Abierto paso peatonal en Puente de Hierro de La Habana - Cuba

Abierto paso peatonal en Puente de Hierro de La Habana

Una pasarela provisional estará disponible durante las vacaciones. Debe ser retirada en septiembre, cuando se comience a montar el nuevo puente giratorio

Autor:

René Tamayo León

El paso peatonal provisional del Puente de Hierro de La Habana está abierto desde ayer, a las 10:30 de la mañana. A casi media hora de inaugurado, más de cien personas habían transitado por la pasarela.

El pronto y masivo uso —del que fueron testigos reporteros de prensa y obreros y técnicos que trabajan en la obra— fue una rotunda muestra de la importancia que tiene este icónico cruce sobre el río Almendares para los lugareños, los trabajadores de la zona y otros viajantes. Es más revelador si se toma en cuenta que apenas se informó sobre la apertura.

Constituye un ejemplo de que cuando el bienestar de la ciudadanía se pone por delante, se toman decisiones para posibilitarlo y se buscan soluciones, «sí se puede», aunque haya que invertir un poco más del escaso dinero que tiene la nación.

Es una obra transitoria. Estará abierta durante las vacaciones. En septiembre se debe retirar para empezar a colocar el nuevo puente giratorio que irá definitivamente en el lugar. Es imposible acometer esa etapa, prevista para concluir en diciembre, y a la vez mantener la pasarela.

No obstante, a pesar del poco tiempo que debe estar allí, puede catalogarse como un paso peatonal de calidad. Los materiales parecen óptimos; las soldaduras, también. Está dotado de gran robustez y firmeza.

Raúl Rodríguez la O, un viejo vecino de la zona, historiador y periodista, confiesa que pensó que «harían una cosa ligera, para resolver, pero está muy bien hecha.».

Su hermano Víctor lo apoya: «Como mismo uno critica, cuando se hacen cosas buenas también hay que decirlo», comenta. «Este país tiene que acabar con las chapucerías; el paso peatonal es un ejemplo de que podemos hacer las cosas bien», remarca Raúl.

Incluso está pintado con buen gusto, algo cercano a las normas para este tipo de objeto, aunque si se le colocara un poco más de señalética pudiera contribuir a una mejor orientación y disciplina de los usuarios de la vía.

Hay transeúntes tan complacidos que exigen exquisitez y reprochan que la parte superior de los torniquetes colocados en ambas puntas del pasaje no tengan mejor terminación visual...

Es verdad que están algo «feítos», pero bueno... A propósito de los torniquetes, fueron colocados allí para obstaculizar el paso de motos y bicicletas. Se ha prohibido que ambos vehículos transiten por la pasarela.

Lo de las motos es correcto, indiscutible; lo de las bicicletas no es decisión compartida por los reporteros de JR; tampoco por otros colegas que estaban en el lugar.

Una moto, sea de combustión interna o eléctrica, puede dar la vuelta y cruzar hasta por el Puente de 23 y algunas con determinadas características pueden recurrir al túnel.

Sin embargo, para un o una ciclista cubrir el pequeño tramo entre la parte oriental y occidental de la desembocadura del Almendares significa aproximadamente una vuelta de tres kilómetros de pedaleo, muchas veces loma arriba.

Claro que las motocicletas no deben pasar bajo ninguna circunstancia por la pasarela peatonal. Los hermanos La O y otro vecino de la zona, Luis Diez, apuntan más elementos: «Lo de los motoristas es abusivo», dice Víctor.

En los últimos tiempos, durante el lapso en que el viejo puente de hierro aún estaba abierto, pero solo para dar paso a caminantes por un pasillo angosto, «los motociclistas —dice Raúl— creían que eran los dueños del puente, pasaban y los peatones tenían que quitarse o los arrollaban».

Astul Castellano, directivo de la  Caribbean Drydock Company (CDC) —empresa cubana que realiza la obra—, apoya la prohibición; comenta que no solo es que pasen con la moto encendida, encima de esta, sino que aún cuando la apagan y la lleven de la mano, el tubo de escape está caliente y quema. Él mismo fue testigo de cómo una anciana que cruzaba el puente recibió una profunda quemadura en la pantorrilla cuando se pegó sin querer a una moto que un hombre arrastraba.

