Las dos caras de la lógica

Los dos elencos cubanos de ajedrez cayeron en la cuarta fecha de la Olimpiada Mundial y se hundieron más en la tabla general

Autor:

Abdul Nasser Thabet

Siempre he pensado que la lógica tiene dos caras, una bien lógica, exacta, casi inequívoca, y otra bien loca, distraída, para nada confiable. Podría parecer una contradicción, pero esta segunda faceta, si bien apuntala a la primera, pone de manifiesto que el mundo no funciona como la matemática, confirmando uno de los dichos de mi abuela: «en la vida no hay nada escrito».

Sin embargo, este viernes aposté una vez más por el raciocinio en la XL Olimpiada Mundial de ajedrez, con sede en Estambul, jugándomelo todo durante la cuarta fecha con nuestro elenco masculino, rival de un conjunto iraní más flojo que una silla con comején. Pero la suerte una vez más nos dio la espalda y los cubanos cedieron escandalosamente (2,5-1,5).

Para colmo las muchachitas se derrumbaron ante Georgia (0-4), y aquí si valieron, por desgracia, las estadísticas y el currículo, pues la trebejista con menos coeficiente de las europeas, Nino Batsiashvili (2432), poseía mejores números que la mejor ubicada por Cuba, Oleiny Linares (2355). No por gusto las georgianas poseen cuatro títulos en justas olímpicas y son una vez más favoritas a ceñirse la corona.

A excepción de Nani, las restantes tres europeas ostentan graduaciones entre hombres, rango harto elocuente y que hasta mete miedo. Tremendo, ¿verdad?

El Elo promedio de estas mujeronas redondea los 2490, inmensamente superior a los 2335 de las antillanas. Así, Lisandra Ordaz (2344) vio su primer traspié de la lid al caer con blancas ante Nana Dzagnidze (2547), en 46 movidas de una Nimzo-India.

En el puesto de copiloto, Oleiny Linares (2355) perdió ante Bela Khotenashvili (2505), mientras Maritza Arribas (2295) era víctima de Lela Javakhishvili (2558) en el tercer tablero y Lisandra Llaudy (2264) sucumbía ante la mencionada Batsiashvili.

Lamentablemente ya son diez las derrotas sin triunfos en tres series contra las georgianas, sumando las tres per cápita de 1996 y 2000.

Ahora las cubanitas aparecen en el escaño 40 con cinco unidades y tendrán compromiso sabatino contra Alemania, dueña del sitial 32 con idéntico registro.

No cupimos en la mezquita

Casi sufro un infarto al abrir el sitio oficial del evento y percatarme de que los varones, a falta de una sola partida, perdían 2 a 1. Me asombré porque anoche partí a casa convencido de la victoria, al menos eso sugería el papel: Cuba (2661), Irán (2508). Pero ya lo dicen los que saben, el Elo no es un medidor por sí solo.

Primero cayó el Maestro Internacional Yusnel Bacallao (2583 y único sin la norma máxima otorgada por la FIDE) ante Asghar Golizadeh (2472) a un lado de la cuarta mesa, en 30 movimientos de una Defensa Nimzo-India tan oscura como sus piezas.

Por otra parte, Lázaro Bruzón (2711), también de negro, firmó el armisticio con su homólogo Pouria Darini (2503), quien eligió el jaque perpetuo para dividir por los parajes de una Escocesa finiquitada en 40 lances. Yuniesky Quesada (2626) lo imitó con figuras claras ante Pouya Idani (2477), pero conduciendo trebejos blancos en una poco emocionante Ruy López pactada a 32 toquecitos.

Entonces, Leinier Domínguez (2725), a sabiendas del fango en que chapoteaban, soltó la vida y cada neurona para vencer y de paso igualar el match. Ahora nadie puede acusarlo de «carpintero» por «entablar», pues batalló sin cuartel al punto de rechazar varias veces la propuesta de paridad ofrecida por su rival, Ehsan Ghaem (2579) y lograr una ligera ventaja al cambiar una torre blanca por alfil en la jugada 40, y ganar dos peones acto seguido. Cuatro desplazamientos después, el güinero recuperó la calidad y se quedó con un infante más, pasado y con cara de Reina. Pero Magh anduvo sereno, por lo que el abrazo fue inevitable tras 87 «moretones» de una apertura Española.

La serie fue la cuarta entre caribeños e iraníes en Olimpiadas y se registró como la primera sonrisa de los asiáticos, cabizbajos en 2010 por contundente 1-3.

Con este resultado nuestros caballeros anclan en el puesto 61 (cuatro puntos), producto de un par de compromisos favorables e idénticas batallas sin glorias. Recuerden que cada victoria suma dos unidades, el empate una y la derrota no tributa nada.

Los cómputos individuales los dejan con 10 rayas y este sábado se enfrentarán a Venezuela, quinteto con 2440 de coeficiente. Veremos si la lógica funciona.

En la cuarta jornada, Rusia le cayó encima a China (3-1), Armenia aplastó a Filipinas (2,5-1,5), Ucrania desbancó a Polonia (3-1) y Hungría (3-1) a Eslovaquia. La tabla anda comandada por ucranianos, seguidos de húngaros, armenios y rusos, por ese orden.

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