Marcas sin trampas - Deporte

Marcas sin trampas

En los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro seis analistas nuestros acompañarán a sus homólogos brasileños, un reconocimiento a los 15 años de experiencia del Laboratorio Antidoping habanero. Con su labor detectivesca de hurgar hasta en el más mínimo vestigio de fraude, ellos harán de la competencia un espectáculo más noble

Autores:

Julieta García Ríos
Eduardo Grenier Rodríguez

Sentado frente al «jefe», mueve los pies impacientemente. Espirulina, Polivit, PV2… declara en la planilla que le extienden. Son esos los suplementos dietéticos que ha tomado en los últimos siete días. Todo medicamento ingerido en ese tiempo debe quedar registrado en la lista. Elige uno entre los vasos que tiene ante sí y, escoltado por otro «oficial», se dirige al baño. Rompe el nailon que mantiene estéril el recipiente y finalmente deposita, al menos, 90 mililitros de su orina.

El contenido del frasco A es analizado por los expertos del Laboratorio Antidoping. El B solo se abrirá ante un positivo al doping y solo si el atleta muestra disconformidad con el resultado.

Regresa con el líquido que será sometido a prueba para demostrar su integridad o flaqueza como atleta. Escoge un kit sellado entre varios y, a partir de ahora, su identidad es sustituida por el código numérico de aquel. Cuidadosamente vierte la orina en los dos frascos que vienen en el interior del kit, en el B primero, la muestra más valiosa, pues es la que se utilizará para volver a investigar si no está conforme con el veredicto del examen. El contenido del A se analizará de inmediato por los expertos del Laboratorio Antidoping, esos para quienes el nombre nunca es develado. Para resguardar la identidad del atleta, la muestra llegada al laboratorio es recodificada.

Para un atleta de alto rendimiento, el control doping es, más que una prueba, un aprendizaje necesario, pues debe tener conocimiento de las sustancias prohibidas, y siempre consultar al médico de su selección para que sea él quien indique el medicamento adecuado en caso de cualquier malestar.

Nuestros especialistas insisten en que únicamente deben ingerir los suplementos dietéticos que garantiza y distribuye el Instituto de Medicina del Deporte, pues algunos de los productos que se venden en el exterior pueden contener sustancias que sean positivas al doping.

Antes del 13 de febrero de 2001, los cubanos solo experimentaban los controles en competiciones internacionales. La fecha marca el inicio en Cuba de una práctica sistemática que incluye a atletas de élite, como Mijaín López, bicampeón olímpico y pentacampeón mundial, y se extiende a noveles figuras.

La doctora Yaumara Castro Gutiérrez, jefa de la Brigada Nacional Antidoping, encargada de que se tomen y lleven las muestras al Laboratorio para su análisis, explica que se planifican cada año los controles que en Cuba se harán dentro y fuera de competencia, y luego a quiénes se les realizarán. A los integrantes de selecciones nacionales como mínimo se les efectuará una prueba; sin embargo, quienes ahora integran una preselección olímpica serán chequeados con mayor asiduidad, sobre todo antes de competir en eventos internacionales.

De Winnipeg a La Habana

Luego de los sucesos de Winnipeg en 1999 —cuando la delegación cubana fue víctima de una campaña para desacreditar nuestro deporte, pues se acusó de dopaje durante esos Juegos Panamericanos al saltador de altura Javier Sotomayor, campeón olímpico y triple campeón panamericano, y a los pesistas Wiliam Vargas (campeón mundial), Rolando Delgado y Modesto Sánchez—, Cuba, con el liderazgo de Fidel, desarrolló un proceso para demostrar la verdad y priorizó la creación de un laboratorio de ese tipo en el país.

En comparecencia televisiva, la noche del 2 de septiembre de 1999, Fidel analizó los hechos y expresó: «Crearemos, con toda urgencia, un moderno y eficiente laboratorio antidoping que cooperará con los países de nuestra área que lo requieran, y al igual que hacemos en el campo de la Medicina, en la que también somos ya una potencia, no solo contribuiremos al desarrollo del deporte con la cooperación de especialistas cubanos, sino que estamos considerando seriamente la creación de una facultad latinoamericana y caribeña de educación física y deportes para formar sus propios especialistas que impulsen esta noble y sana actividad en sus países de origen».

Teresa Correa Vidal rememora los días fundacionales. Ella dirigió por 12 años el área de analítica del Laboratorio Antidoping cubano.

Miles de cubanos siguieron atentos las explicaciones de Fidel. Teresa Correa Vidal también escuchó las palabras del líder revolucionario, que quedaron prendidas en su mente. «Crearemos, con toda urgencia, un moderno y eficiente laboratorio antidoping…», recordaba continuamente. Se imaginó entonces en el futuro laboratorio. Desde que se adentró en el mundo de las sustancias prohibidas, ella ha sido testigo y protagonista de los pasos dados por el país para que sus deportistas sean fieles a los principios del juego limpio.

Por eso, a pocas horas de la alocución del líder cubano, Roberto Socarrás la buscó en el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (Cnic). El entonces subdirector del Instituto de Medicina Deportiva de Cuba llevaba prisa, y ella, aunque estaba en bermudas, debía acompañarlo.

Juntos se dirigieron al Inder, donde los esperaban unos arquitectos con quienes hicieron los esbozos de lo que sería luego el Laboratorio Antidoping de Cuba. «Ellos querían conocer el número de laboratorios que debía tener, qué tipo de instalaciones», rememoró Teresa, en la actualidad, asesora científica del Laboratorio.

En la calle 100 y Aldabó, del municipio habanero de Boyeros, se encuentra el Laboratorio Antidoping de Cuba.