Como mismo la aplaudieron sin tapujos, los hermanos La O hicieron tres observaciones a la pasarela que deben tomarse muy en cuenta. La primera es la de las motos, y con estas, los torniquetes. Consideran que necesitan más fortaleza, porque los vándalos, en especial algunos bicicleteros o motoristas dados a las indisciplinas sociales, van a intentar romper esos ordenadores giratorios del paso de las personas.

Manuel Besada, jefe del proyecto del Puente de Hierro, y Astul Castellano aceptan que quizá el torniquete no resulte lo fuerte que debiera.

Sin embargo, «para eso nosotros estamos aquí, preparando el montaje del puente giratorio. Si rompen los torniquetes, al otro día vamos a salir a arreglarlos, y seguro que los vamos a poner más fuertes todavía», alerta Besada.

La segunda observación de los hermanos La O es la iluminación. En la mañana del jueves, tras la inauguración de la vía provisional, solo tenía dos luminarias, una en cada extremo.

Los constructores aclararon que en ese mismo momento estaban preparándose para montar una tercera luminaria en el área donde la CDC estableció la estancia temporal. Este poste tendrá dos lámparas, una dirigida hacia el este y otra hacia el oeste, por lo que el lugar tendrá suficiente luz para la noche.

La tercera observación de los La O es la seguridad nocturna para los transeúntes. Ambas entradas de la pasarela están bastante ocultas, debido a cercas de zinc que aíslan áreas propicias a accidentes de transeúntes o equipos automotores, además de proteger la obra en construcción.

De hecho, ambas cabezas son casi laberínticas y el puente peatonal es imposible verlo desde las orillas del Almendares. Es un espacio proclive a asaltos y otros actos delictivos, especialmente en horas nocturnas, y más aún cuando en esa zona, tanto en el lado este como en el oeste, hay centros nocturnos a los que acude la juventud.

Alguien de seguro va a tomar partido en esta situación, o las autoridades del orden, o las agencias de seguridad y protección, bien sean de la ciudad —porque los beneficiarios somos todos los que vivimos en La Habana— o de los mismos inversionistas de la obra, el Centro Nacional de Vialidad del Ministerio del Transporte (Mitrans). O todos, incluido los vecinos y los transeúntes, cuando adoptan medidas responsables.

Los dos meses o poco más previstos para el funcionamiento del paso peatonal exigen mucha disciplina, a toda hora del día. Debe evitarse que motoristas pasen por allí, o que bicicleteros quieran practicar «deportes extremos» en el lugar.

Hasta hay que impedir que algún alegre pescador aficionado o grupo de ellos aproveche para lanzar el anzuelo allí durante horas, molestando a los peatones, o adopten como hábito franquear las barandas, una y otra vez —hasta aflojarlas—, para bajar a los viejos pilotes patrimoniales sobre los que se asentará el nuevo Puente de Hierro de La Habana.

Sobre el puente

El Puente de Hierro de La Habana es un patrimonio de la ciudad y del paisaje ingeniero cubano. Debido a su deterioro, la vieja estructura tuvo que ser desechada; apenas se recuperará un área dentada de la zona giratoria. El nuevo es bastante similar al anterior, a fin de respetar la tradicional visualidad de la desembocadura del río Almendares.

En los próximos días JR tiene previsto ofrecer un amplio reportaje sobre este lugar y la obra ingeniera en sí, luego de una visita —a nuestra solicitud— a los talleres de la Caribbean Drydock Company (CDC), en Casablanca, donde se construye el nuevo puente.

No obstante, les adelantamos algunos detalles: el inversionista de la obra es el Centro Nacional de Vialidad del Mitrans; el diseño pertenece a la CDC (empresa que posee la norma ISO 9001, con todos sus soldadores homologados) y fue certificado por la entidad Transproy del Mitrans.

La CDC es una empresa cubana especializada en estructuras metálicas, especialmente embarcaciones. Ya reparó un puente ferroviario, en Matanzas. La inversión ronda los tres millones de pesos. El 90 por ciento de los materiales para el puente nuevo son importados; el 80 por ciento ya está en el país. Está previsto que la obra concluya el próximo 27 de diciembre.

El cronograma para los primeros 40 días preveía, entre otras tareas, el desmontaje del puente viejo y la instalación de la pasarela provisional para peatones. La planificación para esa etapa se cumplió en 21 días. Retiraron la estructura en seis jornadas y colocaron el paso peatonal en cuatro días.

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