País con cultura, árbol con raíces

Los modelos culturales, la crítica de arte, los proyectos comunitarios, la crisis de valores, el movimiento de aficionados al arte, la educación estética, las nuevas tecnologías, los símbolos, el cine, el paquete semanal, los instructores de arte, el enriquecimiento espiritual, entre otros temas, punzaron el debate de la primera jornada

Autor:

Yuniel Labacena Romero

Si algo evidenció el debate ocurrido este viernes en el III Pleno del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), es la necesidad de revitalizar y jerarquizar lo mejor de nuestras tradiciones culturales y símbolos de identidad, en medio de una avalancha mediática y seudocultural que pretende deformar nuestros valores, especialmente entre las nuevas generaciones.

Por ello en el encuentro —con sede en el Centro de Convenciones Lázaro Peña y que analizó la participación juvenil en la política cultural cubana y cómo la defensa de los valores, la identidad nacional y la cubanía son garantías de la continuidad histórica de la Revolución—, los jóvenes se comprometieron a involucrarse más activamente en la consolidación de la cultura como «verdadero escudo y espada de la nación».

Durante tres horas de debate, con la presencia de Miguel Díaz-Canel, miembro del Buró Político del Partido y Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, los 103 miembros del máximo órgano de dirección de la UJC entre congresos, reflexionaron sobre su papel en la formación del gusto y el fomento de una sólida cultura general en el pueblo, ante esos productos seudoculturales que reproducen e imponen patrones de la sociedad de consumo.

Temas como modelos culturales, crítica de arte, proyectos comunitarios, crisis de valores, movimiento de aficionados al arte, educación estética, nuevas tecnologías, símbolos, paquete semanal, instructores de arte, enriquecimiento espiritual... pusieron a pensar a sus participantes, luego de un detallado informe, que presentó Joan Cabo Mijares, miembro del Buró Nacional de la UJC.

El documento destaca que ante la desigual guerra cultural que se nos impone los retos ideológicos se acrecientan, por el hecho de que muchos niños, adolescentes y jóvenes ven en los personajes de la sociedad de consumo a sus ídolos, y el éxito se asocia mayormente a lo material, más que a lo espiritual.

Mucho puede hacerse desde la UJC, las organizaciones estudiantiles y movimientos juveniles, para contribuir a transformar ese escenario, valoraron los participantes. No se puede hablar de identidad, de cultura, ni de una sociedad justa y sostenible, si se desconoce de dónde venimos, si se repiten mecánicamente hechos o consignas, o se legitiman símbolos foráneos, se coincidió.

Así lo aseguró el Primer Vicepresidente, quien valoró de trascendental y de enaltecedor que la vanguardia política juvenil dedicara una jornada de su encuentro a debatir de forma madura acerca de un problema como la cultura, y sobre todo que fuese capaz de descifrar la madeja de trampas que nos intentan imponer desde la seudocultura.

Si hoy analizamos la política cultural de la Revolución, es porque hay cultura cubana y una identidad, que no es estática, que tiene un patrimonio, que se ha desarrollado en todas las etapas históricas y que constantemente se está enriqueciendo, apuntó el dirigente.

Estamos ante un mundo globalizado, enajenado y amenazado por los que más tienen, que se proponen acabar con la identidad de los pueblos y establecer también un colonialismo cultural, y que tiene entre sus principales blancos a Cuba y, en especial, a las nuevas generaciones, con lo que buscan destruir a nuestra Revolución desde sus cimientos. Por eso es el ataque a nuestra cultura, a la moral, los principios y valores, la historia y a la ética de nuestro pueblo, reflexionó.

El Primer Vicepresidente expresó que ante ello nuestra batalla es esencialmente cultural e ideológica y reclama el papel de vanguardia de la juventud. Apuntó que hay que ser críticos y enfrentar a quienes buscan socavar y desmontar nuestra cultura e ideología desde la historia. Agregó que debemos sentirnos orgullosos de vivir en Cuba, sin apologías al consumismo, que nos distinga lo espiritual y la sensibilidad.

Responsabilidad de todos

La participación juvenil en la política cultural no es un tema nuevo en la labor de la UJC, que desde el año 2012, también en un Pleno, analizó las deficiencias que existían en este ámbito. Ese debate ha continuado en diversos espacios, incluso, más recientemente, en el 10mo. Congreso de la organización.

