Valores que bordan el uniforme

Los jóvenes que hoy se incorporan al Ministerio del Interior, a 55 años de su creación, comprenden que el respeto no se alcanza porque se ostente la autoridad legal, sino por la integridad, el humanismo y el pundonor que concitan el cariño y apoyo del pueblo

Autor:

Yuniel Labacena Romero

Algunos dudaron de su decisión cuando anunció que su futuro estaría en una institución armada. «Muchos piensan que cuando uno entra a la vida militar todo está asociado con lo preestablecido, sin embargo no es así, en este mundo también cumplimos sueños y nos preparan con creces como profesionales y, sobre todo, para ayudar desde el orden interior a la población, a serle útil a la sociedad».

Su historia la comparte con estos reporteros el joven cadete Ariel Pozo Rodríguez, quien se prepara en el Instituto Superior del Ministerio del Interior Eliseo Reyes Rodríguez como futuro oficial de esa institución. Y lo asegura con el sentido de pertenencia que emana de los años ya vividos en ese centro docente al cual, como al Ministerio del Interior (Minint), aprendió a querer desde muy pequeño.

Fue el ejemplo de sus padres, oficiales del Minint, lo que lo hizo sentir una atracción y respeto profundo por esa institución y comenzar a ver en ella una posibilidad honrosa de crecer en la vida. «El respeto, la disciplina, el amor que uno siente hacia lo que hace y esa dedicación a cada cosa, cualidades que nos deben distinguir, las observé siempre en mis padres. Su actuar cotidiano influyó en mi decisión a la hora de pensar en una futura profesión», aseguró.

Ese sentimiento no parece ser único. También lo comparte la teniente Alenes Cruzata William, quien se desempeña como investigadora criminalística en la Unidad de la Policía Nacional Revolucionaria de Centro Habana. «Quienes formamos parte del Minint, en especial sus jóvenes, somos un ejemplo a seguir por las personas y como tal debemos actuar.

«Al integrar una fuerza uniformada como esta descubres un mundo de cosas a veces impensable. La exigencia de la vida militar lo que hace es educarnos. La criminalística me ha dotado de herramientas indispensables para participar en otros ámbitos de la sociedad, y me ha aportado un caudal de conocimientos políticos, culturales y sociales valiosos».

Como Ariel y Alenes son cientos los jóvenes que cada año llegan o llegarán con ideas frescas, y a la vez llenos de interrogantes a cada uno de los órganos y departamentos del Ministerio. Son muchachas y muchachos dispuestos a ser fieles guardianes de las tradiciones combativas de nuestro pueblo, cuando esta institución celebra el aniversario 55 de su creación.

En las más disímiles misiones cumplidas por el Minint en estos años ha estado presente el apoyo popular, porque esa institución, como las Fuerzas Armadas Revolucionarias son el pueblo uniformado. Por ello, evaluar muy bien a quienes ingresan a sus filas sigue siendo un desafío, pues así se garantiza un oficial más integral.

Bien lo sabe la teniente coronel Odalys Bravo Lluesma, jefa del Departamento de Captación y Selección del Minint, una mujer que durante 27 años se ha entregado con creces a esta práctica: «Mi pertenencia al Minint ha sido una de las experiencias más placenteras en la vida, sobre todo, saber que de nosotros depende también sembrar en los jóvenes la semilla de la motivación, pues esa es la única manera de ganar fuerzas».

A su juicio, tener vocación por la vida militar es fundamental cuando alguien decide ingresar en las filas de este Ministerio. «Eso determina que el joven venza cualquier obstáculo, se consagre, que haga las cosas con deseos, que asuma el rigor de su especialidad y a la vez se sienta gratificado con lo que hace, con lo que aporta a su país.

«Nosotros tenemos una responsabilidad en esa vocación, y siempre buscamos a jóvenes que, primero que todo, tengan vocación revolucionaria y estén comprometidos con el proyecto social que defendemos, que los distingan la laboriosidad y el amor por lo que hacen. A partir de esa simiente seguimos fomentando los valores que necesitan nuestras especialidades», señaló.

