Tras las fórmulas para garantizar la seguridad alimentaria

Autor:

Juventud Rebelde

Una indagación de JR intentó abarcar los retos de las recien constituidas delegaciones municipales de la Agricultura

Los cubanos miran esperanzados o escépticos hacia los campos del país, pero miran. Casi nadie puede enajenarse del debate sobre las potencialidades aún no explotadas y la insuficiente producción, situación que tornan más preocupante los peligros que acechan en un mundo donde crecen desenfrenadamente los precios de los alimentos.

Las autoridades tampoco están de brazos cruzados. Las más serias señales de la importancia concedida al tema las ofreció el último Pleno del Comité Central del Partido, donde el General de Ejército Raúl Castro, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, lo consideró como de seguridad nacional.

Este joven tributa anualmente 6 000 quintales de plátano a Acopio. Una evidencia pública de ese imperativo y de la búsqueda de fórmulas para garantizar la seguridad alimentaria, fue la culminación en todo el país, el pasado 15 de abril, del proceso de constitución de las delegaciones municipales de la Agricultura, con el objetivo de consolidar un sistema de trabajo integral, cuyo principio básico descansa en el control estatal y la atención a la base productiva.

Una indagación periodística entre quienes están involucrados en estas transformaciones en varias provincias, evidencia que estas estructuras no nacieron por arte de magia, que su embrión se remonta al año 2003, cuando se aprobó por el Gobierno crear la figura del Delegado municipal de la Agricultura.

En un seminario nacional efectuado en abril de ese mismo año se orientó a los delegados una agenda a desarrollar, que concebía cumplir 13 aspectos fundamentales, constituyendo estos los primeros pasos en el funcionamiento de las delegaciones municipales que acaban de fundarse.

Cuerpo y alma de nuevas criaturas

«En la Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) nos dijeron que las delegaciones surgieron por la necesidad de integrar a nivel municipal un equipo de trabajo que asumiera la responsabilidad del funcionamiento, el desarrollo, la prevención y el control a la base productiva», explica el cooperativista villaclareño Carlos Martínez Bonachea.

La mayor preocupación, según Carlos, es que para controlar hace falta que los especialistas integrales «toquen la tierra con las manos». Y eso debe hacerse de manera sistemática. No sería funcional, considera, que se conviertan en revisores de papeles desde los burós, porque así no dejarían trabajar a los productores, y ellos se convertirían en meros burócratas.

Para disipar la duda de este campesino, especialistas del Ministerio de la Agricultura (MINAGRI) consultados especificaron que estas estructuras surgen a partir de la aprobación del reordenamiento en el sector, que propugna la disolución de 104 empresas y la reconversión del objeto social de la mayoría de las que permanecerán, las cuales serán prestadoras de servicios.

«Si el delegado y su equipo no se sienten con autoridad ante los dirigentes que tenemos en la Agricultura, lo que está escrito no marcha», señala Georgina Pineda, delegada de la Agricultura en Güira de Melena. Al establecer una comparación entre la estructura anterior y la recién nacida delegación, Georgina Pineda, delegada del MINAGRI en el municipio habanero de Güira de Melena, apunta que en su caso tenían una estructura muy pequeña que no cubría áreas como Economía, Recursos Humanos, Transporte y Energía. «Dependíamos desde casi todo punto de vista de la Empresa de Cultivos Varios, entidad a la cual debíamos controlar, y eso nos ponía en la incómoda situación de ser juez y parte.

«Hoy, con la nueva estructura, tenemos especialistas integrales, a los cuales hay que preparar, porque algunos son graduados de Veterinaria, Sanidad Vegetal o Agronomía. Pero estamos abogando porque dominen todas las especialidades, para cuando hagamos un control estatal puedan verificar e inspeccionar las distintas áreas».

Pineda opina que surgen en un marco muy favorable, donde se dan pasos firmes para perfeccionar la comercialización, contribuyendo así a incrementar la disponibilidad de alimentos para nuestro pueblo.

