Cuba, destino de aves migratorias de Norteamérica

En el Archipiélago cubano se localizan las poblaciones más importantes de algunas aves del Caribe y es a su vez donde cada año, muchas especies de origen norteamericano pasan el invierno

Autor:

Patricia Cáceres

El murmullo en las costas cubanas ya cesa. Acabó noviembre y con este también el pico de la migración otoñal de aves de Norteamérica. Son decenas de miles de individuos de unas 224 especies. Muchos invernarán aquí; otros, tras un descanso, continuaron rumbo al Sur, a otras islas del Caribe o hacia el continente.

El viaje fue duro. Es así cada año. Antes de que despierte el crudo invierno del norte, en medio de tormentas tropicales o sequías, vientos fuertes o calmos, atraviesan el océano Atlántico o el Golfo de México para buscar refugio aquí en bosques, costas, manglares y hasta en zonas urbanas.

La travesía, más que difícil, resulta titánica. Siguiendo siempre las rutas migratorias de la costa este de Canadá y Estados Unidos, y del Misisipi, vuelan distancias colosales. Muchos pierden la vida, aunque la cifra de las que llegan es significativamente superior.

Las costas del norte de Cuba son los primeros puntos a los que arriban. Los cayos del archipiélago Sabana-Camagüey, en el centro-este del país, las penínsulas de Hicacos y Guanahacabibes, en el Occidente, y Gibara en la zona más oriental, están entre las principales zonas de arribo; ecosistemas que, además de su ubicación geográfica y heterogeneidad de hábitats, mantienen un alto grado de conservación.

Después de horas o días de reposo en estos parajes, muchas especies continúan hacia el interior de la Isla para asentarse. Entre las principales regiones de estancia están el sistema montañoso Sagua-Baracoa, en el extremo oriental; la cordillera de Guamuhaya, el archipiélago de Sabana-Camagüey y la Ciénaga de Zapata, en el centro; y la cordillera de Guaniguanico, en el Occidente.

Aquí se alimentarán y desarrollarán al máximo su plumaje para iniciar a fines del invierno su viaje de retorno. En sus lugares de origen se reproducen y sacan adelante su progenie para comenzar un nuevo ciclo de migración.

Es algo que se ha repetido durante miles de años. Y debe continuar así.

Oasis archipiélago

En el Archipiélago cubano se localizan las poblaciones más significativas de algunas aves del Caribe. Posee grandes extensiones de zonas húmedas y costeras, grupos montañosos y extensas llanuras que propician condiciones favorables para recibir a una alta diversidad de especies.

Los estudios revelan que las aves migratorias más abundantes en las regiones boscosas son la candelita, la señorita de monte, el zorzal gato, y varios tipos de bijirita, como la azul de garganta negra, la trepadora, la atigrada y la mariposa galana.

Se destacan, además, algunos tipos de gavilanes y halcones, explicó a JR la Doctora en Ciencias Biológicas Daysi Rodríguez, miembro del equipo de ornitólogos que trabajan en el Instituto de Ecología y Sistemática (IES) del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA).

«Entre las aves acuáticas se incluyen el frailecillo semipalmeado, el zarapico blanco, la garza de rizos, el pato de la Florida, la garza de vientre blanco y la azul, por solo mencionar algunas.

«Debemos aclarar también que las especies migratorias conviven con las aves residentes permanentes de nuestro territorio, compartiendo el espacio y el alimento, e interviniendo en los procesos ecológicos que garantizan el equilibrio de los ecosistemas.

«Las insectívoras, por ejemplo, contribuyen a regular el tamaño de las poblaciones de insectos, actuando como controladoras de aquellos que son plagas para los cultivos, vectores y reservorios de enfermedades.

«Las carroñeras, piscívoras y carnívoras ayudan en el saneamiento de nuestros hábitats, mientras que las frugívoras son dispersoras de semillas, lo cual beneficia la rehabilitación de los bosques.

«Y las nectarívoras son igualmente vitales, en tanto facilitan la reproducción de algunas especies de plantas en el país».

Las piedras del camino

La sequía, la erosión y salinización de los suelos, el calentamiento global y los huracanes son algunos de los fenómenos naturales que atentan contra la supervivencia de las aves en el territorio nacional.

A esto se agregan problemas como la fragmentación y la pérdida de ecosistemas provocados por la acción del hombre, entre otros perjuicios como la minería, que ha incidido en los bosques semideciduos y siempreverdes, la pluvisilva y los pinares, explicó la Doctora Rodríguez.

En tanto, el turismo y otras inversiones, aunque necesarios para el desarrollo, han impactado en el matorral xeromorfo costero y los bosques de mangle mixto, semideciduos y siempreverdes, agregó.

Otras de las agravantes son la caza furtiva de huevos y pichones de aves acuáticas en las colonias de nidificación, y la captura y comercialización ilegal de especies de interés ornamental como el azulejo, el azulejón y la mariposa, por solo mencionar algunas.

Sin embargo, los esfuerzos del país se dirigen a revertir esta situación. Así, por ejemplo, hoy la mayoría de los hábitats y regiones de alta biodiversidad se encuentran bajo el paraguas del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, y para las aves en particular son reconocidas 28 Áreas de Importancia (IBA, por sus siglas en inglés), una práctica internacional para preservar los principales nichos de este tipo a nivel nacional, regional y mundial.

Feliz regreso

Cuba presentará su Informe de país el año próximo ante la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS). El texto recogerá el esfuerzo de la nación, la población y la comunidad científica para proteger ese patrimonio.

También hará énfasis en la necesidad de incrementar y sistematizar las investigaciones de campo, los monitoreos de las poblaciones de aves en hábitats prioritarios y los planes de educación ambiental para la población, lo cual redundará en beneficio de la conservación de la avifauna.

Así cuando marzo asome, «nuestras» aves migratorias del Norte estarán listas para retomar el camino de vuelta a sus hogares e iniciar el período de reproducción. El año próximo, ante el crudo invierno, regresarán a los mismos puntos de la cálida geografía cubana. Todos estamos en la obligación de protegerlas y dejar que vuelen libres.

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