Necesarios cambios en la Vuelta a Cuba

Es impostergable el retorno del ascenso a la Gran Piedra y el análisis de la pertinencia de otros tramos en el recorrido

Autor:

Yurisander Guevara

Varias incógnitas envuelven a la venidera XXXV Vuelta Ciclística a Cuba, cuando hoy falta exactamente un mes para su inicio.

Por ello, quisiera comentar algunas cuestiones relacionadas con la estructura del certamen. La Vuelta, como toda obra humana, es perfectible, y quizá requiere de algunos cambios para hacerla más competitiva.

Primero, es impostergable el retorno del ascenso a la Gran Piedra, punto neurálgico de Vueltas anteriores, que esta generación no conoce desde la pausa decretada en 1990. Hace un año, el presidente de la Federación cubana de ciclismo, José Peláez, anunció que el tramo estaría entre los platos fuertes para la edición que se avecina.

Sin embargo, a estas alturas los directivos de la disciplina no pueden confirmarlo todavía, pues la carretera aún carece de las condiciones necesarias para una competencia de este tipo. Las obras de reparación no se acometieron porque las fuerzas constructivas se concentran en la nueva conductora de agua, que beneficiará a medio millón de pobladores en la Ciudad Heroína.

Primero lo primero, naturalmente, aunque revitalizar el ascenso a la Gran Piedra sería como ponerle la guinda al pastel. ¿Es muy tarde para darle un empujón?

En cambio, es necesario revisar la pertinencia de otros tramos en el recorrido, los cuales constituyen un verdadero calvario para los atletas. Veamos: la séptima etapa comienza con la contrarreloj entre Morón y Ciego de Ávila, antesala del recorrido vespertino hacia Sancti Spíritus.

Al día siguiente, la caravana escala Topes de Collantes y luego viene otra jornada doble, con el circuito a Cienfuegos por la mañana y la partida desde la Perla del Sur hacia Santa Clara en la tarde. Le zumba el mango, ¿no creen?

Comprendo que la Vuelta es una gran fiesta y todos los territorios quieren tenerla, pero debemos cuidar a los atletas. A ese ritmo, cualquiera se «funde» antes de llegar a la meta, ubicada en el Capitolio.

¿Acaso no sería mejor unificar la novena etapa? Hasta el momento, el circuito por el Prado de Cienfuegos se corre en diez vueltas de seis kilómetros cada una, y en la tarde se completan otros 65 kilómetros hasta Santa Clara.

Pero otra cosa sería si el perímetro quedara en seis rondas y luego la caravana siguiera viaje hasta la Ciudad del Che. Entonces tendríamos un trazado más competitivo y menos agotador para los ciclistas, quienes llevarían por esa fecha unos 1 100 kilómetros de camino, incluidos los ascensos al viaducto La Farola y Topes de Collantes.

¿Sería menos fuerte la Vuelta de esa manera? En lo absoluto. Incluso, mover la contrarreloj para etapas posteriores mantendría la expectación por más tiempo.

La historia dice que la contrarreloj cambia el panorama en la séptima fecha, pero el ascenso de Topes reordena la lista de clasificación al próximo día. El ciclista que sale al frente en esta etapa casi asegura el título.

Así sucedió con Pedro Pablo Pérez en 2008 y luego con Arnold Alcolea el pasado año. En eventos anteriores se definía el más veloz entre Varadero y Matanzas, a la altura de la décima etapa.

¿Se imaginan cómo serían los tramos finales de la Vuelta si el líder sintiera el acecho de sus perseguidores? Los técnicos tienen la última palabra, pero algunos cambios no vienen mal.

Estrenos y reencuentros

La próxima Vuelta tendrá una mayor presencia de escuadras extranjeras, según confirmó a JR Héctor Marcos Gutiérrez, jefe técnico del ciclismo cubano.

Por ejemplo, posiblemente debute un equipo de Emiratos Árabes Unidos, junto a la escuadra holandesa Global Cycling y al conjunto venezolano Escaladores de Mérida.

La nación bolivariana traerá también a su selección nacional, segunda en la clasificación por equipos durante la pasada edición.

Asimismo, Canadá anunció el retorno del club Planet Energy, con hombres como Keven Lacombe y Ryan Roth, quienes le dieron «sabor» al clásico cubano en 2009. Lo curioso de la nómina norteña es que François Parisien, subcampeón de la XXXIV Vuelta y ganador de la contrarreloj, aparece como suplente esta vez.

Igualmente, se sumará una selección italiana y regresa el equipo Saxonia alemán, cuya participación ha sido gris en años anteriores. Por último, podría incluirse un plantel mexicano, aunque su presencia no está confirmada todavía.

Junto a estos conjuntos rodará la selección élite cubana y los tradicionales equipos provinciales, cuyas nóminas se darán a conocer en las próximas semanas. La Vuelta promete y yo me froto las manos.

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