El ingeniero Hubert Pérez Hernández, subdelegado general de la Delegación Territorial del Ministerio de la Agricultura en Ciego de Ávila apunta que junto con la creación de estas delegaciones, se ha estado produciendo un reordenamiento de la estructura empresarial del MINAGRI.

«En estos casos está la eliminación de la Empresa Pecuaria Patricio Sierralta, en el municipio de Baraguá. Esta es una entidad que llega en muy mal estado financiero y productivo, y con una estructura de 20 años atrás, cuando su realidad era otra. Un elemento significativo de su estado y la necesidad del cambio estaba en que la Patricio contaba con más trabajadores indirectos que obreros dedicados directamente a la producción. Esa anormalidad había que cambiarla. Por lo tanto, se decidió fusionar las unidades productivas que pertenecían a la Patricio Sierralta con la Empresa Pecuaria Ruta Invasora, la cual está siendo potenciada.

«Otro cambio ocurrió con la Empresa Pecuaria de Primero de Enero, la cual se unió con la Empresa de Cultivos Varios Arnaldo Ramírez, para dar paso a la Empresa Agropecuaria de Primero de Enero, la cual contará con una visión más integral del desarrollo agrícola.

«Un tercer cambio, dentro del reordenamiento, es que la Empresa de la Piña desaparece, y sus unidades se integran a la Empresa de Cítricos Ceballos. En este caso, la Piña y Cítricos pertenecen al Grupo Frutícola, y con esta unión pensamos que se logre la incorporación de la Piña a una entidad que tiene una buena solvencia financiera y que puede respaldar la reanimación de sus producciones.

«Otra modificación importante es la atención a la base productiva. Este es un proceso que no está concluido, pues estamos evaluando los puntos de distribución de la provincia donde los productores podrán obtener lo que necesitan para su labor, que es una parte de la atención a los mismos.

«El interés del cambio, en este punto, es lograr una relación directa entre las empresas y las entidades vinculadas a la producción. Antes, se firmaba un convenio, que no es lo mismo que un contrato, entre Acopio y las entidades productoras, aunque no en base a la entrega de recursos para asegurar esas producciones. Eso quedaba un poco en dependencia de lo que la tierra podía dar. No existía un mecanismo firme de control».

Para Alcides Durán Durán, delegado de la Agricultura en el municipio de Guantánamo, se trata de estar más cerca de los problemas de cada productor, valorar sus necesidades, ejercer el control de los recursos que asignaría la empresa de logística, teniendo en cuenta nuestra apreciación de dónde es más conveniente situarlos».

Ahora, con estos cambios estructurales, señala, se ha creado una entidad que permite respaldar el trabajo de control y coordinación de las delegaciones de la Agricultura, con tareas muy concretas, y con la función de viabilizar la producción de alimentos en cada municipio y lograr el mayor autoabastecimiento posible.

«Este cambio es importante, porque antes era una cabeza, es decir el delegado, tratando de impulsar sin un cuerpo que le permitiera moverse y llegar a los lugares. Ahora tiene una estructura idónea para acercarse a la base y ejercer el control donde antes no podía hacerse.

Con tal cometido, las delegaciones tendrían una implicación directa en los resultados productivos del territorio, en tanto su asesoramiento y chequeo deberá llegar a cada productor en el área.

«Directo en el surco, desde el momento en que se conciban sus planes de siembra, contratación y comercialización de las cosechas, ejerciendo facultades legales que ahora tenemos para rediseñar esos planes de acuerdo con las potencialidades de cada lugar, y recontratar las producciones que sean potencialmente mayores», explica Durán.

A ojos vista, estas estructuras ya rinden sus frutos, pues en un solo local, el productor, o persona interesada en resolver cualquier trámite relativo al sector agrícola puede canalizarlo más ágilmente y sin las aglomeraciones y peloteos que caracterizaban estas gestiones: «Aquí radicamos el delegado, dos subdelegados y los especialistas en cada rama del sector para atender cualquier diligencia. Por otro lado, ahora tenemos mayores facultades; nombramos a los directores estatales (servicio forestal, oficina de control del uso de la tierra y tractores, centro de control pecuario, sanidad vegetal, veterinaria, seguridad y protección) y, por tanto, legalmente velamos por la disciplina y la eficacia de esas instituciones», apunta.

