Cuba ofrece esperanzas a quienes padecen de excesiva obesidad - Cuba

Cuba ofrece esperanzas a quienes padecen de excesiva obesidad

Modernas técnicas quirúrgicas aplicadas ya en Cuba ofrecen esperanzas a quienes padecen de excesiva obesidad, pero la mejor «intervención» es la del paciente mismo, con su voluntad para seguir un adecuado régimen de vida

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

La vida de Lázaro Sánchez cambió. Su rostro refleja satisfacción, complacencia. Al hablar, sus manos intentan explicar mejor la causa de su sonrisa constante, su alegría desmedida, su elevada autoestima. Mira a su alrededor en busca de comparaciones, pero es en vano. Nada puede equipararse con lo que él ha vivido.

«¿Se imagina despertar cada mañana con más limitaciones que las del día anterior? Tuve que dejar de trabajar, de cumplir deberes sociales, familiares, personales… Padecía de hipertensión arterial, tenía problemas en el corazón y unos deseos enormes de revertir mi situación de una manera eficaz. Pesaba 419 libras, ¿puede imaginárselo?».

Por suerte, a sus 49 años, la vida de Lázaro es otra. El pasado mes de marzo fue sometido a una intervención quirúrgica a la que le debe, en gran medida, su felicidad actual.

«A esos niveles en los que me encontraba, mi preocupación no era la estética, sino la salud. Aunque sean muchos los temores que se tienen ante una operación, sobre todo si cambiará tus hábitos radicalmente, la necesidad de elevar mi calidad de vida y la de quienes me rodeaban, desde el punto de vista psicológico, era más importante. Cuando las dietas y algunos ejercicios no resuelven el problema, no hay razón para dudar», añadió.

Ahora, cuando ha perdido más de 165 libras de peso, Lázaro alaba los avances de la ciencia y la posibilidad de que en Cuba esté al alcance de todos, aunque reconoce que la garantía del éxito sigue estando en sus manos.

Como él, en nuestro país más de 300 personas desde 2001 hasta la fecha gozan de una nueva vida gracias a la cirugía bariátrica y los cuidados posteriores.

Cirugía mixta

Desde que en los años 50 del siglo pasado comenzaron a desarrollarse una serie de técnicas quirúrgicas relacionadas con la ingestión de alimentos para disminuir el peso corporal, la posibilidad del disfrute de una vida plena y sin limitaciones para quienes padecían de obesidad aumentó considerablemente.

Mientras que las liposucciones o dermolipectomías permiten corregir la acumulación de grasa en determinadas zonas del cuerpo como abdomen, muslos, brazos y glúteos, la cirugía bariátrica postula que hay que tratar al paciente obeso en su conjunto a partir de la causa principal de su enfermedad, según explica el doctor Antonio Portilles Félix, jefe del Grupo Multidisciplinario de Cirugía Bariátrica del Hospital Calixto García.

Es así que en la década de los 90, cuando era creciente el número de enfermos por obesidad asociada a otras patologías, como la diabetes mellitus tipo II, se vio en la cirugía el mejor tratamiento.

Actualmente, cuando la obesidad es considerada la epidemia del siglo XXI, investigaciones del Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos (INHA), demuestran que en nuestro país la prevalencia de esta afección es similar a la mayoría de los países desarrollados, con la presencia de 40 000 obesos, con altos porcentajes en las provincias occidentales y en el sector femenino.

Se perfila como una alerta el hecho de que alrededor del 8,8 por ciento de los niños cubanos en edad preescolar padezca esta afección, teniendo en cuenta que son mayores las probabilidades de que resulten obesos en la adultez.

Ante esta realidad, precisa el doctor Portilles que a partir del desarrollo de técnicas mixtas, y con innovaciones reconocidas que siguen los estándares internacionales en busca de un mayor éxito con limitadas complejidades, Cuba exhibe satisfactorios resultados.

—¿En qué consiste la cirugía bariátrica?

—Se trata de una cirugía por métodos tradicionales a través de la cual puede reducirse la capacidad del estómago mediante plicaturas o cortes, actuar sobre la absorción de los alimentos o combinar ambos procederes. En ese sentido las técnicas más empleadas son el By Pass, la Derivación Gástrica y la Derivación Biliopancreática. Se trata de disminuir el aporte energético y la formación de grasa corporal y consumir la ya formada.

