Cuba derrota a Polonia en Mundial femenino de voleibol

Las cubanas se encuentran en la recta final para mantenerse en la lista de aspirantes al podio, o al menos intentar llegar a la quinta plaza

Autor:

Ricardo Quiza

 Lisbet Arredondo es la mejor del equipo en el recibo, pero clasifica como última entre las 16 líberos. Foto: FIVB Comparto el criterio de que la mejor defensa en el deporte es el ataque, pero no siempre es así y la actuación del equipo femenino de Cuba en el Campeonato Mundial lo corrobora.

Si por los rematazos fuera las alumnas de Calderón y George estarían esperando tranquilas por su acompañante del grupo E para la finalísima, al igual que los conjuntos de Rusia y Brasil, de la zona F. Sin embargo, son ellas las que han tenido que «guapear» en la recta final para mantenerse en la lista de aspirantes al podio, o al menos intentar igualar la quinta plaza de la cita anterior.

Y es que para «pensar en grande» hay que ordenar correctamente lo que se conoce como K1 (recibo-pase-remate). Si lo primero falla, dificulta la alimentación del pasador al atacante y, por ende, la colocación del balón donde le duele al contrario.

Viene a colación la importancia del factor defensivo, porque ese ha sido el principal problema de las Morenas del Caribe en su bregar en la contienda próxima a concluir.

ARRIBA Y ABAJO

Las tablas estadísticas del certamen reflejan la contradicción que contempla el rendimiento de las cubanas en los aspectos mencionados.

Rosir Calderón se ha dado gusto en perforar el bloqueo enemigo y así lo manifiesta su promedio de 61.33 por ciento de efectividad que la ubica al frente de las rematadoras, seguida por su coequipera Yumilka Ruiz, quien promedia para 55.90, ambas por encima de las rusas Lioubov Shashkova (55.61) y Elena Godina (54.33), en tanto Nancy Carrillo marchaba quinta con 54.25.

Pero esa tremenda efectividad se ve achicada por la cantidad de puntos permitidos a los contrarios merced a la pobre defensa del terreno y las dificultades en los recibos.

A saber, Lisbet Arredondo aparece nada menos que en el puesto 34 en el recibo y es la mejor del equipo en ese departamento, aunque clasifica como última entre las 16 líberos.

Igual ocurre en la defensa del terreno. Nuestra mejor jugadora en ese importante aspecto es la capitana del colectivo, Yumilka, quien marchaba en la posición 36 antes del juego de anoche contra Polonia.

Con estas cifras, sale a relucir otro criterio tan añejo como el deporte mismo: para triunfar hay que dar, pero que no te den.

SÉPTIMA VICTORIA

A pesar de no imponer su mejor ritmo de juego frente a Polonia, el equipo cubano logró anotarse su cuarto éxito de la segunda ronda y séptimo del campeonato, frente a dos reveses, con pizarra de tres sets por cero (25-18, 28-26 y 25-23).

Nancy Carrillo encabezó esta vez el ataque de las criollas con 18 puntos, aunque Rosir Calderón (12), Yumilka Ruiz (10) y Yanelis Santos (10) dieron su aporte también.

Así, nuestro avance a la semifinal dependía, al cierre de esta edición, de los resultados de los encuentros Serbia y Montenegro-Taipei de China e Italia-Japón, en el grupo E.

En el F, ya estaban clasificados las escuadras de Rusia y Brasil, invictas en ocho salidas. Del enfrentamiento entre ellas anoche dependía cual ocupaba la primera posición.

De cualquier manera, el resultado de las cubanas en la competencia ha sido meritorio. Téngase en cuenta que el mismísimo equipo de China, campeón olímpico, quedó fuera de las medallas, así como otros cuadros de buen nivel como Alemania y Holanda.

Así las cosas, al menos yo vuelvo a ilusionarme con una medalla olímpica en Beijing 2008. ¿Por qué no?

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