La integración debe ser el objetivo estratégico de los pueblos de Nuestra América

En la clausura del XVIII Foro de Sao Paulo, el miembro del Secretariado del Comité Central de Partido Comunista de Cuba, José Ramón Balaguer Cabrera, llamó a fortalecer la unidad de las fuerzas progresistas y de izquierda de la región, y a la solidaridad y apoyo a la Revolución Bolivariana y el presidente Hugo Chávez

Autor:

René Tamayo León

CARACAS.— El objetivo estratégico principal de los pueblos de Nuestra América ha de ser trabajar por la integración, señaló el miembro del Secretariado del Comité Central de Partido Comunista de Cuba, José Ramón Balaguer Cabrera, durante la sesión clausura de la edición XVIII del Foro de Sao Paulo, que sesionó esta semana aquí.

El Jefe del Departamento de Relaciones Internacionales del Partido llamó a apoyar todos los procesos políticos progresistas y revolucionarios de América Latina, cuyo avance, había conceptuado en el inicio de su discurso, «son claros y alentadores».

Estos éxitos –dijo— constituyen una expresión de la crisis económica capitalista y los cambios geopolíticos actuales, así como de las nuevas nociones y prácticas políticas de la izquierda en la región.

El mapa político internacional muestra una impresionante fuerza de los movimientos revolucionarios, señaló en una alocución largamente aplaudida, como muestra, entre los más de 600 representantes de partidos y movimientos sociales participantes, de la solidaridad e inspiración que es Cuba para el mundo.

Consolidar lo logrado

El dirigente partidista cubano también hizo un análisis de los desafíos que enfrenta hoy América Latina y el Caribe, pues a pesar de los avances logrados, aún no se ha logrado superar las grandes desigualdades y deformaciones estructurales que han dejado más de quinientos años de colonialismo y neocolonialismo.

Resaltó que a pesar del buen desempeño macroeconómico en la última década, aún persisten agudos problemas en la región, los cuales pueden incrementarse debido a que la crisis en EE.UU., Europa y Japón, y el desacelaramiento de algunas economías asiáticas, ya comienza a impactar en la zona, provocando un aumento del desempleo y un crecimiento de la pobreza.

Junto a los problemas económicos y financieros internacionales, Balaguer añadió que los Gobiernos de izquierda también enfrentan la labor de zapa del imperialismo norteamericano y las derechas locales.

Alertó que EE.UU. no desistirá de trabajar por garantizarse la hegemonía económica, política y social sobre la región.

Señaló que los esfuerzos de los grupos de poder del país norteño para «revertir los procesos revolucionarios, para fortalecer sus intereses en la región», implican promover el ascenso de una nueva derecha, contener la ascendencia de los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), y derrotar las experiencias progresistas y revolucionarias en Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Cuba.

Recordó así las fallidas intentonas golpistas en Venezuela, Honduras y Ecuador, y las asonadas perpetradas en Honduras primero y ahora en Paraguay.

EE.UU. siempre con vocación imperialista

Balaguer reiteró que el Partido Comunista de Cuba reafirma que hechos como los ocurridos en Paraguay pretenden frenar los procesos de cambio progresistas y de genuina integración latinoamericana y caribeña.

Este golpe —expuso— se suma a la larga lista de atentados contra nuestros pueblos, detrás de los cuales siempre está EE.UU.

«La forma ambigua y velada con que Estados Unidos conduce su ofensiva política y militar contra América latina no contradice su vocación imperialista», explicó.

El dirigente cubano señaló que las bases militares en Colombia y Panamá, el relanzamiento de la IV Flota, el apoyo a los golpes de Estado, su alto presupuesto militar, reafirman que Washington está rearticulando una estrategia hegemónica para Latinoamérica como parte de su ofensiva de dominio mundial.

La disyuntiva de Nuestra América, señaló el miembro del Secretariado del Comité Central del PCC, sigue siendo o hegemoía imperial y recolonización o verdadera independencia y cambios sociales.

Junto a las revoluciones

Al destacar el empuje de la izquierda en la región, Balaguer puso como ejemplo que «la estrategia de aislamiento contra Cuba está en franco retroceso, es un fracaso, incluso en escenarios como la OEA y las llamadas Cumbres de América».

No obstante, indicó que en los actuales tiempos «se va demostrando como nunca antes que organizaciones como la OEA no representan los intereses de nuestros pueblos», por lo que, añadió en otra parte de su discurso, en los próximos años los procesos progresistas y revolucionarios tendrán que enfrentar unidos grandes desafíos.

El Jefe del Departamento de Relaciones Internacionales señaló así que actualmente se articula una alianza imperialista internacional contra Venezuela y los países del ALBA.

El imperialismo —indicó— conoce que Venezuela, bajo el liderazgo de Chávez, es una incalculable reserva material y espiritual para los cambios y la integración de los pueblos latinoamericanos, así como una extraordinaria bandera de las luchas políticas e ideológicas internacionales contra el imperialismo y a favor del socialismo.

«Es preciso —agregó— estar alerta ante los planes subversivos contra la Revolución Bolivariana, así como ante las presiones para socavar el apoyo popular a los países del ALBA, que son el objetivo primero de EE.UU.

Balaguer explicó que la solidaridad con el proceso venezolano debe ser vital, por lo que llamó a una concertación progresista y revolucionaria internacional para la defensa de la Revolución Bolivariana y su presidente Hugo Rafael Chávez Frías.

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