La nueva ruta del fútbol cubano

El próximo Campeonato Nacional se jugará bajo una nueva estructura, que si bien no cumple con todas las expectativas y necesidades, apuesta por la concentración de calidad

Autor:

Raiko Martín

Después de un Mundial de Fútbol plenamente disfrutado por los cubanos, y de los alentadores resultados cosechados por el equipo nacional en su periplo por tierras salvadoreñas, los aficionados al más universal de los deportes en nuestro país centran su atención en el arranque del próximo torneo nacional.

En medio de difíciles circunstancias económicas, el fútbol estrenará su torneo de ascenso en Sancti Spíritus. A partir del 20 de septiembre, los siete equipos que se ubicaron por detrás del octavo puesto en el último campeonato nacional, lucharán ahora por incluirse entre los ocho elencos con derecho a pelear por el máximo título del fútbol cubano.

Así, en la cancha de La Formadora y en el remozado campo de Jatibonico batallarán los equipos de Cienfuegos, Pinar del Río, Granma, Holguín, Isla de la Juventud, Matanzas y los anfitriones. El torneo promete ser reñido y con calidad asegurada, teniendo en cuenta la presencia de equipos que no hace mucho tiempo ocuparon puestos de privilegio en el panorama nacional.

Según explicó a JR el licenciado Víctor Aragón, por varios años al frente del comité organizador de los certámenes nacionales, esta fase se jugará en dos partes. La segunda etapa será entre el 12 y el 24 de octubre en la misma sede, siempre por el sistema de todos contra todos.

Los dos equipos con mejores desempeños en esta etapa se cruzarán entonces con los ocupantes del séptimo y octavo puestos del anterior torneo —Ciudad de La Habana y Santiago de Cuba—, en partidos de ida y vuelta programados para el 6 y el 13 de noviembre, respectivamente.

Luego, los ganadores de esa serie completarán el cuadro de ocho equipos aspirantes al trono. Estos elencos concursarán en el principal segmento del 96 Campeonato Nacional, que se celebrará los sábados entre los meses de febrero y junio del año entrante.

Ahí habrá también un sistema de todos contra todos a dos vueltas. Los cuatro primeros lugares disputarán una serie cruzada con partidos de ida y vuelta, de donde saldrán los dos finalistas que pugnarán por el cetro.

Otra experiencia

Aunque el esquema aparezca como novedoso, las intenciones de las máximas autoridades del fútbol cubano son las de conservar —y mejorar hasta donde se pueda— los avances logrados durante los torneos precedentes.

El naciente certamen de ascenso equipara las oportunidades de algunos equipos que en la nueva coyuntura quedaron fuera del «pelotón» de vanguardia. Se han creado las mismas condiciones de aseguramiento que se prevén para la etapa conclusiva, aunque con menos gastos en transporte por jugarse en una única sede.

Para impartir justicia los organizadores han seleccionado a 12 árbitros provenientes de provincias que no están representadas en esta fase del torneo. «La idea es concentrarlos antes de la competencia para que reciban una actualización de las reglas, y que se puedan unificar criterios a la hora de tomar decisiones», comenta Luis Enrique Yero, quien está al frente del arbitraje cubano.

En total serán casi 40 árbitros los que conducirán todos los partidos del próximo Campeonato Nacional. De ellos, 17 tienen categoría internacional.

Entre estos silbarán varias féminas, quienes han ganado gran prestigio no solo en el país, pues han trabajado con muy buenos resultados en certámenes universales.

Para la etapa de ascenso están listas las canchas espirituanas. Más adelante está prevista una inspección a los campos de la segunda fase del torneo, para garantizar que reúnan las mejores condiciones posibles.

Goles a favor y en contra

Si bien es cierto que los recientes campeonatos nacionales de fútbol aún tenían sus «lunares», también es una realidad que estos habían cumplido uno de sus principales objetivos: consolidar un torneo de larga duración, donde cada uno de los equipos tuviera la oportunidad de jugar, al menos, 30 partidos por temporada.

Con el nuevo esquema, los jugadores de los equipos de vanguardia tendrán la oportunidad de jugar entre 14 y 18 partidos, cifra muy inferior a las necesidades para desarrollar el talento.

En cambio, la nueva estructura tiende a concentrar la calidad en los equipos participantes, y aunque la diferencia cuantitativa sea relevante, eso repercute positivamente en la formación de jugadores y en el espectáculo.

Es un hecho que en la actualidad existen en el fútbol cubano varios jugadores con muy buenas condiciones técnicas, pero además de continuidad de partidos, necesitan jugar al máximo nivel posible. Eso era muy difícil de lograr con 16 equipos.

A partir de ahora crecerán las motivaciones en las diferentes provincias para mantener la categoría, o para colarse en la élite de este deporte en el país. Entonces, ganar el cetro será siempre el principal objetivo, pero no el único.

Otro aspecto favorable será la movida de fecha en el calendario, pues bajo el anterior programa se hacía casi impostergable la pausa entre diciembre y enero para no afectar la transportación de los equipos. Además, siempre coincidían las fechas definitorias con similar etapa de la Serie Nacional de Béisbol y la Liga Superior de Baloncesto, por lo cual mermaban las posibilidades de cobertura y transmisión televisiva de los partidos más interesantes del torneo.

Pero no todo es color de rosa en ese sentido, pues las cortinas del certamen estarían bajando casi con la apertura de la próxima Copa de Oro de la CONCACAF, y si el equipo cubano logra otra clasificación en la convocatoria caribeña que se comenzará a disputar a partir de noviembre, habría que conciliar la preparación del seleccionado con el desarrollo del campeonato nacional.

También queda para el análisis la continuidad de varios atletas que militan en las diferentes preselecciones nacionales, quienes apenas tendrían oportunidades de jugar si militan en equipos que no logran avanzar hacia el grupo élite del fútbol cubano.

Son estas algunas preocupaciones, pero no las únicas. Como todo lo nuevo, la próxima edición del Campeonato Nacional de Fútbol estará bajo la atenta mirada de especialistas y aficionados.

De muchos depende que esta propuesta transite por los mejores cauces, y que en sus luces y sombras se levante un mejor espectáculo para el disfrute de todos.

Al final, el objetivo es el definitivo despegue que muchos ansiamos. El tiempo dirá la última palabra.

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