Lo bueno que se avecina

Próximamente estará en pantalla Bailando en Cuba, un nuevo programa de participación que espera atrapar a los televidentes como alguna vez lo hizo Para bailar, o más recientemente, aunque en otra cuerda, Sonando en Cuba. JR dialogó con su director, Manolito Ortega

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

Casi en la esquina de Prado y Neptuno, las calles que se hicieron mundialmente famosas por cuenta de aquella chiquilla llena de postizos que llevó a Enrique Jorrín a dedicarle La engañadora y el chachachá, se filmaba uno de los grandes momentos que deberá tener Bailando en Cuba, el nuevo programa de participación que todos esperan con impaciencia tras el éxito de la más reciente entrega de Sonando en Cuba.

Bien sabe Manolito Ortega, el director de la segunda edición de Sonando en Cuba y quien ha tomado las riendas del homenaje que se le hará al inolvidable Para bailar, que en un espacio de este corte no podía dejarse fuera al chachachá, uno de esos ritmos nuestros que le han dado la vuelta al mundo, a partir de que lo pusieran de moda los mismos bailadores. «Y si queremos traerlo con fuerza a estos tiempos para que nuestros jóvenes se sientan identificados con esos ritmos que se convirtieron en una fiebre que en muchos países no se ha podido bajar, debemos mostrarlos de un modo diferente, desde la contemporaneidad. Pero, claro, no podemos olvidarnos de nuestras raíces».

Por esa razón fue que el colectivo de realización de Bailando en Cuba se trasladó hasta el popular Paseo habanero para materializar una de las tantas ideas que pondrán en marcha gracias al respaldo de la Casa Productora RTV Comercial. En este caso, «trasladar algunas coreografías a diferentes espacios urbanos representativos de la capital. Nos hubiera encantado hacerlo por toda la Isla, pero no ha sido posible por cuestiones de producción. Las creaciones serán defendidas por la compañía R-evolution, que dirige Roclan (González Chávez), la cual asumirá a su vez los openings de cada emisión».

—Manolito, ¿cuál es el concepto de Bailando en Cuba?

—Muy pronto iniciará esta primera temporada de Bailando en Cuba que tendrá diez emisiones. El programa será de competencia en parejas, porque así lo propuso el público en las investigaciones que realizamos. Sucede que la gente recuerda mucho Para bailar. Eso por una parte, y por la otra, porque desde el punto de vista de la danza, el baile en pareja es la esencia del baile cubano. Ahora bien, buscando una mezcla interesante, nuestros dúos tienen la peculiaridad de estar constituidos por un bailarín profesional y otro que no es de academia. En total son 16, es decir, compiten 32 bailarines, quienes no se conocían entre sí. Fue la parte de Producción nuestra la encargada de conformarlas, de modo que los espectadores podrán apreciar cómo se crearon, cómo empiezan a compenetrarse en función de llegar a transformarse en una gran pareja de baile, como otras tantas que han existido en Cuba.

—Por supuesto que existe un jurado...

—Por supuesto, que no quiero adelantar ni a Juventud Rebelde, porque es parte de la sorpresa. Lo que sí te puedo decir es que todos los programas serán tematizados, pues harán alusión al universo del cabaré, al carnaval, al espectáculo musical, a la música y el cine…, por lo cual se desarrollarán diversas galas con un leit motiv.

«Las dos primeras emisiones estarán en función de dar a conocer a todos los bailarines, de manera que el público y el jurado los vean bailar por primera vez. Por tanto, no habrá competencia, la cual inicia a partir del tercer programa, que es la primera gala que se efectuará en el teatro Astral».

—Por favor, explica un poco más cómo se desarrollará la competencia...

—Desde el tercer programa el jurado comienza a eliminar directamente, lo cual también hará en el cuarto. En este último se incorporarán a la competencia cinco coreógrafos, directores de distintas compañías danzarias, quienes apadrinarán a dos parejas cada uno. A partir de la quinta emisión, el jurado enviará a la zona de peligro a las diversas parejas, algunas de las cuales podrán ser salvadas por el público.

«Desde este momento Bailando en Cuba entrará en una segunda etapa. Entonces el concurso se tornará más fuerte porque involucrará también a los coreógrafos.

«La competencia se realizará a partir de la música cubana; ciento por ciento con ritmos de ayer, de hoy y de hace un tiempito atrás. Queremos seguir defendiendo lo nuestro. Hay mucha música, muchos ritmos generados en Cuba que se explotan en el mundo entero, y nosotros no lo hacemos. Si es nuestra, ¿por qué entonces no potenciarla?».

Manolito Ortega (extrema izquierda) encabeza el joven equipo que espera repetir con Bailando... el éxito que consiguió con Sonando en Cuba.

