta problemática, pues mientras la población infantil crece, los círculos infantiles son los mismos.

Según la especialista del Ministerio del Trabajo, los jóvenes aspiran a plazas por encima de sus posibilidades académicas. «Les decimos que comiencen con empleos como auxiliar de limpieza o en la agricultura, hasta que se superen, pero muchos se niegan y afirman tener aspiraciones mayores».

En este sentido, Palma Soriano y Segundo Frente son los municipios con mayores problemas.

«Hoy podríamos darle empleo en la agricultura al ciento por ciento de los jóvenes desvinculados en Palma Soriano, pero las condiciones de trabajo en ese sector son pésimas», asegura Lázaro Bueno Hechavarría. «Los jóvenes que se incorporan a la agricultura, tienen que llevar sus instrumentos de trabajo, no se les facilita ropa ni zapatos. Tampoco se les garantiza el almuerzo y para colmo hasta pasan meses sin cobrar». Lázaro afirma que si a esos muchachos se les atendiera adecuadamente, aceptarían trabajar en el campo.

Los trabajadores sociales de ese territorio están convencidos de que hay que crear nuevas plazas, y se han dado a la tarea de investigar y proponer nuevas fuentes de empleo que pudieran ser aceptadas por los jóvenes. Pero las opciones se quedan en informes, porque las autoridades no se deciden a materializarlas.

«En el municipio pudiera fomentarse la cría de ganado ovino, la producción de miel y la floricultura. También detectamos que hacen falta especialistas en registro y control. Aquí la tierra para cultivar sobra y no se está explotando, pero en vez de crearse opciones se eliminan algunas de las existentes».

Comenta Lázaro que un ejemplo concreto es el caso del Contingente Agrícola Paquito Borrero Labardí, al cual se sumaron muchos jóvenes desvinculados. Cuenta que cuando llegó el proceso de Perfeccionamiento Empresarial desintegraron el contingente, y lo vincularon a la producción. A partir de esa reestructuración la atención al hombre disminuyó y el rendimiento nunca fue el mismo. «Actualmente las UBPC del territorio están en quiebra».

Epílogo

La Unión de Jóvenes Comunistas, se ha propuesto elevar el trabajo político ideológico de sus estructuras de dirección en la atención a los jóvenes desvinculados del estudio y el trabajo. La miembro del Buró Nacional Maday Iglesias afirma que esta tarea constituye una de las principales direcciones estratégicas de la organización.

El Ministerio de Educación ha decidido ejercer un mayor rigor en la entrada al curso de Superación Integral para Jóvenes y a la Municipalización, para evitar el abandono de las ofertas tradicionales de estudio.

El Ministerio de Trabajo exige que las empresas tributen las plazas vacantes y así brindar una oferta más variada a los que acuden a esas oficinas en busca de empleo.

Los Consejos Populares, la FMC y los CDR intentarán dar seguimiento a cada uno, todos los días, desde la cuadra.

Por su parte, los Trabajadores Sociales continuarán buscando almas salvables, y a cada paso se les ocurrirán posibles soluciones que requieren no solo de una idea inicial, sino de deseo, valentía, empeño y presupuesto.

Todos ellos necesitarán despojarse del fantasma de las cifras. Solo así verán con claridad que la problemática del empleo juvenil en Cuba, implica resolver añejos problemas y enderezar muchos troncos que insisten en permanecer torcidos y torcer a los que vienen detrás.

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.