Potestades

Al preguntar hasta qué punto era posible ejercer las facultades que jurídicamente se le atribuyen a la Delegación municipal de la Agricultura, Georgina Pineda no vacila en afirmar que «eso está escrito, pero hacerlo valer depende de la persona que dirija».

«Aunque te apoyen todos los organismos políticos y de masas, si el delegado y su equipo no se sienten con autoridad ante los dirigentes que tenemos en la Agricultura, lo que está escrito no marcha.

«Anteriormente, la entrega de tierra en usufructo la proponíamos en la Comisión Agraria y la aprobaba la Delegación provincial o el Ministerio, en dependencia de la magnitud del trámite que se hiciera. Todavía no tenemos las nuevas leyes agrarias en las manos, pero se plantea que estas decisiones se tomarán en la Delegación y serán firmadas por el delegado municipal. Eso nos da mayor potestad».

Delegación a la medida

En todo el país se han creado delegaciones de distintas tipologías, atendiendo a las complejidades de los territorios. Están las delegaciones municipales de tipo I, formadas por un delegado y dos subdelegados. Le siguen las de tipo II, que cuentan con un subdelegado y las de tipo III, en la que está solo el delegado con su equipo de trabajo.

Además de garantizar las medidas de control, estas delegaciones deberán propiciar el desarrollo de la iniciativa local. Por eso es frecuente escuchar que cada Delegación debe parecerse a su tierra.

La Delegación municipal tendrá dos brazos controladores que contribuirán al alcance de sus objetivos. Uno dedicado al funcionamiento y desarrollo, el otro a la prevención y control.

Divulgar y fiscalizar el cumplimiento de las disposiciones legales para la protección del medio ambiente y demás normas de Sanidad Vegetal, Medicina Veterinaria, recursos filogenéticos y de semillas, uso y conservación de los suelos y del agua, del patrimonio forestal, la fauna silvestre y los recursos melíferos, son tareas inherentes a su funcionamiento y desarrollo.

El subdelegado, los frentes estatales y los especialistas integrales que integran el brazo controlador, serán los responsables de impulsar la fiscalización del fondo de tierra agropecuario y forestal y aplicar las disposiciones legales de la propiedad, posesión y uso de la tierra, entre otras.

Las delegaciones representan, además, al Ministerio de la Agricultura ante las autoridades políticas y de gobierno en el municipio. Indican y controlan las empresas, sistemas productivos de base y acopio.

Tienen la potestad de modificar los contratos económicos concertados, en los casos donde se compruebe que se han producido transformaciones en los sistemas productivos, dado por factores climáticos, cambios en la estructura de cultivos u otros, que propician niveles de producción superiores a los concebidos inicialmente en la contratación.

Estas estructuras designan a los jefes de la unidades municipales de la Oficina de Control de la Tenencia de la Tierra, Centro de Control Pecuario y otras de similar o inferior complejidad.

Son responsables de aplicar medidas disciplinarias a los infractores de lo establecido, a los trabajadores del Órgano de Dirección de la Delegación municipal, a los jefes de la unidades municipales de la oficina de control de la Tenencia de la Tierra, Centro de Control Pecuario y otras de similar o inferior complejidad, así como solicitar su aplicación a los jefes en las actividades que no son designados por este.

Sobre estas estructuras descansa también la facultad de convocar y presidir la Comisión de Asuntos Agrarios, Comisión de Control de la Masa y Comisión de Atención a las UBPC; así como el Grupo de Trabajo para la Contratación y los Destinos de la Producción.

Recursos, palabra santa

Pero si alguien piensa que basta con una delimitación precisa de las funciones de las delegaciones municipales, se equivoca. Eso puede asegurarlo el ingeniero Alejandro Moreaux Jay con su experiencia de 36 años dentro de la Agricultura. Para evitar distorsiones de lo establecido, este especialista, actual subdelegado en la Delegación municipal guantanamera advierte:

«Las delegaciones están bien concebidas, pero hay que dotarlas de los recursos mínimos imprescindibles para que cumplan sus funciones: esencialmente transporte y combustible para llegar al campo; de lo contrario nos desgastaremos en llevar y pedir informes sin una verdadera identificación con los problemas del campo».

