El petróleo por explorar en Motembo

Fue una distorsión mediática el anuncio de un promisorio yacimiento de petróleo en Cuba. Hay potencialidades, pero deben ser confirmadas, aseguraron autoridades de Cupet, al valorar las perspectivas de los hidrocarburos en el archipiélago

Autor:

Enio Echezábal Acosta

En un intento por lograr autonomía y sostenibilidad para la matriz energética nacional, se vuelve indispensable la unión de la gestión cubana con la apertura a la entrada de capital foráneo, opciones bien definidas para aumentar la producción de hidrocarburos.

Según el máster Osvaldo López Corzo, jefe de Exploración de Unión Cuba Petróleo (Cupet), estos elementos son componentes vitales del programa de su empresa, con el objetivo de proyectar el futuro de una de las industrias más importantes para el soporte económico del país.

Actualmente, existe una serie de programas impulsados por Cupet, entre ellos se encuentran la explotación de la Franja Norte de Crudos Pesados (FNCP) y zonas cercanas a esta, en busca de incrementar la producción de gas natural, petróleo y sus derivados.

Además, paralelo al aprovechamiento de dicha franja, se encuentra el uso de métodos como el de recuperación mejorada (EOR, por sus siglas en inglés), la exploración de petróleo no convencional y la exploración fuera de las costas cubanas. Según López Corzo, estas son tres líneas de trabajo que deben abrirse a la inversión extranjera, pues su puesta en práctica depende de un soporte tecnológico y financiero que nuestro país no está en capacidad de asumir.

La situación actual de la industria energética puede valorarse como estable, toda vez que en los últimos 15 años la producción de petróleo se ha mantenido alrededor de los cuatro millones de toneladas equivalentes, suficientes para suplir el 48 por ciento de la demanda de electricidad en la red nacional. No obstante, como es de esperarse, se percibe una tendencia decreciente en la producción, pues aproximadamente cada año se reporta una disminución del 12 por ciento con respecto al anterior porque este es un recurso finito.

Al decir de Roberto Suárez Sotolongo, director adjunto de Cupet, se impone seguir impulsando el desarrollo de fuentes alternativas de generación, lo cual supondría no solo un ahorro de combustibles, sino un aporte mayor al cuidado del medio ambiente.

La explotación petrolera en la Isla se divide en un total de 45 bloques, de los que se encuentran contratados cuatro. Por otra parte, el peso fundamental de las extracciones se concentra en la zona que abarca toda la franja costera occidental, desde La Habana hasta Matanzas. Además, progresivamente se ha sumado lo que se conoce como zona norte-centro-oriental, incorporada también a la carpeta de oportunidades de negocios para la inversión extranjera.

De acuerdo con Suárez Sotolongo, desde inicios de  este siglo no se descubren en Cuba nuevos yacimientos disponibles para ser explotados.

Ante la interrogante de por qué no se han detectado otras zonas de explotación, la respuesta se puede hallar en los altos costos de las exploraciones petroleras. Téngase en cuenta que mil metros que se perforan se traduce en una inversión de millones de dólares, y esta actividad se ha visto desestimulada por la disminución de los precios de petróleo.

Este es uno de los motivos puntuales por el cual la entrada de inversionistas extranjeros en los proyectos de exploración se convierte en un componente esencial para llevarlos a cabo.

Siguiendo esa idea, Cuba abrió en 1999 a la inversión extranjera el área del golfo de México, en busca de generar un mayor flujo de capital. En esa zona, que cuenta con 112 000 kilómetros cuadrados y está dividida en 59 bloques, actúan por el momento la empresa venezolana PDVSA y Sonangol (Angola).

El Bloque 9 y las malas interpretaciones

Una de las empresas que intervienen en nuestro panorama petrolífero es la compañía MEO Australia Limited.

Se trata de una empresa pequeña que cotiza en la bolsa de valores de Melbourne, Australia (ASX: MEO), para la que realiza reportes de operaciones. Además de en Cuba, MEO tiene proyectos en Australia y en Nueva Zelanda.

El Contrato de Producción Compartida (CPC) entre Cupet y MEO Australia Limited, para la exploración del Bloque 9, fue publicado recientemente.

A partir del día 29 de julio algunos medios digitales distorsionaron un reporte publicado por la compañía australiana, al tergiversar el informe presentado a sus accionistas, en el cual MEO Australia Limited indicaba solamente las potenciales reservas de esa zona petrolífera, sin especificar en ningún momento, como erróneamente expresaron varios medios, la existencia comprobada de yacimientos de crudo ligero en el área de Motembo, localizada dentro de la provincia de Villa Clara.

Roberto Suárez Sotolongo explicó que ninguno de los principales medios especializados en el sector, ni importantes agencias del mundo, hicieron alusión a esa nota en los términos que se emplearon para modificar el acontecimiento.

El funcionario abundó en lo explícito que resultaba la nota de MEO Australia Limited, al citar un fragmento en el que se expresa claramente: «Se requiere de exploración de evaluación y análisis para determinar la existencia de cantidades significativas de hidrocarburos potencialmente con movilidad».

Cupet y MEO Australia Limited suscribieron en septiembre de 2015 el Contrato de Producción Compartida, que consta de dos subperíodos de exploración de dos años cada uno. El primer subperíodo culmina en noviembre de 2017 e incluye la revisión y reprocesamiento de cien kilómetros de sísmica 2D existente (método geofísico que permite determinar en profundidad la forma y disposición de las capas de tierra), evaluación de datos de pozos en el área, adquisición de muestras geoquímicas y la realización de 200 kilómetros de sísmica 2D nueva.

Cuba ha sido dividida en dos provincias petroleras: el norte y el sur. El 100% del petróleo que el país produce viene de la provincia norte. En cambio, existen manifestaciones superficiales de petróleo en ambas a lo largo de toda la Isla. Este petróleo es el mismo que se produce en el subsuelo de los yacimientos de Habana-Matanzas, lo que ha demostrado que hay una distribución regional de la roca madre.


El peso fundamental de las extracciones se concentra en los yacimientos que se ubican en la zona que abarca toda la franja costera occidental, desde La Habana hasta Matanzas.

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