Un convenio revolucionario por su contenido, alcance y redacción

El acuerdo garantiza la movilidad académica de estudiantes y profesionales en los programas y proyectos nacionales e internacionales de los países del ALBA y es expresión de la voluntad política para el desarrollo

Autor:

Margarita Barrios

El convenio para el reconocimiento de títulos universitarios entre los países miembros del ALBA es revolucionario por su contenido, alcance y redacción, porque responde a intereses genuinamente latinoamericanos y ofrece la voluntad política de hacer las cosas correctamente, expresó Jorge Valdés Asan, jefe del Departamento Jurídico del Ministerio de Educación Superior (MES).

—¿Cuáles son los objetivos de este documento?

—Fortalecer la unión entre nuestros pueblos y gobiernos, contribuir al desarrollo local, comunal y nacional, así como impulsar y fortalecer los programas de movilidad académica, en materia de formación de pregrado y posgrado, entre los países-parte.

«Esto solo tiene valor para los estudios que se enmarquen en acuerdos, programas de cooperación, declaraciones o actas de compromiso asumidas entre dos o más países-parte de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América —precisó—, porque esa es también una forma de defender nuestros recursos humanos.

«Además incluye la posibilidad de establecer los mecanismos que permitan más adelante integrar los sistemas educativos, para  alcanzar mayor movilidad en los ámbitos académico y profesional».

—¿Qué características técnicas tiene este convenio?

—Este acuerdo permite el reconocimiento de los diplomas con vistas al ejercicio de la profesión en los países receptores de los graduados, o la continuidad de estudios posgraduados.

«Por ejemplo, ciudadanos venezolanos graduados en Cuba a través de programas cubanos de pregrado, pueden ejercer después profesionalmente en su país previo al reconocimiento de sus títulos, al calor de lo preceptuado en el mismo convenio. Igual ocurre con un cubano graduado en Venezuela.

«Al mismo tiempo admite la continuidad de estudios de posgrado, ya sean especialidades, maestrías o doctorados».

Teresa Gómez Pérez, jefa del Departamento que atiende los países del ALBA en el MES, explicó que la elaboración de este documento fue necesaria porque muchos de los graduados mediante convenios y programas de cooperación tienen luego que vencer una serie de obstáculos para revalidar sus títulos.

«El objetivo es que esos profesionales, cuando terminen sus estudios, regresen a sus países y contribuyan a su desarrollo.

«Por el programa de becarios extranjeros de países del ALBA, es decir, de Antigua y Barbuda, Bolivia, Dominica, Ecuador, Honduras, Nicaragua, San Vicente y Venezuela, se han graduado en Cuba más de 4 000 profesionales».

La especialista recordó que la iniciativa de homologación de títulos fue planteada por Venezuela en el I Taller de Educación Superior para el ALBA, que se desarrolló en Cochabamba, Bolivia, del 20 al 22 de abril de 2008.

«Allí se acordó elevarla a la Cumbre de Presidentes. Se realizaron una serie de pasos técnicos que mediaron el proceso, y se firmó en la Cumbre de Maracay».

—¿En qué situación se encuentra el Convenio actualmente?

—Está en trámite para la ratificación constitucional —explicó Valdés Asan.

«Esto se hará con prontitud, porque existe la voluntad política, y realmente los que faltan son pasos muy formales. No creo que exista ninguna dificultad para que Cuba sea muy pronto el segundo país firmante del Convenio».

—¿Por qué todavía no ha entrado en vigor?

—En las cláusulas del convenio se establece que entra en vigor una vez que un segundo país firmante hace el depósito de ratificación, y cada país tiene sus mecanismos para realizarlo.

«Todo convenio tiene un primer paso que es la firma, pero después los mecanismos internos constitucionales establecen la forma y manera en que los gobiernos van a ratificar dichos tratados. Hasta tanto no tenga lugar esa ratificación gubernamental no entra en vigor el convenio».

—¿Existen otros convenios similares para la Educación Superior?

—Los convenios de este tipo existen hace muchos años. Están los regionales, que son monitoreados en gran medida por la UNESCO, y que responden a esos mismos intereses. Europa, por ejemplo, tiene los suyos muy bien articulados.

«Cuba es firmante de una cifra importante de convenios bilaterales, y además pertenece al regional de América Latina y el Caribe, hecho en la Ciudad de México el 19 de julio de 1974, pero en realidad es letra muerta, porque debido a su formulación y redacción nunca obligó a las partes para su cumplimiento.

«El mundo actual impone a Latinoamérica la necesidad de organizarse, ser más autónoma en la Educación Superior, lo cual contribuye a la independencia en el ámbito de los procesos históricos, políticos, sociales y culturales».

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