Para llegar a la Universidad

La creación de preuniversitarios urbanos, atención diferenciada al grado 12 con vistas a las pruebas de ingreso y un mayor rigor académico en el sistema rigen los principales cambios en la enseñanza preuniversitaria

Autor:

Margarita Barrios

«Que todos los egresados puedan optar y obtener una carrera universitaria, la cual estará acorde con las necesidades del territorio donde resida el estudiante». Así definió el objetivo central del trabajo de los institutos preuniversitarios la directora de esa enseñanza, Maricel Rodríguez González, en un encuentro con la prensa.

Desde el pasado curso escolar la entrada al preuniversitario se hizo más rigurosa, pues las necesidades del país se enfocan hacia una mayor formación de técnicos y obreros calificados. Por ello solo el 42 por ciento de quienes culminaron el noveno grado matriculó el bachillerato.

No obstante, la matrícula total de preuniversitario es superior a los 170 478 estudiantes, y de ellos 55 631 están en grado 12.

Igualmente la cantidad de ofertas de plazas para las universidades se centra en carreras priorizadas para el país, aumentando las referidas a las ciencias y las pedagógicas, con una notable disminución de las humanísticas.

Una de las prioridades de la enseñanza es la disminución de centros internos. Maricel refirió que la apertura de los preuniversitarios urbanos comenzó el pasado curso escolar: «Tenemos 463 preuniversitarios; de estos solo 31 son rurales, 50 son vocacionales pedagógicos y 14 vocacionales de ciencias exactas.

«La reducción de los alumnos internos nos permite disminuir significativamente los gastos por concepto de alimentación, avituallamiento, fuerza laboral y transporte, entre otros recursos. Además se logra un mayor acercamiento de la familia a la escuela, y por consiguiente superior comprometimiento con el aprendizaje de los estudiantes.

«También tenemos una mejor cobertura docente. Contamos con 700 jubilados reincorporados, más de 230 en la capital. Estos licenciados con experiencia, junto a otros que han regresado a las aulas, han permitido fortalecer el claustro de la enseñanza.

«Cada profesor imparte una asignatura, pero todo no está resuelto, pues mientras tengamos estudiantes de los pedagógicos en la docencia tenemos necesidad de maestros».

—El pasado curso escolar JR realizó un recorrido por varios preuniversitarios de la capital, y las mayores dificultades estaban en el almuerzo y el transporte de los estudiantes.

—En coordinación con gastronomía de los territorios, ya todos los preuniversitarios tienen cafeterías con ofertas a precios módicos. Además algunos estudiantes traen el almuerzo o tienen tiempo para ir a sus casas.

«Con respecto al transporte y la distancia, no se ha solucionado de forma completa en Ciudad de La Habana, porque hay preuniversitarios que reciben estudiantes de varios consejos populares.

«Hay un análisis realizado municipio a municipio y propuestas; es una prioridad que tendrá una solución perspectiva.

«Hicimos adecuaciones específicas para el inicio de las clases, con horarios escalonados que les permiten llegar a tiempo a la escuela, y cumplir con el programa de nueve turnos de clase diarios».

Tres exámenes de ingreso

El objetivo de quien hace un bachillerato es tener la posibilidad de acudir a la Universidad. Sin embargo, algunos estudiantes fracasaron el pasado año en las pruebas de ingreso, e incluso algunos no se presentaron.

«Todos tienen derecho a presentarse a exámenes de ingreso y todo el que apruebe tendrá derecho a una carrera», apuntó.

La funcionaria explicó que no existe diversificación de estudiantes por especialidades, pues todo el que opte por una carrera deberá hacer los tres exámenes de ingreso: Matemática, Español e Historia.

«A partir de los resultados del curso anterior, que estuvieron por debajo de nuestras proyecciones, se hicieron adecuaciones para elevar la preparación de los estudiantes de 12 grado. Se realizaron modificaciones en el plan de estudios, aumento de las horas-clase de las tres asignaturas que van a exámenes de ingreso y ajustes en el calendario escolar, lo cual ha tenido buena aceptación por parte de docentes y estudiantes.

«En enero los alumnos de 12 examinan todas las asignaturas del grado. Luego continúan hasta mayo solamente con Matemática, Español, Historia, Informática y Educación Física.

«Además, de los 5 000 docentes que trabajan el grado 12, el 98 por ciento son licenciados. Esto no quiere decir que no tengamos carencias, por ello se dispone de ocho horas semanales y el apoyo de las instancias municipales y provinciales para su mejor preparación metodológica».

Maricel precisó que desde septiembre comenzaron horarios de repaso para insistir en aquellos contenidos de grados precedentes que los estudiantes no han vencido.

«Después de las 4:30 de la tarde, cuando terminan las clases, hay dos o tres turnos por encima de repaso. Son 14 horas semanales; y de estas, ocho dedicadas a la Matemática».

Con respecto a algunos estudiantes seleccionados que van a cursar carreras de ciencias exactas, los cuales cursan el grado 12 en las universidades, Maricel explicó que tienen una situación muy favorable, pues cuando aprueben los exámenes de ingreso ya tienen las carreras preotorgadas.

«En los encuentros que hemos tenido en el Ministerio de Educación Superior, ellos consideran la experiencia muy positiva, pues este trabajo directo del profesor universitario con los jóvenes les permite tener un mejor graduado para esas carreras que tienen altas complejidades».

Mayor rigor hace bachilleres

«La resolución 120 está diseñada para que el alumno tenga que estudiar más», afirmó Maricel al referirse al nuevo sistema de evaluación.

«Los obliga a estudiar constantemente, porque incluye por asignatura diez puntos de actividades sistemáticas, 40 puntos de trabajo de control parcial y luego la prueba final.

«Todavía tenemos que insistir más para que esta evaluación se realice con toda la calidad requerida. En las inspecciones metodológicas que hacemos de los diferentes niveles esta es una prioridad en todos los centros escolares.

«Algo muy importante es que el profesor diseñe un sistema de tareas, para que el estudiante trabaje por sí solo, con la independencia necesaria en su casa.

«Hicimos una medición de los resultados de la evaluación sistemática por asignatura y hay un avance hacia lo positivo, pero no habrá saltos espectaculares en este curso escolar», valoró.

Los profesionales que se necesitan

Para el país las carreras prioritarias son las de las ramas de las ciencias exactas, las agronómicas y las de ciencias pedagógicas. Sin embargo, estas no son precisamente las opciones más gustadas por los jóvenes.

En el caso de la formación de maestros, Maricel explicó que una cantera fundamental está en los Institutos Preuniversitarios Vocacionales de Ciencias Pedagógicas, los cuales tienen una matrícula total de 17 776 estudiantes, de ellos 5 191 en grado 12.

«Estos estudiantes tienen un compromiso, y su única opción de carreras son las pedagógicas. Por supuesto, accederán a la Universidad luego de aprobar el bachillerato y los tres exámenes de ingreso.

«Pero el trabajo vocacional debe comenzar desde mucho antes —apuntó—, desde la primaria y fundamentalmente en la secundaria básica, pues cuando llegan al preuniversitario debe saber qué quieren estudiar.

«En esto estamos insistiendo para que sea el mismo maestro, desde los contenidos de la clase, quien oriente y forme vocaciones, sobre todo para las carreras pedagógicas.

«Tenemos convenios con sociedades e instituciones científicas, así como con el Ministerio de Agricultura, pues están entre las especialidades más deficitarias en el país y no son las que más se solicitan».

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