En Guantánamo, donde más del 60 por ciento de sus producciones agrícolas vienen de la montaña y de los campesinos, se requiere que la Delegación ejerza control y fiscalización sobre los mecanismos del sistema empresarial de la Agricultura, que revise su funcionamiento desde que inicia la cosecha hasta el destino de esas producciones, argumenta Moreaux.

Ahora, con los cambios, asegura Hubert Pérez Hernández, subdelegado general de la Delegación Territorial del Ministerio de la Agricultura en Ciego de Ávila, la empresa contrata con el campesino lo que este va a producir, y en ese contrato queda plasmado lo que ese productor necesita para alcanzar la cosecha proyectada.

«Ese compromiso de que la empresa le otorgue al campesino los recursos mediante contrato, y que las producciones se controlen mediante los insumos asignados, es muy importante. Eso no existía con anterioridad. Luego la empresa es la que se dedica a recolectar los productos y entregárselos a Acopio. Esto obliga a los directivos de esta a vincularse a la base productiva, pero a partir de producción contra recursos.

«Otra cuestión es el estímulo a formas de pago que permitan que el obrero agrícola perciba el resultado de su trabajo. En la provincia se venía avanzando en ese tema, aunque en el caso de Ciego de Ávila una de nuestras dificultades está en la falta de fuerza de trabajo en el campo. Por eso el problema, en nuestra opinión, no debe verse como de ingresos, sino de atención integral al hombre, en lo que el salario juega un papel importante».

En Güira de Melena se hizo un estudio de la demanda de combustible de los productores, y este mes se les comenzó a asignar todo el que necesitan, según refirió Georgina Pineda.

«Ahora tenemos la obligación de ver si ese agricultor está empleando el petróleo en lo que realmente debe utilizarlo. Si por algún problema no lo pudo usar, debe estar guardado en la finca. No le puede dar otro destino que no sea para producir alimentos. Eso también ocurre con otros insumos».

«Al municipio le asignaron 16 máquinas de riego y destinamos un grupo para las UBPC. Se están rehabilitando numerosos tractores, entre estos los de estas bases productivas.

Georgina aseguró que realizaron un diagnóstico de todas las comunidades y los campamentos, y que trabajarán en la mejoría de las condiciones de vida de los ubepecistas. «Este año vamos a empezar a construir viviendas para los trabajadores de la UBPC. Pensamos construir 20 y entregarlas como medio básico. Sabemos que no es suficiente, pero se trata del comienzo».

Gracias a la entrega de fertilizantes para casi todos los cultivos y la garantía de otros insumos, Güira de Melena tiene previsto producir tres millones de quintales de viandas, granos y hortalizas.

«Eso se debe a que ahora, con la asignación de los recursos, también estamos mejor organizados. En cuanto cosechamos la papa, pudimos preparar las 58 caballerías que estaban ocupadas con ese cultivo, a fin de utilizar los residuales de fertilizantes que quedan en el suelo».

En este municipio, la Agricultura creó un establecimiento para los ganaderos, donde a partir de lo que acumula cada productor de leche —0.2 centavos de CUC por cada litro vendido— pueda adquirir una serie de artículos, entre ellos: alambre, insecticidas, sogas y otros productos que conforman un paquete de 11 insumos necesarios para esta rama.

Los productores ya están viendo la rehabilitación de los tractores, se les han entregado las gomas y baterías a los camiones de las CCS que “tiran” directo a los Mercados Agropecuarios Estatales (MAE) de las provincias habaneras. Antes, el 90 por ciento de los camiones estaban parados por falta de esos aseguramientos».

