Debemos defender nuestras raíces con elegancia

El compositor de Las Tunas, Tony Miranda, ha obtenido varios premios y reconocimientos por su obra

Autor:

Yelanys Hernández Fusté

Foto: Alexis Peña López Aquel día de 2003, después de escuchar nuevamente la canción Mujer, ganadora del Gran Premio, el auditorio que presenciaba la premiación del prestigioso concurso de música Adolfo Guzmán, volvió a constatar que estaba frente a una exquisita composición musical. Quizá entonces algunos pensaron que el éxito de su autor, José Antonio Miranda Torres, sería efímero, pero la fórmula se repitió dos años más tarde en el selectivo certamen al quedar como finalista Qué será el amor, interpretada por Leyanis López, al tiempo que Alquilo mi corazón, defendida por Tania Pantoja, resultaba el primer premio. Y es que este tunero ha sido compositor desde la adolescencia. Él no solo le ha cantado a la ciudad, sino que es el autor, incluso, del himno de nuestro terruño.

Ahora Tony Miranda, como mejor se le conoce, máster en Medicina Tradicional y Natural, y durante años profesor de Anatomía de la Facultad de Ciencias Médicas de la provincia, cuenta parte de su historia. «Cuando empecé en la Universidad, la guitarra pasó a un segundo plano, pues me dediqué más a la composición. Mi segunda etapa musical llegó después de percatarme de que mi hija Mónica tenía buen oído. Así salieron las primeras canciones para niños como Mariposita y cocuyo, que ella interpretó —en ese tiempo compuse el tema del II Congreso de la Organización de Pioneros José Martí. Más tarde, compuse para otros niños como Edith González, quien le puso la voz a Los niños cantan al mundo (premio Cantándole al Sol, 1999) y Para cantar (premio Cantándole al Sol, 2001)».

—Cuál es su opinión sobre la composición musical para niños?

—En ocasiones se minimizan este tipo de creaciones, pues se ve como música menor y es exactamente lo contrario, si se hace bien. Uno debe impregnarse de la atmósfera que rodea a los pequeños, ponerse a su altura, soñar, vivir sus fantasías, y crear. Las melodías infantiles tienen sus patrones y están dirigidas por edades, pero no se debe dejar fuera la poesía.

«Además de autores tan conocidos como Teresita Fernández, Ada Elba Pérez, Liuba María Hevia, Kiki Corona, Rita del Prado y Rosa Campo, hay creadores en Matanzas, Pinar del Río, Santiago de Cuba, Granma, Camagüey..., quienes hacen obras bellísimas, pero, desgraciadamente, no han tenido el acceso a los medios. Y pongo un ejemplo personal: 16 canciones fueron escogidas para hacer un disco con la desaparecida PM Récord, que nunca pudo materializarse. Desde entonces están los textos pero no he encontrado a la discográfica porque, tal como se aseguraba en un artículo de Juventud Rebelde, parece ser que no resulta interesante este tipo de trabajo.

«Existe ahora un fuerte movimiento de cantorías, que apuesta por rescatar la música coral. Una vez al año se hace una difusión nacional por el Día de los Niños, pero es solo en esa fecha. Y aunque está la tendencia de que se interpreten los temas con melodías secuenciadas, enlatadas y mal hechas, sería genial que esta obra se grabara y se difundiera por toda la Isla».

—¿Tiene muchas canciones? ¿Cuánto demora en componer?

—Mis canciones no sobrepasan las 40, entre las infantiles y las dirigidas al público adulto. Mas todas la elaboro con cuidado, pues soy un inconforme. Tengo temas que he demorado en terminar algunos años como el bolero Cómo podré, que lo empecé hace cuatro años. A veces, compositores que comenzaron recientemente vienen a pedirme algunos consejos y siempre les digo que es importante escuchar mucha música y beber de los clásicos como Sindo Garay, Manuel Corona, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez... Lo más importante es defender nuestras raíces con elegancia.

—¿Qué sucedió con la Medicina?

José Miranda Torres (Las Tunas, 1957) comenzó en la música como guitarrista de distintas agrupaciones de aficionados. En 1974 se integra al Movimiento de la Nueva Trova. Ha tenido la oportunidad de compartir la escena con trovadores reconocidos como Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, y con el grupo Moncada, entre otros. Este autor ha obtenido premios de composición en distintos certámenes como el festival Emiliano Salvador, El Niño Carvajal, Cantándole al sol, el Adolfo Guzmán... También resultó finalista en el OTI 1997. —La ejercí durante 22 años, pero llegó un momento en que ya no me alcanzaba el tiempo para las dos ocupaciones, así que solicité me permitieran dedicarme a proyectos ineludibles como la compañía de música infantil. Mi hija Mónica, quien se graduó de nivel medio en Dirección Coral en el conservatorio Esteban Salas de Santiago de Cuba, es la asesora coral, y mi esposa también colabora conmigo. Si no fuera por su ayuda no pudiera llevar esta intensa vida. Mi otra hija es doctora, especialista en Cirugía Pediátrica, y vive en Ciudad de La Habana. O sea, que he hecho un pare en la Medicina, que no va a ser para siempre.

José Antonio Miranda Torres (Las Tunas, 1957) comenzó en la música como guitarrista de distintas agrupaciones de aficionados. En 1974 se integra al Movimiento de la Nueva Trova. Ha tenido la oportunidad de compartir la escena con trovadores reconocidos como Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, y con el grupo Moncada, entre otros. Este autor ha obtenido premios de composición en distintos certámenes como el festival Emiliano Salvador, el Niño Carvajal, Cantándole al Sol, el Adolfo Guzmán... También resultó finalista del OTI 1997.

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