«Por ello luego de la operación el paciente debe seguir la dieta baja en calorías recomendada por los especialistas y realizar ejercicios físicos, sobre todo caminatas de hasta dos horas diarias en aumento progresivo. El objetivo es llegar a su peso ideal de acuerdo con su estatura y mantenerlo.

«Desde el punto de vista estético y tras un tiempo determinado, el paciente puede someterse a una cirugía reconstructiva o de rescate, si así lo requiere, para eliminar los excesos de piel que le dificulten la movilidad y el desempeño de sus actividades. Quedaría una cicatriz de siete u ocho centímetros, algo realmente insignificante comparado con los perjuicios que acarrean una obesidad mórbida y las enfermedades causadas o agravadas por esta», explicó.

—¿Qué requisitos debe reunir el paciente?

—Ante todo, padecer una obesidad severa, mórbida o incluso una menor, pero asociada con enfermedades como la diabetes, por ejemplo. No se trata de intervenir quirúrgicamente a quien puede bajar de peso solo con una dieta balanceada y ejercicios. Atendemos a aquellos que se mantienen obesos por más de cinco años por otras causas que no sean endocrinas, a pesar de cualquier intento médico-farmacológico de conseguir una pérdida de peso sostenida, con riesgos notables para su salud y que, por supuesto, no padezcan alcoholismo, trastornos psiquiátricos, drogadicción, etcétera. El rango de edad que se estipula es entre los 18 y 60 años, aunque esto puede variar en dependencia de las condiciones del paciente».

—¿Cuáles son las técnicas novedosas introducidas en Cuba?

—Desde el año 2005 y hasta la fecha hemos desarrollado la técnica Portilles-1, la cual consiste en la plicatura de la curvatura mayor del estómago (sin cortar) para reducir su capacidad; y la separación del intestino delgado en dos partes, una de las cuales queda unida al estómago para transportar los alimentos y la otra transporta solo los jugos pancreáticos, biliar e intestinal, evitando así el paso de los alimentos a través de una gran parte del estómago y el duodeno. Ambas se unen en la parte terminal del intestino delgado, a través de una Y de Roux, a pocos centímetros del intestino grueso, que permite la unión de los alimentos con los jugos digestivos.

«Con la técnica Portilles 2, implementada tiempo después, no realizamos pliegues de la curvatura mayor del estómago. La utilizamos en pacientes en los que la obesidad es de tipo I o II, es decir, no es tan grave».

El hecho de no cortar ninguna de las estructuras permite que el balance del organismo se mantenga. Según explicó el doctor Portilles, en la curvatura mayor del estómago, por ejemplo, encontramos el factor intrínseco que influye en el metabolismo de los glóbulos rojos y la presencia de la vitamina B12 en el organismo y que mantiene su función, así como la porción del intestino delgado que no realiza absorción de alimentos, pero continúa actuando a nivel de secreciones.

«Es importante destacar que no es lo mismo operar a una persona con obesidad tipo I que a otra con obesidad tipo V; como no puede tratarse igual a un paciente obeso que padezca hipertensión arterial que a otro que además sea diabético, tenga trastornos de la menstruación o hipotiroidismo, entre otras enfermedades. En cada caso no puede utilizarse la misma técnica quirúrgica ni las longitudes de las estructuras pueden ser las mismas.

«Por eso es tan importante, luego del exhaustivo interrogatorio médico, realizar un estudio detallado antes de realizar la cirugía de cada persona que acude a consulta».

Lamentablemente muchas veces consideramos que ser «gordo» u obeso es sinónimo de buena salud, hermosura, alto nivel de vida, holgadas condiciones económicas. No prestamos atención a los alimentos que comemos, los horarios, la cantidad, la combinación que hacemos y la manera en que los preparamos.

Escuchamos hablar de dietas y pensamos que se trata de pasar hambre y los ejercicios, al cabo de un tiempo, creemos que ya no hacen falta.

«No podemos pensar que solo la operación salvará nuestras vidas. Por eso insistimos con los pacientes en hacerles entender que si no respetan las indicaciones postoperatorias los resultados no serán los esperados.

«Se debe seguir un régimen de vida basado en una dieta restringida y balanceada y ejercicios físicos que la complementan, algo que es recomendable incluso para cualquier persona aparentemente sana. Si se quiere un cambio de vida para ser más saludable, está en manos de cada cual», concluyó el especialista.

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