Acopio augura más

Según Ravelo hay MAE sin condiciones óptimas de almacenaje. «Hace unos meses teníamos en esta unidad 16 carros de gasolina, y eso era un gran problema. Lo primero que hicimos fue reordenar el transporte. Ya no tenemos medios propios. Los que tenemos pertenecen a la Base Territorial Oeste, entidad encargada de prestar servicios a todos los municipios de esta zona de la provincia», señala Herminio Ravelo, director de Acopio en Güira de Melena.

Ravelo explica que se han entregado varios recursos a las bases productivas para que se incorporen a la comercialización de forma directa en Ciudad de La Habana. Gracias a eso han rescatado 11 carros.

«Hemos incorporado otros camiones de las CPA a la comercialización, y mediante la remotorización estamos recuperando más vehículos. Todavía no son suficientes, y en la medida en que se reanime la agricultura se notará más la falta de medios.

«Ahora mismo estamos cosechando boniatos y los rendimientos son superiores a los 5 000 quintales por caballería. Eso es un indicador favorable que pone sobreaviso a Acopio. Como estrategia estamos transportando las cargas mayoristas con la ayuda de la UDECAM (Unión de Camiones). Esta empresa lleva los productos a El Trigal, un mercado mayorista que tiene Acopio en la capital, de donde parten a sus destinos, ya sea para el consumo social o las ventas en los MAE».

Ravelo advierte que hay que aprovechar las capacidades de carga que se emplean, porque hay medios en los mercados que no son los más idóneos para transportarlas.

«En la capital existen zonas redistribuidoras con sus aseguramientos y logísticas para abastecer los mercados de ese territorio. Eso garantizará inmediatez en la distribución, así como equidad y racionalidad».

Según el directivo de Acopio, existe un grupo de mercados cuyas instalaciones no tienen capacidad ni condiciones de almacenaje para preservar la mercancía. Y a esos lugares no se puede llevar un camión lleno de boniato o plátano.

El aumento del precio del quintal de boniato incrementa la producción de este cultivo de ciclo corto. «Por eso estamos obligados a ir todos los días a los mismos MAE y eso implica demasiado gasto. Se han dado pasos en la comercialización, pero sigo diciendo que cuando se reanime la producción no puede ser el mercado el “techo” de la producción. Tiene que haber un balance que evite en un momento dado que se acumulen los productos en los andenes de Acopio».

En Güira de Melena, Acopio paga a los productores 61 pesos por cada quintal (100 libras) de boniatos, mientras que antes se pagaba 20 pesos menos. El plátano vianda se cotiza a 177.50 el quintal, incluyendo la tasa de transportación.

«En el caso del boniato esto es muy beneficioso, porque se trata de un cultivo de ciclo corto. Con esos precios el productor se estimula a cultivar, y no tiene que caer en cambalaches con los intermediarios», opina el campesino Roberto Leal.

Este joven anualmente tributa a Acopio cerca de 6 000 quintales de plátano y asegura utilizar grandes volúmenes de abono orgánico para atender sus plantaciones.

«No me hace falta ir a La Habana a vender mis producciones. Prefiero la vida tranquila y laboriosa de la finca a tener que enfrentar los problemas que se presentan cuando uno mismo tiene que vender sus cosechas. Para eso está Acopio».

Junto a los cambios estructurales de la Agricultura, se comienzan a dar pasos en la recuperación de la tecnología, advierte Carlos Márquez, presidente de la CPA Amistad Cuba-Países Nórdicos, en La Habana, quien con el sistema de riego diversificado augura saltos productivos y beneficios para los productores.

Ante la pregunta del impacto que tendrán estos cambios en la producción de alimentos considera que no debemos aventurarnos en una opinión en estos momentos, aunque «sí creo que es muy importante para la Agricultura el haberse planteado estructuras más cercanas a la base y con formas de dirección más operativas».

Trabajar de manera sistémica, como no siempre estamos acostumbrados, y aprovechar con eficiencia los recursos que se ofrecen para garantizar la seguridad alimentaria es uno de los modos de hacer crecer a las delegaciones de la Agricultura, consideradas hoy criaturas recién nacidas, aunque de un parto deseado, planificado y necesario.

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