Mario Andrés Arrrieta, instructor de Arte en el municipio avileño de Baraguá, apuntó que la cultura popular tradicional de las comunidades es un buen antídoto ante las amenazas descritas, mientras Fidel la O García, secretario de la UJC de la Universidad de Oriente, llamó a utilizar con mayor intencionalidad los espacios que hoy se tienen para fomentar nuestra cultura, y contar para ello con las potencialidades artísticas que ofrecen los centros de Educación Superior.

Yailin Orta, subdirectora del periódico Juventud Rebelde, apuntó que la cultura es un proceso de reproducción de sentido, de construcción de consenso y además es un espacio de nuestra cotidianidad. «Nuestro socialismo no está reñido con el concepto de belleza, no podemos dejar morir la espontaneidad y la sabrosura que tiene el cubano y que hace nuestra socialismo más auténtico. Ello es parte de nuestra cultura».

Nosotros los jóvenes tenemos que ser vanguardia política y también intelectual, porque las batallas no se ganan solo con la voluntad, aseguró Yosvany Montano Garrido, profesor de la Escuela Pedagógica Tania La Guerrillera de Pinar del Río, quien agregó que es necesario fomentar desde las escuelas el pensamiento social, humanista y de resistencia para seguir aportando a la cultura en toda su dimensión.

Tanto Rubiel García González, presidente de la Asociación Hermanos Saíz, como Yunyer Feliciano Muñoz, miembro de la dirección nacional de la Brigada José Martí de Instructores de Arte, se refirieron a la importancia de ambos movimientos en la concreción de la política cultural de nuestro país y en potenciar los valores de nuestra identidad, el gusto estético y para promover lo mejor de la producción artística universal.

En tal sentido Yuniasky Crespo Baquero, primera secretaria del Comité Nacional de la UJC, alertó que nadie escapa de la influencia real de tanta frivolidad, que distorsiona esencias y valores, de ahí la necesidad de trabajar de manera coherente y sistemática.

En ello nuestra organización tiene una responsabilidad, reconoció, y agregó que deben continuar estos análisis, sobre todo en las organizaciones de base y en todos los espacios donde se desarrollan los jóvenes.

Abrir las puertas del espíritu

Abel Prieto Jiménez, asesor del Presidente de los Consejos de Estados y de Ministros, alertó sobre la necesidad de ser más agudos en nuestro trabajo frente a los intereses de aquellos que buscan un desmontaje cotidiano de nuestros valores, de las tradiciones y de la historia de los pueblos, y quieren minar la espiritualidad del cubano.

Destacó que siempre se ha tenido la amenaza del colonialismo cultural, pero el peligro se hace mayor ahora, ante las plataformas emergentes que permiten nuevas formas de consumo. La cultura nos une a todos los revolucionarios que queremos defender el socialismo. No es algo remoto, lejano. Nos concierne a todos, se trata de un hecho social por excelencia, significó.

El intelectual subrayó que en un momento como este se está amenazando la continuidad de los valores de la Revolución y su gran obra emancipatoria. Por ello, hay que fomentar alternativas tanto desde lo popular, lo tradicional, privilegiando la autenticidad y no lo seudofolclórico. Hay que apreciar y tomar también lo mejor de la cultura cubana e internacional, destacó.

Como un homenaje imprescindible a las palabras de Fidel a los intelectuales, 55 años atrás, y también como un regalo a su 90 cumpleaños, definió Julián González Toledo, ministro de Cultura, el debate acontecido este viernes, pues nadie como el líder histórico de la Revolución Cubana ha sido un promotor y defensor de la cultura y la proclamó como arma y escudo de la nación.

El titular recalcó la importancia de acudir una y otra vez a un documento referencial y de extrema vigencia como ese, si se quiere desarrollar una política cultural certera y eficaz. Nuestra cultura tiene una visión universal, que insta a defender la belleza, los valores estéticos y éticos, apuntó.

Miguel Barnet, presidente de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, apuntó que somos un país que ha creado muchas posibilidades para que no nos quedemos en casa viendo tantas películas chatarra, y lamentó no ver hoy a muchos jóvenes participando en la programación cultural en los teatros, en las conferencias, en los recitales de poesía.

Nos queda mucho por hacer para estimular a las nuevas generaciones a que se involucren en la vida cultural del país, a que abran por sí solos las puertas de este mundo, a que cuiden la memoria colectiva, pues un país sin cultura es como un árbol sin raíces, sentenció.

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