El platanazo

Plátanos gigantes son cosechados en un pequeño cantero de un patio camagüeyano

Autor:

Yahily Hernández Porto

CAMAGÜEY.— El protagonista de esta historia es un plátano gigante de dos libras y tres onzas, 26 centímetros de diámetro e igual medida de largo, semejante a una media luna, que irrumpió a la fama en el Centro Histórico agramontino.

Nacido junto a otros 15 «hermanos» en el pequeño patio de Ramiro Mora Zaldívar, en la céntrica calle Rosario No. 1, el plátano ha sorprendido a transeúntes, visitantes casuales y a toda la vecindad.

Y es que el famoso ejemplar de Ramiro le ha dado la vuelta a la manzana y más allá, porque, a pesar de haber cultivado otros racimos semejantes al de este superbanano, este fue pesado, medido y exhibido como si fuera un crío de verdad.

«Este racimo es el número tres con plátanos grandes, incluso han nacido gemelos de casi cuatro libras. Lo que ocurre es que todo había sucedido en el silencio, hasta que este llegó a la tienda de víveres donde compramos, La Plazuela, para ser pesado, medido y mostrado ante el vecindario», dijo el abuelo de 79 años de edad.

Comentó Ramiro que similares «parientes» de la vianda gigante se han obtenido en su pequeño plantón, «pero ninguno con tanto peso como este», asintió.

Pero lo insólito de esta historia es lo que cuenta Juana, la vecina más cercana de este campesino de pura sangre, que aunque lugareño procede de la Sierra Maestra: «Su patio está enlajado y solo tiene en el plantón una mata, pues el cantero es muy pequeño», reveló Juana.

Acerca de porqué el descomunal crecimiento, Ramiro, el campesino y combatiente de la Sierra Maestra, quien se ha dedicado a la cosecha del plátano durante gran parte de su vida, advirtió que no hay muchos secretos, «solo el de asegurarse que sea una cepa de Hawai, echarle mucha agua desde las puntas de las hojas hacia el tronco y al tallo que va creciendo, y mantener húmedo el tronco».

Sugirió además que «no se puede olvidar abonar la cepa cuando es sembrada con estiércol de vaca, y hablar de vez en cuando con la mata que va despuntando», insistió.

Sobre la razón por la que este tercer racimo es más pequeño que los dos anteriores cosechados en su casa aseguró que tuvo que cortar varias veces las hojas de la planta para no manchar la ropa de la casa. «Eso creo que influyó en el tamaño del racimo, no de los plátanos».

Mientras tanto, ya suman más de 50 las familias beneficiadas con el regalo de Ramiro, las cuales anhelan en sus patios un hijo del pequeño platanal de este camagüeyano.

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