En la calle 100 y Aldabó, del municipio habanero de Boyeros, se levantó el Laboratorio Antidoping de Cuba, inaugurado oficialmente el 13 de febrero de 2001. Ese día, al recorrer las modernas áreas, Fidel vio materializada la aspiración de tener un laboratorio para Cuba y América Latina.

Laboratorios satélites

En 1974 Cuba hizo su primer control doping durante el Campeonato Mundial de Boxeo, que tuvo por sede a La Habana. En esa época, Teresa Correa tenía 24 años y, aunque recién se estrenaba en el Cnic como técnica analítica, conformó el grupo que buscó sustancias estimulantes en las muestras de los boxeadores.

El siguiente paso se dio en 1982, durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe de La Habana. Para entonces se montó en el CNIC un laboratorio satélite y se trasladó hasta allí un grupo de especialistas del Centro Antidoping de Moscú, quienes tenían la experiencia de haber trabajado en las Olimpiadas de 1980. Soviéticos y cubanos analizaron las muestras de los participantes en el evento regional. Recuerda Teresa, quien ya era licenciada en Química, que se trabajó día y noche y que la manera de comunicarse fue muy singular. «Ellos no hablaban español, ni nosotros ruso».

A finales de 1980 a un grupo experimentado de analistas se les envió a prestigiosos laboratorios antidoping de Europa, con el fin de adiestrarse en las más novedosas técnicas con vistas a su labor en los Juegos Panamericanos de La Habana, en 1991. En Madrid se preparó Teresa.

«Para los Panamericanos se alquiló la tecnología al laboratorio ABC de México, y un grupo de nosotros viajó allá para actualizarnos en los procedimientos esteroides, diuréticos, betabloqueadores y estimulantes.

El 13 de febrero de 2001, junto a Fidel, Teresa Correa Vidal.

«Previo a los Juegos, los catalanes, quienes se preparaban para las Olimpiadas de Barcelona, asesoraron el montaje de la técnica y el trabajo con esta. El CNIC volvió a convertirse en laboratorio antidoping, ahora con mayor despliegue, pues a ese fin se destinó el ala izquierda del cuarto piso. Se instaló el sistema de puertas aislantes, y el equipo de trabajo lo integraron especialistas de Cuba, México y Barcelona. Fueron jornadas intensas, hubo días en que llegamos a analizar cien muestras. Como premio tuvimos la visita de Fidel al culminar los Juegos».

El sucesor de granda

El ya desaparecido doctor Mario Granda, quien fuera director del Instituto de Medicina del Deporte, fue el primer director que tuvo el Laboratorio. Por más de diez años se desempeñó Granda en ambas funciones, él transmitió a Rodny Montes de Oca Porto sus saberes y experiencia.

A sus 38 años, Rodny Montes de Oca, es quizá el más joven entre los directores de los 31 laboratorios acreditados por AMA en el mundo.

Poco a poco fue delegando tareas en el joven. Cuentan que Mayito, como cariñosamente le llamaban, estaba muy enfermo, pero solo se separó de sus responsabilidades cuando supo que el muchacho estaba listo para guiar este centro de alta seguridad. Sucedió en 2011, un año después murió.

Casi una década antes, en 2002, recién graduado de Licenciatura en Farmacia, Rodny había comenzado en el Laboratorio. Contrastaba la inteligencia del muchacho con su carácter jovial. Mas, en él advirtieron capacidades superiores a las de «trastear» y encontrar una sustancia camuflada. Por eso, en 2010 entró como «reserva de cuadro» de Granda.

Desde septiembre de 2003 el laboratorio cubano está acreditado por la Agencia Mundial Antidoping (AMA). Ser certificado por AMA exige un largo y difícil proceso, y Cuba lo logró en un año y nueve meses, todo un récord, cuando la mayoría tarda hasta cinco años en conseguir este objetivo.

En el mundo hay solo 31 laboratorios acreditados, la mayoría se encuentran en Europa. América cuenta con siete, distribuidos en Canadá, México, Colombia, Brasil, Cuba y Estados Unidos con dos. El certificado que emite AMA es válido por un año (1ro. de enero-31 de diciembre) y para mantener tal condición el laboratorio se somete a un riguroso proceso evaluativo por parte de sus expertos —son cinco exámenes anuales. «En tres de ellos AMA manda las muestras para que el Laboratorio detecte qué sustancias contienen y en qué concentración están presentes».

Otro requisito que exige AMA es analizar como mínimo 3 000 muestras anuales. «Hasta 2011 era de 1 500. Este incremento constituye un gasto económico y humano», agregó Montes de Oca.

En medio de uno de estos exámenes de AMA, el director del Laboratorio Antidoping, anunció que seis de sus analistas estarán presentes en los Juegos Olímpicos de Río 2016.

«Una cantidad apreciable cuando de los 37 trabajadores del centro, solo 15 realizamos la labor analítica», comentó el también Máster en Ciencias.

Fue el Laboratorio Brasileño de Control de Dopaje (LBCD) quien seleccionó a los cubanos luego de analizar los formularios de todos los analistas del laboratorio habanero. Su inclusión resulta el mejor regalo para un centro que celebra en este 2016 su 15 cumpleaños.

El estanozolol, esteroide anabólico utilizado en las Olimpiadas de Seúl 1988 por el velocista canadiense Ben Johnson, es en la actualidad la sustancia más frecuente en los casos de doping. Foto: Abel Rojas Barallobre

En los Juegos Panamericanos de Río 2007 y Guadalajara 2011 y en los Centroamericanos de Veracruz 2014, los cubanos prestaron sus servicios, pero ahora participarán en la cita de los cinco aros, máximo sueño de todo aquel involucrado en el mundo deportivo. Con su labor detectivesca de hurgar hasta en el más mínimo vestigio de trampa, ellos harán de la competencia un espectáculo más noble.

 

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