El mapa de la batalla

Presenta el presidente Hugo Chávez al pueblo síntesis del programa de gobierno 2013-2019. Será discutido y luego convertido en ley —tras su pronosticada victoria en los comicios presidenciales del 7 de octubre. Una nueva y democrática experiencia de planificación socialista

Autor:

René Tamayo León

CARACAS.— Es él. El «candidato de la patria»; «el de las más amplias mayorías»; el continuador de la «construcción independentista»; el eje del «proyecto socialista» de la Revolución Bolivariana...

Así fue presentado por el encargado del protocolo chavista, cuando el líder bolivariano se disponía a oficializar personalmente su postulación para las elecciones presidenciales del próximo 7 de octubre, ante los doctos rectores del Consejo Nacional Electoral de este país.

Durante su oficialización como candidato por cuarta vez a la primera magistratura, el el mandatario Hugo Chávez entregó al Consejo Nacional Electoral su proyecto de gobierno 2013-2019.

Este es considerado como el segundo programa socialista de la Revolución Bolivariana. Emocionado, el mandatario depositó el documento ante el árbitro comicial como «compromiso de vida, lucha, y batalla por la victoria», dijo.

Llanero al fin, expresó lo que pensaba; no pudo aguantar la emoción; pero tampoco su virilidad: la de él y la de su pueblo. Así, también, hizo público su compromiso a respetar los resultados electorales que emanen el próximo 7 de octubre —no importan cuáles sean, aunque todo apunta hacia él.

Fue un acto de compromiso y honorabilidad. Pero también: desafío y alerta. Reafirmó su aceptación de lo que al filo de la medianoche del 7 de octubre u horas después, emita el CNE, cuando anuncie el nombre del triunfador.

También llamó a todas las partes a hacer lo mismo.

Reconoció la institución legal, pública y moral del ente comicial. Señaló, a propósito, que «nunca antes, en toda la historia política de Venezuela, hubo una autoridad con la calidad, tamaño y grandeza de esta».

Pero no solo fueron elogios.

También alertó a la oposición ultraderechista a acatar, como él, el veredicto del árbitro.

Chávez es un hombre honesto. De palabra y acción. Cada vez que estoy cerca de él, o lo escucho, siempre me recuerda a Maceo, y lo que dijo Martí de este: hombre de tanta fuerza en el brazo, como en el pensar. Así, es Chávez.

Es decir, lo que hoy necesita y pide América.

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