Lactancia materna: vida y salud

Del 1ro. al 7 de agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna, oportunidad que en Cuba se aprovecha para continuar estimulando esa práctica en favor del bienestar de los recién nacidos y sus madres

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

Los resultados de la Encuesta de Indicadores Múltiples por Conglomerados MICS4 de 2014 —desarrollada por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), con el propósito de monitorear la situación de los niños, niñas y mujeres en nuestro país— arrojan que la lactancia materna exclusiva en menores de seis meses fue solo del 33,2 por ciento, a diferencia de las estadísticas registradas en 2010, que reportaron un 49 por ciento. La indagación refiere también que la lactancia materna continuada hasta los 24 meses fue solo de un 24 por ciento.

Esos datos indican una baja adherencia de las madres a la lactancia materna como alimentación exclusiva para los bebés, lo cual limita el desarrollo integral de estos. No pocas dejan de lactar al término de los primeros tres meses para incorporarse al trabajo, pese a que la legislación cubana protege a la progenitora durante un año después del nacimiento de su hijo.

¿Cómo desestimar los beneficios de una práctica vital para los recién nacidos? ¿Por qué sustituir la leche humana por fórmulas de alimentación artificial que ponen en riesgo su crecimiento y desarrollo? Lactancia materna es sinónimo de salud, y por esa razón, se dirigen todos los esfuerzos a proveerles de ese alimento a todos los bebés.

A propósito de la Semana Mundial de la Lactancia Materna —la primera de este mes de agosto—, se demuestra una vez más la relación directamente proporcional de esta con la sana nutrición y la seguridad alimentaria. Por ello, se valora como práctica vital en el desarrollo sostenible, concepto que se refiere a la importancia de satisfacer las necesidades del presente sin comprometer las capacidades de las generaciones futuras.

Es la lactancia materna la forma idónea de nutrición para los lactantes y niños pequeños, promovida por la Organización Mundial de la Salud, pues se le proporciona al recién nacido todos los nutrientes, vitaminas y minerales que necesita para el crecimiento durante sus primeros seis meses de vida, sin necesidad de ingerir agua o algún otro líquido en ese período, que lo ponga en riesgo de padecer enfermedades diarreicas y desnutrición.

Con el acto de lactar, además de crearse un vínculo afectivo inigualable entre madre e hijo, ella le otorga a la criatura los anticuerpos que su organismo requiere para combatir las enfermedades, y el propio acto de succionar estimula el crecimiento adecuado de la boca y la mandíbula del pequeño, así como la secreción de hormonas para la digestión.

También la progenitora se beneficia, pues se reduce el riesgo de hemorragia posparto. A largo plazo se reduce el riesgo de padecer de diabetes tipo 2 y cáncer de mama, de útero y de ovario. Además, no pocos estudios han descubierto vínculos entre el cese temprano de la lactancia materna y la depresión posparto en las madres.

No en balde existen centros especializados donde se realizan las actividades de recolección, procesamiento y control de calidad del calostro, la leche de transición y la leche humana madura, para su posterior distribución, bajo el cumplimiento estricto de medidas higiénico-sanitarias.

Son los bancos de leche humana donde se garantiza, gracias a la donación voluntaria de algunas madres, que aquellos bebés que no puedan ser amamantados por la suya biológica, no queden privados del alimento vital.

Este 5 de agosto quedará inaugurado el noveno banco de leche humana en el país, en la provincia de Sancti Spíritus (ya existen en Pinar del Río, La Habana, Camagüey, Las Tunas, Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo), gracias a la voluntad del Ministerio de Salud Pública y la contribución técnica y financiera de la cooperación internacional, en especial de la Red Brasileña y el Programa Iberoamericano de Bancos de Leche Humana, la fundación Oswaldo Cruz, el Instituto Fernandes Figueira, el Instituto de Información Científica y Tecnológica, el Ministerio de Salud de Brasil, la Agencia Brasileña para Cooperación, Unicef y OPS/OMS.

Según datos ofrecidos por el Departamento Materno Infantil del Ministerio de Salud Pública, en 2015 hubo un total de 738 469 litros de leche humana, proveniente de 3 019 donantes, para un total de 1 285 receptores. Esas cifras demuestran un significativo aumento en comparación con 2014, cuando hubo 1 828 donantes y 829 receptores. Al cierre del primer trimestre de 2016, se han recolectado 349 675 litros de leche de 1 169 donantes, en beneficio de 396 receptores.

Es importante que se divulgue más la posibilidad que tiene toda mujer recién parida de donar leche materna de manera voluntaria. Contar con cantidades suficientes de leche materna pasteurizada para cubrir las necesidades de alimentación de los pequeños más vulnerables contribuirá a reducir el impacto sobre la morbilidad y la mortalidad en el recién nacido menor de 1 500 gramos. Además, permitirá incrementar el porcentaje de supervivencia en la cirugía neonatal y sostener la tasa de mortalidad infantil en el país y reducirla en el menor de 5 años.

Los bancos de leche humana han sido una experiencia exitosa y son un eslabón inicial en favor de elevar la calidad de vida de los niños cubanos que la necesiten.

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