Un Nido y la promesa de grandes huevos

El británico Mo Farah fue rey otra vez en los 10 mil metros planos, ahora en el Campeonato Mundial de Atletismo con sede en Beijing

Autor:

Abdul Nasser Thabet

A Mo Farah se le estudia en las escuelas kenianas y etíopes. Es asignatura obligada para los niños fondistas. Objetivo: eliminar al elemento y quitarse la picazón. ¿Cómo se frena a una liebre con piernas robóticas y corazón de caballo?, preguntan en los exámenes africanos para flacos adelantados. Solo queda la decapitación. Mas, se corre el riesgo de que el pura raza en cuestión salga «chiflando» sin cabeza y aún así termine ganando.

Otra vez el británico fue rey en los 10 mil metros planos. Ahora en el Campeonato Mundial de Atletismo con sede en Beijing. Otra vez en el famoso estadio Nido de Pájaros. Rellenó una vitrina a la que no le cabe más nada y se adorna con los títulos universales de Daegu 2011 (5 000 metros) y Moscú 2013 (5 000 y 10 000). Para variar, es rey olímpico corriendo cinco y diez kilómetros en Beijing 2008 y Londres 2012.

Esta vez entró a la meta con el segundo crono más respetable en la historia de las citas del orbe (27:01.13 minutos) y con los brazos haciendo murumacas a lo Mike Wazowski.

En tanto, la heptatlonista cubana Yorgelis Rodríguez (3717 unidades) cerró sus primeras cuatro presentaciones, ubicada en el puesto 14 de su especialidad, que tiene como líder a la linda británica Jessica Ennis-Hill (4005).

Al cierre (por la diferencia de horario con la capital china) la antillana completaba sus incursiones con lejanas aspiraciones de conquistar una medalla, al igual que el martillista Roberto Janet, quien fue el único cubano clasificado a finales en la jornada inaugural.

Buenos vs malos

En toda historia que se respete tiene que haber un malo y un bueno. Es como una especie de guión elemental para el éxito. Pero los paradigmas han ido cambiando. Antes, el tipo bonachón debía triunfar sobre el villano. Y todos felices como perdices. Ahora el antagonista regresado del infierno merece un close up y ver caer a un Dios desquicia tanto o más que las curvas de Jennifer Lawrence.

El tipo feo de este cuento es, claro, el norteamericano Justin Gatlin (castigado cuatro años por inyectarse «gasolina» en las arterias), quien pasó a semifinales del hectómetro en la recién inaugurada cita universal. Esta vez voló con viento a favor de 2,1 m/s. Paró los relojes y el corazón de mucha gente en 9,83 segundos. Pero Usain Bolt, el bueno, no se deja intimidar. Ese no cree ni en él mismo. Largó en la siguiente serie y trotando hizo 9,96.

Además impresionaron su coterráneo Asafa Powell (9,95), el galo Jimmy Vicaut (9,92) y el norteamericano Trayvon Bromell (9,91), un nene de 20 añitos con zancadas cortas y futuro largo. El veterano Tyson Gay también pasó a la siguiente instancia. Hoy será la gran final.

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