Construcciones de una flor

Nuestra Vilma hizo cuanto pudo por pobres y humildes, mujeres, hombres y niños, por el pueblo y la Revolución. Amó y luchó con ternura, carácter y decisión. Desbarató más de un prejuicio. Se quedó para siempre entre nosotros

Autores:

Odalis Riquenes Cutiño
Susana Gómes Bugallo
Eduardo Pinto Sánchez

Dicen que la ternura, si se combina con carácter y decisión, resulta una mezcla desorbitante. Dicen que las mujeres aportan una fuerza tremenda si de rebeliones se trata. Dicen que levantarse desde un contexto para enfrentarse al destino es tarea de grandes. Y nuestra Vilma construyó cada una de esas verdades.

Dicen que la Ingeniería Química Industrial no armoniza con la lucha armada. Dicen que las viviendas de personas acaudaladas no se convierten en cuarteles de movimientos revolucionarios. Dicen que las mujeres nacen «atadas» a un fogón y que trabajar no es para las madres. Pero nuestra Vilma destruyó cada una de esas supuestas certezas.

Inteligencia y picardía, manojo de acciones resistentes al cansancio, sentimientos  dispuestos a seguir en la clandestinidad al Frank País de todos, toda una vida al lado del corazón de Raúl, cuyos sentimientos fueron descubiertos porque ya todos en la guerrilla se habían dado cuenta de que ambos estaban enamorados. Veintiocho años y aún la joven no había conocido el amor. Pero floreció cantándole clásicas canciones cubanas.

Desde que aquel 10 de marzo de 1952 le agarrara en la Universidad y la palabra alzarse se instalara para siempre en sus desvelos, confesó que no hubo tiempo de temer porque soñó con el combate durante muchas noches.

No hubo momentos para temblar. Simulando ser familia de los militares del Cuartel Moncada, burló las barreras para llegar a ver los cadáveres de los sucesos del 26 de Julio. No pudo resistir la pregunta de los guardias cuando estos le inquirieron por el motivo de su visita. Para conocer la verdad y apreciar la cara de los jóvenes valientes, fue la respuesta de la rebelde muchacha. Nadie sabe cómo pudo salir sin mayores consecuencias.

Alicia, Mónica, Déborah o la legendaria Mariela fueron los nombres para la pelea clandestina. Luego y por siempre convertida en Vilma, la revolucionaria más bonita, el alma de la familia cubana, la más serena de las tres flores, como la describió Celia Hart.

Ubicó el alba de sus sentimientos revolucionarios en el conocimiento de la verdadera historia de Cuba. Sus valores le hicieron distinguir sin reparos el límite entre lo necesario y lo banal y cambiar irreversiblemente la que pudo haber sido su vida. Porque «la rubia hija del ganadero Espín» no era sospechosa para ser registrada por nadie: una joven de su talante no se involucraría con rebeldes. Nadie sabía que atravesaba la vigilancia con 50 hombres escondidos en su vehículo.

Después de quedar al frente del Movimiento en Oriente, según orientaciones de Frank, llegó a ser tan perseguida que marchó al II Frente Oriental. Allí se multiplicó por cada segundo para llenar de labores las 24 horas del día. Traductora entre Raúl y el cónsul norteamericano, creadora de varios sistemas de cifrados de comunicación, luchadora irremediable desde cualquier espacio.

Luego llegaría su gran tarea, como llamó a la creación de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). Y con este paso, el inicio de la transformación de mentalidades, esa primera mirada hacia sectores que nunca antes habían estado en la mira del cambio. Mujeres, niños y derechos sexuales quedaron para siempre bajo su tutela.

Contó la periodista Rosa Míriam Elizalde que vio a Alfonsina llorar como una criatura ante la partida física de Vilma. Alfonsina fue una de las tantas mujeres que recobró su nombre gracias a Vilma, en su empeño de llegar a todas las prostitutas. Y este 18 de junio que nos sorprende con su sonrisa, en otra dimensión desde hace siete años, de seguro volverá a sorprender a Alfonsina recordando a esa mujer que le devolvió el nombre. No solo ella la pensará con devoción. Porque todas las mujeres de este archipiélago le deben una sonrisa a Vilma, la flor que construyó libertades.

Poemas y canciones para Vilma

A siete años de la desaparición física de la Heroína de la Revolución Vilma Espín Guillois, los santiagueros le rinden homenaje en nombre de todos los cubanos

SANTIAGO DE CUBA.— Con la prestancia magnífica de la montaña de Mícara, contrasta un monolito de esencia sencilla pero lleno de gloria. Desde allí, Vilma Espín Guillois sigue eterna para los cubanos de hoy y de siempre.

Y como su mensaje está en la huella profunda de su amor por Cuba y la Revolución, hasta el Mausoleo a los Mártires del Segundo Frente Oriental cada 18 de junio llegan las flores, junto a los pasos de federadas, pioneros, trabajadores, militares y dirigentes para rendirle homenaje, en el día en que partió a ocupar su espacio en el panteón sagrado de la nación.

Ya han pasado siete años y en esta tierra que reserva entre tantos motivos y lugares el mayor legado heroico de la Patria, se anuncia para toda la mañana de hoy la visita de estudiantes, amas de casas, bloques de federadas y trabajadores al memorial de la calle de San Jerónimo que lleva el nombre de quien fuera la presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas, desde su fundación en 1960.

Pero no olvidan tampoco los santiagueros que en el cercano julio se cumplirán seis décadas de que la mujer que desafió todos los estigmas y tabúes se graduara de ingeniera Química Industrial, en la Universidad de Oriente (UO), espacio que marcó el inicio de una etapa decisiva en el afianzamiento y desarrollo de sus ideas políticas.

Por ello, los estudiantes ganadores del Festival Provincial de Artistas Aficionados de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) estarán en el memorial desde las cinco de la tarde con sus instrumentos, poemas y canciones durante la velada cultural Los jóvenes le cantan a Vilma. Cómplice motivo que convoca a los bisoños artistas de la UO, del Pedagógico Frank País y de la Universidad de Ciencias Médicas, donde no faltará la actuación de la Coral Universitaria que conoció del aliento fundador de la heroína del llano y la Sierra.

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