Confidencias de Sulennis Piña

Esta talentosa jugadora, que a los 16 abriles era ya campeona centroamericana y Maestra Internacional, suele «prenderse» excepcionalmente cuando el diálogo se posa en reyes, torres y enroques

Autor:

Osviel Castro Medel

BAYAMO, Granma.— Aunque no es una gran conversadora, aceptó una partida verbal que sorpresivamente se extendió más de una hora, tiempo en el que me habló sobre lo celestial y lo terrestre; pero sobre todo de un tema que le alumbra el alma desde los 11 años: el ajedrez.

Sucede que Sulennis Piña Vega, esa talentosa jugadora que a los 16 abriles era ya campeona centroamericana y Maestra Internacional, suele «prenderse» excepcionalmente cuando el diálogo se posa en reyes, torres y enroques.

La primera confesión de quien durante mucho tiempo fue la número uno de Cuba (con ELO entonces récord de 2373) y que todavía se ubica entre las cinco primeras, resultó inesperada, como las jugadas que sacan de paso desde la apertura.

«El ajedrez es, a la larga, un vicio. Cuando te gusta no puedes vivir sin él», me confesó en una parte del duelo esta Gran Maestra de 31 años, oriunda del municipio de Jiguaní y actual residente en Bayamo.

Pero acaso su revelación más interesante surgió cuando le pregunté por qué había descendido en los últimos tiempos. «Me sentí desmotivada; quería jugar, aunque no hacía el sacrificio de seguir escalando; para llegar más lejos hay que tener muchas condiciones materiales y espirituales, y yo no tenía. Ahora he vuelto a motivarme; sin embargo, mi aspiración esencial no es subir competitivamente a ciegas, sino perfeccionar mi ajedrez de manera global, como ciencia y como arte», expuso esta sencilla mujer que ha participado en ¡seis olimpiadas! del juego ciencia.

Otras fases de la partida, es decir, del diálogo, vinieron después.

—¿Qué pasó en el último torneo nacional, concluido en Holguín a principios de febrero?

—Ninguna de las favoritas llegó a la final. Fui cuarta en mi grupo. No estuve bien, aunque sí en el torneo extra de partidas rápidas, en el que terminé segunda. No me gusta mucho el formato de grupos. Creo que se podría revisar en el futuro.

—Al margen de eso has ganado un solo campeonato nacional, en 2005.

—Es cierto, tengo esa deuda con los nacionales; hay jugadores como Martiza (Arribas) que lo han ganado varias veces, porque se preparan mejor psicológicamente para esos torneos.

—Pasaste un buen tiempo sin entrenador. Ahora…

—Estoy entrenando con el profesor bayamés Jorge Llorente; él me está ayudando con el repertorio, con las líneas fundamentales que desarrollan las rivales. Es algo que agradezco, porque lo hace por voluntad propia. A muchas de nosotras, me refiero a las que fuimos a la última Olimpiada y a las que estamos en los primeros puestos del ranking, nos pasa parecido: nos cuesta trabajo tener un entrenador fijo, asignado. No debería ser así.

—¿Es cierto que los ajedrecistas desarrollan una tendencia a la autosuficiencia?

—No lo creo. El ajedrez es fuerza psicológica, fuerza de la mente. Si te enfrentas a cualquier rival tienes que pensar que eres mejor que él para poderlo derrotar, al margen de su nombre y su rango… Pero en el plano de la vida personal no tienes que desarrollar obligatoriamente la autosuficiencia.

—¿Qué aspiraciones concretas tienes para este año?

—Voy a jugar un torneo en Isla Margarita (Venezuela) y por lo menos otro en Panamá. Eso, por el momento. Tengo que ver si me llaman a la preselección nacional, porque todavía no la han dado a conocer. Este año se desarrollará la Olimpiada mundial en Turquía y pienso estar en el equipo por séptima ocasión; pero nadie sabe.

—Existe el criterio, acaso machista, de que las mujeres juegan con menos fuerza que los hombres. La práctica parece darle la razón.

—Hay varias teorías al respecto, ninguna comprobada científicamente. No podemos olvidar que las mujeres tienen un período menstrual, el embarazo, las ocupaciones de la casa y los hijos; es cierto que los hombres han alcanzado mayor nivel, pero existen casos excepcionales como Judit Polgar; ella ha probado que puede jugar de tú a tú con los hombres y derrotarlos muchas veces.

—Muchos dicen que a los ajedrecistas les hacen faltan ejercicios físicos. ¿Cuáles haces?

—Soy descuidada en ese aspecto. Verdad que hacen mucha falta; lo que más hago para relajarme es oír música.

—¿Qué necesita el ajedrez femenino en Cuba para desarrollarse más?

—Ahora hay más jugadoras de nivel que nunca. Siempre soñé con la posibilidad de una escuela nacional, parecida a la de gimnasia. No llevaría muchos recursos y nos colocaría en un nivel superior.

—Existe el rumor de que te vas para la capital del país.

—Todavía no hay nada seguro. Allá tengo buena parte de mi familia y sería el mejor lugar para entrenar; desde acá gasto mucho dinero en llamadas telefónicas y en pasaje. Pero te digo algo: voy a seguir representando a Granma donde esté; nunca voy a dejar de ser granmense.

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