La chispa que originó el incendio en San Felipe

La negligencia, asociada a la circulación de un vehículo sin matachispas, fue señalada preliminarmente por los expertos como causa principal del siniestro

Autor:

Yahily Hernández Porto

CAMAGÜEY.— «El estudio y análisis en el terreno muestra, preliminarmente, que la causa del incendio en la Meseta de San Felipe fue una negligencia, específicamente por el tránsito de un vehículo sin matachispas», reveló Raúl González Rodríguez, jefe del Departamento de Manejo del Fuego de la jefatura nacional del Cuerpo de Guardabosques, durante un encuentro con la prensa en el Centro de Riesgo de esta provincia.

Según el informe técnico de la investigación y determinación de las causas, el fuego se inició junto al camino por donde se transporta el producto forestal extraído del área de tala de Los Joberos, en la zona de La Hacienda, al Este de la presa Porvenir del municipio de Florida, que colinda precisamente con la de Tres Puertas, en el municipio de Camagüey.

El siniestro se extendió desde el pasado viernes 7 hasta el sábado 15, y solo la hombradía de unos 200 combatientes del Cuerpo de Bomberos impidió que penetrara a las más de 5 000 hectáreas de bosques de plantación en el macizo boscoso de la mencionada meseta.

Aunque esta es la hipótesis preliminar, tras encontrarse evidencia física en el lugar, González Rodríguez agregó que la investigación continúa, al igual que la evaluación del impacto económico y ecológico del siniestro. Se busca, además, determinar cuáles fueron los vehículos que circularon por la zona donde se inició el fuego.

El especialista dijo que, pese a estos esfuerzos,  lo más importante es la labor preventiva y de educación, para sensibilizar a la población y a las instituciones de cuán importante es cumplir las medidas de protección contra los incendios forestales, agrícolas y rurales.

Aseveró que los administradores y propietarios del patrimonio forestal son los responsables de sus tierras, en las cuales deben mantener una adecuada actividad silvicultural, así como los vecinos y personal colindante, quienes también son responsables de cuidar los bosques.

En toda el área dañada existía una vegetación arbustiva, dispersa, abundante y seca, sin tratamiento silvicultural. O sea, la no existencia de trochas cortafuego o guardarrayas contribuyó también a que el fuego se esparciera por las 8 232 hectáreas afectadas.

El expediente técnico de la investigación señala que, teniendo en cuenta el período crítico de la sequía, el pasto seco y la falta de mantenimiento a las trochas cortafuego o guardarrayas, y por la velocidad sostenida del viento, el fuego se propagó rápidamente, convirtiéndose en un desastre natural.

En el encuentro se reconoció como heroica la actitud de los 200 combatientes que extinguieron el  siniestro tras ocho días de enfrentamiento ininterrumpido, la cual constituyó la barrera principal en medio de un clima desfavorecedor.

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