La derrota puede ser dulce

El quinto puesto logrado este martes por los cubanos José Antonio Guerra y Yeinkler Aguirre es todo un reconocimiento al talento de estos clavadistas, quienes se incluyeron entre las ochos parejas aspirantes al trono

Autor:

Raiko Martín

LONDRES.— La derrota duele, pero menos cuando se tiene la certeza de haber intentado todo en pos del mejor resultado. Tal vez así pudiera describirse el quinto puesto logrado este martes por los cubanos José Antonio Guerra y Yeinkler Aguirre en el Centro Acuático, recinto ya emblemático de esta ciudad, donde se desarrollan las competencias de clavados en los Juegos Olímpicos.

El hecho de estar incluidos entre las ochos parejas aspirantes al trono, es todo un reconocimiento al talento de estos clavadistas, que en el presente ciclo unieron esfuerzos para representarnos en la modalidad de plataforma sincronizada.

Juntos llegaron hasta aquí, conscientes de que la tarea de subir al podio era extremadamente difícil, pero los resultados dejaban abierta una pequeña ventana a las posibilidades. No fue posible.

En parte por alguna imprecisión propia, pero principalmente por el altísimo nivel de la competencia. «Estamos conscientes de que podíamos hacer más, pero ligeras descordinaciones en los saltos tres y cuatro nos costaron los puntos necesarios para luchar por una medalla. Son cosas que pasan en este deporte, y en una competencia tan fuerte, donde están los mejores del mundo, eso hace la diferencia», comentó en la zona mixta José Antonio Guerra, quien participa en su tercera cita estival.

Ambos clavadistas afirmaron sentirse satisfechos, pues su acumulado de 450.90 puntos fue uno de los mejores que consiguieron durante la presente temporada. Solo tuvieron mejor rendimiento en el Grand Prix de Canadá, donde concretaron 453.36.

Mientras, Yeinkler afirmó estar listo para el nuevo desafío, en referencia a la disputa de los cetros en la misma plataforma, pero de forma individual. «Estamos preparados, tanto física como mentalmente, para luchar también en esa prueba», sentenció el jovencito de 22 años, aunque reconoció que será otra competencia de gran nivel, pues estarán presentes muchos de los medallistas del sincronizado.

Como se esperaba, las ejecuciones de la pareja china, integrada por Yuan Cao y Yanquan Zhan (486.78), fueron inalcanzables. También en los cálculos previos entraban los mexicanos Germán Sánchez e Iván García (468.90), catapultados por el elevado nivel de complejidad registrado en sus selecciones. Finalmente, los estadounidenses Nicholas McCrory y David Boudia (463.47) se llevaron las medallas de bronce.

Sin embargo, la llegada de mexicanos y norteños al podio reconfiguró el reparto tradicional de esta especialidad, pues los rusos, alemanes, australianos y británicos habían sido protagonistas desde su primera incursión en el calendario olímpico, durante los Juegos de Sydney 2000.

El público reunido en la instalación —incluyendo al primer ministro británico, David Cameron—, quedó con las ganas de festejar, pues el ímpetu inicial de Thomas Daley y Peter Waterfield se diluyó tras un fatídico cuarto salto. Después de eso, nunca regresaron a la zona de premios.

Ahora, tanto Guerra como Yeinkler se concentrarán en la preparación de sus ejecuciones individuales, programadas para el 10 de agosto. Dos días antes, en la versión femenina de esa misma modalidad, hará su estreno Annia Rivero, nuestra tercera representante en el tanque de saltos londinense.

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