Un museo de la música para Santiago

La nueva institución se acondiciona en la avenida Manduley, en la casa donde viviera el arquitecto Carlos Segrera

Autor:

Odalis Riquenes Cutiño

SANTIAGO DE CUBA.— Esta oriental ciudad, cuna de la auténtica trova, del bolero, de los movimientos coral y sonero, y de importantes figuras del pentagrama como Pepe Sánchez, Miguel Matamoros, Sindo Garay, Electo Rosell «Chepín», Ñico Saquito, Pacho Alonso, Enrique Bonne y muchos otros, contará a partir de este mes con su Museo de la Música.

La nueva institución se acondiciona en la avenida Manduley, en la casa donde viviera el arquitecto Carlos Segrera —figura cimera de la arquitectura urbanística santiaguera de la primera mitad del siglo XX y responsable en gran parte de la imagen que distingue a la urbe—, inmueble que fue sometido a un riguroso trabajo de remodelación.

Fuerzas de la Empresa de Restauración y Conservación de Santiago de Cuba (Ercom), de la entidad constructora de Educación (Epase), de la dirección de Patrimonio Cultural, que atiende metodológicamente el sitio, y  trabajadores del sector de la Cultura en jornadas de trabajo voluntario, han derrochado esfuerzos para devolver a la vida útil la vistosa vivienda, muy afectada por el paso del tiempo y el huracán Sandy.

Dagoberto Socarrás Casero, jefe de la obra, explicó a JR que, sin alterar su arquitectura, el inmueble se sometió a un complejo proceso de remodelación que incluyó la demolición y reconstrucción de algunas partes, como la balaustrada principal y pasamanos del portal y de algunas paredes.

Igualmente, detalló el representante de Ercom, entidad constructora especializada, que fue necesario el cambio total de la cubierta de tejas criollas por otra de cinc, que simula dichas tejas y es más duradera.

Fuerzas de la Emresa de Conservación y Restauración (Ercom) de Santiago de Cuba dan los toques finales a la obra civil del Museo de la Música. Foto: Odalis Riquenes Cutiño

La edificación del muro perimetral que limita el área exterior del Museo, la remodelación del patio, la construcción de una cafetería y de un pequeño escenario para la función cultural del centro, en la parte trasera del edificio, obligaron a los constructores a mezclar empeño e iniciativas, reconoció Socarrás Casero.

Yuneisy González, directora de la futura institución cultural, explicó que el nuevo museo, que llevará el nombre del reconocido musicólogo Pablo Hernández Balaguer, nace como un acariciado sueño, a petición expresa de muchos santiagueros, y con la pretensión de que en lo adelante se convierta en vitrina de la historia musical de todo el oriente cubano.

Al decir de la joven especialista, la pinacoteca se ha diseñado como un espacio vivo e interactivo, acorde con la manifestación artística que representa.

De ahí que junto a las salas expositivas contará con la  sala de conciertos Dulce María Serret, con capacidad para unas 40 personas y todas las condiciones para presentaciones de orquestas de cámara, pianistas y otros instrumentistas, y un escenario en el patio lateral izquierdo para la actuación de orquestas y grupos de pequeño formato que aspiran a insertarse en la vida cultural de la ciudad.

El área expositiva se ha dividido en cuatro salas: de trova y son, conciertos, concierto coral y música popular bailable, a las que se accede por un pasillo central que funcionará como galería de arte y donde se ubicarán más de medio centenar de fotos de relevantes músicos santiagueros, entre ellos los tres premios nacionales de la manifestación  en la provincia: Electo Silva, Luis Carbonell y Harold Gramatges.

Complementan la muestra una sala de lectura y un archivo biblioteca con materiales relacionados con el mundo de la música, entre ellos los enjundiosos estudios sobre los aportes al pentagrama de esta parte del país, realizados por los especialistas del grupo de investigación de la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos, que pasarán a ser fondos del Museo.

El área exterior —la sección de jardines y alrededores de la casa— será atendida por la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (Egrem), con una cafetería para la venta de alimentos ligeros y coctelería, y un escenario para la actuación de unidades artísticas.

Yuneisy González agradeció el apoyo del Museo Nacional de la Música, sus especialistas y su director, Jesús Gómez Cairo, cuya colaboración, dijo, ha sido decisiva para la apertura de la institución santiaguera, con la donación y transferencia de algunos fondos, la asesoría del guión del montaje y el enriquecimiento de los contenidos expositivos.

Como todo espacio de este tipo que nace, el Museo de la Música, precisó la directiva, está necesitado de nutrir sus fondos, de ahí que establecen coordinaciones con otros museos santiagueros y de la región, así como con las direcciones de Patrimonio de los distintos territorios orientales, a fin de incrementar sus exponentes mediante transferencias, adquisiciones y donaciones.

Asimismo, convocan a todas las personas e instituciones  de todo el este cubano que posean objetos y materiales relacionados con la vida musical de esta parte del país, interesados en aportar a este necesario empeño, a que se pongan en contacto con ellos.

El Museo de la Música de Santiago de Cuba es ya una realidad, justa contribución a los aportes de esta provincia a la historia musical de la nación y otro buen regalo a la urbe santiaguera en los 500 años de su villa fundacional y en los 62 de la gesta del Moncada.

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