La fuerza del pueblo

Cada uno de los jóvenes que llegan al Minint asumen el deber de servir en sus filas desde distintos perfiles profesionales, y hacerlo con responsabilidad, conscientes de que deben ser ejemplo de valores éticos como el patriotismo, la solidaridad, la humildad y el humanismo, porque pertenecerán a una institución que no solo se debe al pueblo, sino que, como formuló Camilo Cienfuegos, tiene que ser el pueblo mismo.

Son esas las razones que han hecho que Ariel, quien primero estudió en el Instituto Preuniversitario Vocacional Hermanos Martínez Tamayo, del Minint, asegure que se siente contento por su especialidad, pues en el Minint se enseña y se trabaja por la persona que está al lado, por la seguridad del país.

«Lo más importante es el otro, y estoy seguro que no hay tarea más humana y altruista que esa. La mayor posibilidad que brinda la formación como oficiales de enfrentamiento es la preparación integral que adquirimos en todos los ámbitos», señaló este joven, que en corto tiempo saldrá de las aulas universitarias para hacer lo que más desea: «ser útil y emplear las herramientas que le aporta su carrera en la protección del pueblo».

Asevera que ha aprendido mucho acerca de cómo interactuar con la sociedad, para lo cual se necesita comunicación, convencer con argumentos y establecer la obediencia del orden y la legalidad desde el respeto. «Elevar la preparación política e ideológica de quienes ingresamos en el Minint sigue siendo un desafío».

Ser muy sociable con todo el que llega a la unidad ha sido la clave del éxito para tener un buen resultado en el trabajo, en especial en zonas con fuerte potencial delictivo, subrayó Alenes, a quien le gustaría que cuando alguien llegase a una estación de policía y fuera atendido por algunos de sus compañeros quedara satisfecho.

«Por eso debemos ser atentos con la población. Se trata de que comprenda que nuestra misión es proteger su tranquilidad y demás bienes ciudadanos. La base de nuestro quehacer está en la prevención para evitar delitos y dar una respuesta ágil para neutralizar a quienes los cometan».

***

—¿Cuáles son los desafíos del Minint a sus 55 años de creado?

—Ariel: Enseñarles a las personas que no somos ni superiores ni inferiores, sino una autoridad de la cual depende en buena medida la tranquilidad ciudadana. Para lograrlo no hay que maltratar a la ciudadanía, pero sí exigir el respeto por las normas establecidas, lo que puede hacerse con delicadeza, cortesía y profesionalidad, siempre sobre la base de que es mejor prevenir que reprimir.

—Alenes: Seguir educando y formando bajo las premisas de la disciplina, los buenos modales y la correcta forma de conducirse con el resto de los ciudadanos. De ello depende el actuar cotidiano, y es esencial en los tiempos actuales. Hay que estar consciente de que los complejos escenarios exigen de fuerzas cada vez mejor preparadas.

—Odalys: Mantener ese bien tan preciado que nos distingue entre los países del mundo de seguridad y tranquilidad ciudadanas. Seguir enamorando a los jóvenes por nuestra institución, haciéndole reconocer la valía que tiene para con la sociedad. Seguir perteneciendo a una fuerza del pueblo, que defiende al pueblo y se nutre de él. Solamente por esas razones vale la pena vivir entregado completamente al cumplimiento de nuestras responsabilidades.

Esa filosofía es la que los convierte en fieles seguidores de la concepción de Fidel, cuando en la celebración por el aniversario 25 del Minint se refirió a las cualidades que deben distinguir a un combatiente de esta fuerza:

«Por eso necesitan ser modelo, ser ejemplo; cuidar su prestigio, su moral, su imagen, y que el enemigo vea siempre como ha visto hasta hoy a los combatientes del Ministerio del Interior, y diga: este hombre que está frente a mí es del Ministerio del Interior; lo respeto y lo tengo que respetar, no solo porque ostenta la autoridad legal, sino porque es un hombre íntegro, intachable, insobornable, y porque tiene la confianza, el cariño y el apoyo de todo el pueblo…».

Cada uno de los jóvenes que llegan a las filas del Minint están dispuestos a ser fieles guardianes de las tradiciones combativas de nuestro pueblo.

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