Una tarea difícil

El cubano Leinier Domínguez pactó tablas con el galo Etienne Bacrot durante la cuarta parada del Grand Prix de ajedrez, resultado que lo llevó a ceder el mando del torneo ante el empuje de Gata Kamsky y Fabiano Caruana

Autor:

Abdul Nasser Thabet

La tarea parecía difícil. Mantenerse en la cima de un torneo tan «rocoso» exige, al menos, que el aspirante triunfe en el 45 por ciento de los cotejos. Tal vez el cálculo se antoja exagerado, pero si el número no es exacto les garantizo que anda bien cerca. El cubano Leinier Domínguez (2723) lo sabe, así que nada debe extrañarle que su armisticio del miércoles lo sacara de la punta durante la cuarta parada del Grand Prix de ajedrez.

La justa organizada en Salónica, Grecia, alberga a cuatro de los integrantes del top ten de la FIDE, monstruos acostumbrados a ganar y que desprecian las excesivas muestras de cariño, esos abrazos innecesarios traducidos como tablas en el lenguaje de los trebejos.

Nuestro muchacho condujo figuras negras y pactó la igualdad con el galo Etienne Bacrot (2725) tras 80 lances de una defensa Bogo-India, pero el resultado no fue suficiente y tuvo que ceder el mando ante el empuje del estadounidense Gata Kamsky (2741) y el bambino Fabiano Caruana (2774) —ambos dueños de piezas oscuras—, victimarios en la séptima ronda del uzbeco Rustam Kasimdzhanov (2699) y el ruso Alexander Morozevich (2760), respectivamente.

Ahora los comandantes de la lid suman cinco unidades, medio suspiro delante del güinero, quien, estoy convencido, saldrá a «comerse» este jueves al choqueado Morozevich. Sin embargo, vestir el blanco no puede inspirarle mucha confianza al mejor exponente de Latinoamérica, pues el ruso es conocido por tener noches espantosas y amaneceres radiantes. No en balde le dicen «el romántico del siglo XXI», apodo que rubricó por escurrirse de la tendencia posicional predominante en su época.

Otro vencedor en la jornada fue el norteamericano Hikaru Nakamura (2775), verdugo de Veselin Topalov (2793). Los restantes enfrentamientos concluyeron sin mucho alboroto: Vassily Ivanchuk (2755), de Ucrania, dividió ante el ruso Alexander Grischuk (2779), al tiempo que Peter Svidler (Rusia-2769) y el ucraniano Ruslan Ponomariov (2742) también firmaban la paz.

La tabla de posiciones muestra a Ponomariov y Grischuk en el cuarto y quinto escaño, amasando cuatro rayas per cápita. Le siguen Topalov (3,5); Morozevich (3,5); Kasimdzhanov (3); Nakamura (3); Svidler (2,5), Bacrot (2,5) e Ivanchuk (1,5).

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