—Siempre que hay competencia aparecen las inconformidades. En Sonando en Cuba a la gente no le pareció justo que los competidores se agruparan por regiones...

—Es importante que el público sepa que la estructura de competencia de Bailando en Cuba no tiene nada que ver con Sonando en Cuba: son dos espacios completamente diferentes. Si bien habrá puntos de contacto: el cuidado de la visualidad, de la escenografía, del escenario..., no será lo mismo, aunque partimos del hecho de que toda competencia tiene su dosis de injusticia, incluso en el deporte. No obstante, tratamos de escuchar a la población y por ello no los dividimos por zona. Es un todos contra todos en el que el jurado decide quiénes van a la zona de peligro y el público elige a quién salvar.

—Imagino que ha sido casi una locura que al terminar Sonando en Cuba, empieces a organizar Bailando… ¿Cuál ha sido el secreto del éxito?

—Sin dudas ha sido un reto comenzar a preparar Bailando en Cuba un mes después de que finalizara Sonando en Cuba, sobre todo si se toma en cuenta que pretendemos mantener lo logrado en todos los sentidos. Y es difícil porque este nos dejó la vara muy alta.

«Sonando en Cuba funcionó por muchos motivos: primero, cumplió con su mayor acometido: el rescate de la música cubana y traer al 2016, a esta contemporaneidad, canciones y ritmos que estaban completamente olvidados. Nuestro propósito era que los jóvenes los escucharan y constataran lo valiosa que es la música cubana, y al mismo tiempo que los de mayor edad recordaran composiciones realmente hermosas. Resultó una experiencia muy valiosa porque la gente nos hablaba de que los domingos que duró Sonando en Cuba la familia se reunía delante del televisor, algo que nos motivaba tremendamente.

«Bailando en Cuba quiere conseguir lo mismo. Nos hemos concentrado nuevamente en la riquísima música cubana, y con ella armaremos cada semana un gran show: el baile nos da otras oportunidades. Con él y con la música, las luces, el maquillaje, el escenario, realizaremos un espectáculo que atrape cada semana a los televidentes».

—Ustedes demostraron que independientemente de la falta de recursos, se puede lograr un gran espectáculo televisivo... ¿Qué descubrieron ustedes que lo hizo posible?

—Solo descubrimos las ganas de trabajar, de no tener horarios, de poner todo nuestro empeño en conseguir los objetivos que nos propusimos. Logramos un colectivo de trabajo muy unido, que se dedicara en cuerpo y alma a Sonando en Cuba como mismo está sucediendo ahora con Bailando… Ese fue el espíritu.

«Tal vez tuvimos un poquito más de recursos, pero lo más importante, en mi opinión, es saber emplearlos con mayor eficiencia. No hemos descubierto el agua tibia, este tipo de programas se hicieron en Cuba en los años 50, cuando nació la Televisión, pero por diversas razones desaparecieron de la pantalla. Ojalá que esa realidad cambie y que los grandes shows de participación hayan regresado para quedarse».

—¿Entonces es posible que haya más Sonando en Cuba y Bailando...?

—Sería lo ideal. Ya se está pensando en una tercera temporada de Sonando…, todavía estamos en conversaciones. Ahora nos queda esperar por la reacción de la gente ante Bailando..., pero creemos que sí, que enganchará al público cubano que es de bailadores. Al cubano le encanta bailar, por eso también disfruta ver a una pareja haciéndolo.

—Estás rodeado de un equipo de trabajo muy joven...

—Es el mismo que viene conmigo desde los videoclips, es decir, que hace un tiempo que estamos juntos. Yo valoro mucho el trabajo en equipo, porque es esencial que desde sus respectivas especialidades todos aporten ideas al proyecto central. Realmente cuando un equipo me funciona permanece conmigo hasta que se cansen (sonríe). Nos conocemos, sabemos cuáles son nuestras fortalezas, pero también nuestras debilidades. Esa unión conduce al resultado que se aprecia en pantalla. Es un equipo joven como promedio pero también participan personas con mucha experiencia, porque son muy sabias.

«Cuando el equipo trabaja cohesionado y tiene además el apoyo de una casa productora como RTV Comercial, que se entrega, aporta todo lo que tiene, viabiliza los problemas y nos cubre todo el tiempo las espaldas, las posibilidades de éxito son mayores. El público nota que estamos haciendo hasta lo imposible porque se siente satisfecho. Ahora ese empeño es el que nos quita el sueño: lograr que los televidentes nos reciban pronto con una sonrisa, durante diez domingos por Cubavisión o Cubavisión Internacional, y que con este programa toda Cuba baile».

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