Emilio Correa fue un oro público en la final del boxeo

Andris Laffita cayó ante el mejor boxeo exhibido por el actual subcampeón mundial, el tailandés Somjit Jongjohor

Autor:

Raiko Martín

BEIJING.— Si el boxeo cubano se despide de estos Juegos Olímpicos sin una medalla de oro, parte de la responsabilidad la cargará el árbitro coreano Jae Bon Kim, protagonista en el adverso resultado de Emilio Correa frente al británico James Degale, durante la final de los pesos medianos.

Sobre el cuadrilátero, ambos púgiles disputaron un pleito de «manigua», donde primaron el constante forcejeo, los agarres y las reiteradas llamadas de atención. Pero mientras al peleador cubano le quitaban dos puntos sin mediar apenas advertencia en el mismo inicio del combate, su rival hizo y deshizo a su antojo ante la pasividad del tercer hombre del ring, quien esperó al tercer round para amonestarlo y no se atrevió a aplicar el reglamento.

«Pudo haberle quitado otro punto», consideró tras el desenlace el boxeador capitalino, quien reconoció que no demostró su mejor boxeo y apenas pudo cumplir el planteamiento táctico diseñado para el combate, en parte por la ansiedad mostrada sobre el encerado.

Y no le falta razón, pues después de comenzar perdiendo el primer round por amplio 6-1, Correa se enredó ante las malas mañas de un rival al que ya había vencido en el presente año.

En medio del desafortunado trabajo arbitral —algunos golpes escaparon al conteo de los jueces—, el público presente en el Gimnasio de los Trabajadores de esta ciudad no escatimó muestras de aliento para el púgil cubano, y los gritos de ¡Cuba!, al final del pleito, fueron las muestras de su desacuerdo con el veredicto.

«Este público no es juez, pero sabe de boxeo», fue el consuelo de Correa, quien agradeció el apoyo recibido por los aficionados que colmaron la sala.

La misma apreciación tuvo la mayoría de los colegas que reportaban las acciones del boxeo olímpico para varios rincones del planeta, quienes coincidieron en señalar que el arbitraje sigue siendo una asignatura pendiente para la Asociación Internacional de Boxeo (AIBA), a pesar de sus «cacareadas» reformas y su presunción de total transparencia.

Minutos antes de este lamentable desenlace, se había esfumado la primera posibilidad de coronación para Cuba, cuando el mosca Andris Laffita cayó ante el mejor boxeo exhibido por el actual subcampeón mundial, el tailandés Somjit Jongjohor.

El fajador pinareño nunca pudo encontrar la distancia adecuada para marcar sus golpes más efectivos, mientras su experimentado rival —33 años y una corona universal a cuestas— evitaba a toda costa el intercambio, unas veces pegándose al cubano, y otras aplicando inteligentemente el paso atrás.

Así, para hoy estaba reservado el «todo o nada». En la última velada olímpica, el gallo Yankiel León y el welter Carlos Banteur tenían en sus puños la posibilidad de evitar la blanqueada para la escuela cubana de boxeo. Ojalá no se encuentren en el camino a otro árbitro como el coreano.

Resultados de la primera final

51 kg: Somjit Jongjohor (TAI) venció a Andris Laffita (CUB) 8-2; 57 kg: Vasyl Lomachenko (UKR) a Khedafi Djelkhir (FRA) RSC-1; 64 kg: Félix Díaz (DOM) 12-4 a Manus Boonjumnong (TAI); 75 kg: James Degale (GBR) a Emilio Correa (CUB) 16-14; 91 kg: Rakhim Chakhkiev (RUS) a Clemente Russo (ITA) 4-2;

El programa final

48 kg: Zou Shiming (CHI) vs. Serdamba Purevdorj (MGL); 54 kg: Yankiel León (CUB) vs. Badar-Uugan Enkhbat (MGL); 60 kg: Alexey Tischenko (RUS) vs. Daouda Sow (FRA); 69 kg: Carlos Banteur (CUB) vs. Bakhyt Sarsekbayev (KAZ); 81 kg: Kenny Egan (IRL) vs. Xiaoping Zhang (CHI); + 91 kg: Zhilei Zhang (CHI) vs. Roberto Cammarelle (ITA).

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