Tristán Bauer: iluminado por el Che

Che, un hombre nuevo es el título del documental que presenta en el 31 Festival el realizador argentino, quien ha resguardado en la memoria fílmica a otras figuras como Evita Perón, Jorge Luis Borges y Julio Cortázar, así como hechos tan trascendentales como la guerra de las Malvinas (Iluminados por el fuego)

Autor:

Jaisy Izquierdo

El 30 Festival se marchó dejándonos la huella de un Benicio del Toro que traía en su rostro la viva estampa del Che Guevara; y esta nueva edición aparece a devolvernos la inagotable figura, en la fibra más íntima y verista que nos puede brindar ese género imprescindible que es el documental.

Che, un hombre nuevo es su nombre, y Tristán Bauer el de su realizador; un argentino apasionado por la historia de su país que ha resguardado en la memoria fílmica a otras figuras como Evita Perón, Jorge Luis Borges y Julio Cortázar, así como hechos tan trascendentales como la guerra de las Malvinas (Iluminados por el fuego).

La presente obra que tuvo su estreno mundial en el Festival de La Habana, fue el resultado de 12 años de intensa investigación, donde Bauer y su equipo tuvieron acceso a materiales inéditos, con los cuales pudieron construir esta nueva mirada a una de las personalidades de la historia del continente más abordadas cinematográficamente (cabría mencionar, además de la cinta de Steven Soderbergh, Diarios de motocicleta, de Walter Salles, entre tantas otras).

El azar quiso que por una equivocación de los que atendían la biblioteca de la Academia Militar de Bolivia, Bauer diera con los cuadernos que el Che llevaba consigo en su mochila durante la guerrilla, y que no formaban parte de su Diario. Documentos inéditos que mostraban el pasaporte original que le sirvió para entrar a la nación y la foto de sus manos cortadas con los dedos entintados, cuando lo toman cautivo en los parajes de Ñancahuasú.

«¿Pero qué es esto?, nos decíamos con la mirada, sorprendidos y tratando de disimular; y así estuvimos allí unas horas, intentando devorar lo más rápido posible la mayor cantidad de información. Hasta que vino el ejército, que se había percatado del error, y tuvimos que irnos», explica Bauer recreando con palabras uno de los momentos más emocionantes de su investigación que le sirvió de señal para saber que se encontraba en el camino correcto.

—¿De estos manuscritos que encontró en la Academia Militar de Bolivia, cuántas referencias a Cuba pudo descubrir?

—Muchas. Si bien el Che era argentino, sus años en esta Isla lo marcaron para siempre. Su experiencia cubana queda registrada cuando él dice que ha dejado lo mejor de sus años en este país, lo más querido de sus seres queridos. En todo momento se respira Cuba, a lo largo de esos cuadernos escritos con tinta verde, azul y roja. Esta presencia constante y permanente también se puede ver reflejada en la película.

—¿Del pensamiento filosófico, político, económico que pudo revisar en estos manuscritos, qué fue lo que más le impresionó?

—En primer lugar en su diccionario filosófico, que comenzó desde muy joven y fue enriqueciendo a lo largo de su vida, reflexiona sobre palabras tan complejas como dios, diablo, amor, dolor...; algo que a mí me parece un hecho sorprendente, pues me revela a un Che que mientras combate, escribe.

«Fue de una contundencia demoledora descubrir durante la investigación que él había predicho, en el año 1965, que si la Unión Soviética continuaba por el camino que iba, se dirigía directo al capitalismo. Esos niveles de complejidad de análisis para mí fueron una sorpresa.

«Otra cosa que me impactó tremendamente fue el sonido de su voz, grabado en la cinta magnetofónica que le dejara de recuerdo a su esposa antes de partir. Me parece un sonido íntimo, profundo, contundente del Che cuando le dice: “Aleida, ahora para ti lo más íntimamente mío y lo más íntimo de los dos”, y acto seguido comienza a recitar poemas de Vallejo, de Neruda, de Rubén Martínez Villena, de Guillén».

—¿Cómo fue la construcción del guión para hilar todo este material disperso, en una obra coherente?

—Fue un trabajo muy complicado porque subsisten varios planos narrativos. Se puede encontrar al Che íntimo y las fotografías de su boda, pero a la vez aparecen documentales de la época, con imágenes tomadas por camarógrafos profesionales; también están las filmaciones realizadas por su papá en una cámara de ocho milímetros, textos escritos de su puño y letra, y filmaciones a color de lugares donde estuvo. Es decir, toda una combinación de texturas y de fuentes que de una manera compleja, pero hermosa, nos ayudaron a construir esta mirada.

«Mi voz aparece como narrador, guiando de alguna manera el camino del documental, pero todo está construido en una primera persona que alude al Che, pues son sus textos la armazón de la película misma. Un sobrino del Che, Rafael Taco Guevara, nos hace la voz de él, que es una maravilla, pues tiene esa cosa del argentino-cubano que le infunde aliento a los textos que él escribió».

—¿El título mismo del documental hace referencia a uno de sus textos más notorios El socialismo y el hombre en Cuba, no?

—De alguna manera sí, pues lo que él describe en esas páginas del hombre nuevo está sintetizado en su ejemplo y en sus vivencias.

«Cuando pensamos en la idea de un hombre nuevo, siempre aparece la persona del Che. Es un símbolo de su pensamiento que transmite muy bien su propia humanidad, tan fuerte y tan firme, así como sus ansias de transformación y de revoluciones constantes.

«Él era uno de esos hombres que atrás —o delante— de su discurso y palabra ponía su acción y su ejemplo de vida».

—¿Después de Che, un hombre nuevo qué queda por venir?

—En la actualidad estoy dirigiendo tres canales de televisión y 50 emisoras de radio; pero si me preguntas qué es lo que más desearía hacer, te contestaría que volver al cine, y al cine de ficción. Tengo una historia de amor muy fuerte en la cabeza, es un poco autobiográfica, y tiene por telón de fondo los momentos que me tocaron vivir en mi juventud durante los años de la dictadura.

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