Un «milagro» de alta tecnología

En el Centro de Alta Tecnología del estado Barinas el pueblo venezolano recoge los frutos de la solidaridad y la salud

Autor:

Juana Carrasco Martín

BARINAS.— Lleva el nombre del médico-santo para los venezolanos, Centro de Alta Tecnología José Gregorio Hernández, y no deja de ser milagrosa esta institución que abrió sus puertas en agosto de 2009 en la urbanización Rodríguez Domínguez, del municipio capital de Barinas y ya tiene un prestigio bien ganado entre los barinenses y más allá…

Hasta el CAT llegan incluso pacientes de estados vecinos y hasta los enviados por centros médicos privados que reconocen la profesionalidad y el buen trato del personal médico, los especialistas, técnicos y empleados —cubanos y venezolanos— que dirige la doctora Yailene Columbié Mosquera, especialista de 1er. Grado de Imagenología, quien no deja por eso de ejercer como radióloga en la instalación.

Con la joven médica guantanamera vamos recorriendo cada uno de las salas del pulcro CAT, donde la buena atención se nota a simple vista y mucho más cuando indagamos con los numerosos pacientes que en esta mañana despejada y calurosa del estado llanero, esperan ser atendidos o salen ya de los múltiples servicios que se prestan aquí.

La doctora cardenense Lourdes Fernández, quien lleva las estadísticas al detalle, especifica las especialidades a disposición de los barinenses: mamografía, tomografía axial computarizada de 64 cortes, densitometría, radiología, laboratorio clínico, electrocardiogramas, gastroenterología, ultrasonido tridimensional, resonancia magnética, entre otros.

Los números son también notables. Unos 200 pacientes se atienden a diario de una población de 800 000 habitantes que tiene el estado, enviados en su mayoría por los Consultorios Populares o los Centros de Diagnóstico Integral de la Misión Médica Barrio Adentro. Y como ya dijimos, también acuden desde clínicas privadas porque aunque pudieran tener algunas la misma tecnología, hay otra diferencia sustancial: allá cobran, y precios bien altos, lo que los hace inaccesibles para buena parte de los barinenses.

Así, los 25 colaboradores cubanos —médicos, licenciados y técnicos—, y los 12 venezolanos que laboran en el CAT José Gregorio Hernández cubren las necesidades con su trabajo arduo y eficiente.

Juan Luis Valladares León, licenciado en Imagenología con dos años y medio de misión en Venezuela, mira atento a la pantalla. Está en el área del tomógrafo donde recibe como promedio diario a 45 pacientes. Al lado de este camagüeyano de Florida, en otra computadora, el villaclareño ingeniero en telecomunicaciones Vladimir Terry, introduce en la base de datos los resultados.

En la sala de Densitometría, donde se detectan y diagnostican posibles problemas óseos como la osteoporosis, Celestina de Flores, da su opinión: «Vine aquí porque me dijeron que salía más económico; pero ya sé que es totalmente gratuito, y el trato ha sido respetuoso y humano».

Sus criterios los avala Eloísa Durán, quien llegó desde más lejos: Boconoíto, en el estado Portuguesa, justo en el límite con Barinas, y espontáneamente nos dice: «Antes no veíamos esta maravilla que una puede ver aquí, y le agradezco mucho a nuestro Presidente. Para nosotros que no podíamos ni soñar con la atención a nuestra salud, esto es un milagro».

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