El balón no puede picar

JR dialogó con Roberto García, entrenador de la selección nacional de voleibol femenino, que ahora se prepara para participar en el Grand Prix

Autor:

Norland Rosendo

Roberto García no está quieto ni un minuto. Durante el entrenamiento de la selección nacional de voleibol femenino con vistas al Grand Prix camina de un extremo a otro de la cancha, e indica: «¡Así no!», «¡imaginen que están en el juego!», «¡ese balón no puede picar!», «¡¿por qué esa posición para recibir?!»...

«Son muy jóvenes, pero no por eso pueden dejar de hacer bien las cosas, hay que exigirles el máximo; solo así podrán desarrollar el talento que tienen», me dice, mientras sus ojos repasan cada movimiento de las chicas.

En el grupo descuella, obviamente, Melissa Vargas. Llegó de la República Checa —donde jugó con el club Prostejov junto a Sulian Matienzo— directo a los entrenamientos. «Ella es la líder ofensiva y esperamos que se convierta también en la líder motivacional», señala el técnico.

Sobre la preparación para el Grand Prix, Roberto asegura que «prácticamente empezó tras el regreso de las cinco que estaban en el extranjero (las otras fueron Jennifer Álvarez, Regla Gracia y Daymara Lescay, quienes jugaron en Perú)».

De ellas, el director del plantel espera, sobre todo, que ayuden a mejorar los comportamientos en los momentos cruciales de los desafíos, cuando el marcador esté cerrado en los finales de cada set: «Ahí no se puede fallar el saque, ni el contraataque, ni se deben cometer faltas», argumenta.

El promedio de edad del grupo no llega a los 20 años. Sin embargo, Roberto les inculca como divisa que tienen que jugar al mismo nivel exigido en los mejores circuitos del orbe. «Al Grand Prix vamos a buscar el pase a la final del Grupo III. El panorama mundial del voleibol femenino no es el mismo de antes. Países que no tienen tradición sí cuentan con atletas en ligas fuertes y eso les eleva el nivel a las selecciones; es el caso, por ejemplo, de Colombia, que tiene a dos muchachas en Europa, y entre ambas marcan entre 40 y 50 puntos por partido.

«Perú se vuelve muy difícil cuando juega como local, y la segunda ronda del torneo será allí. Croacia también presenta un elenco fuerte. Kazajstán, organizador de la final del tercer nivel, está aspirando a un pasaje olímpico».

Entre las fortalezas del conjunto cubano, Roberto reconoce el ataque y bloqueo, dos armas poderosas que no descuida en los entrenamientos, mientras hace énfasis en el recibo y las acciones en el medio juego.

Como el equipo femenino de Cuba no clasificó para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, la otra competencia importante será la Copa Panamericana en Santo Domingo, República Dominicana, del 30 de junio al 11 de julio. «Allí iremos por uno de los cuatro primeros lugares», subrayó Roberto.

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