Bolívar, el rostro de Nuestramérica

Este 24 de julio, en el aniversario 229 de su natalicio, el pueblo venezolano y la opinión pública mundial asistieron a un evento trascendente, la develación de una fotografía digital del Libertador. Poder mirarle a sus ojos y contemplar su rostro, nunca será complacencia museística: es luz

Autor:

René Tamayo León

CARACAS.— No podía ser de otra manera. Cada rostro de un ser humano es su carne y su historia. Bolívar fue así. Duro y noble. Viril y tierno. De mirada profunda y avizora.

Sin dudas, fue un hombre bello, y no por la «fina» armonía de esas líneas que dicta el canon occidental, sino por la reciedumbre de su hombría. Esa que esculpe rostros que sobrecogen a los varones y hacen suspirar a las damas.

Dicen que la cara es el espejo del alma. La vida curte la faz. El rostro verdadero de Bolívar nos muestra también a un héroe de encaje alegre, pero ojos melancólicos.

Alegría por cuanto él y sus huestes de criollos, negros e indios, americanos y soldados de otras tierras, hicieron por Nuestra América. Melancolía, por no haber terminado la obra, haber sufrido la traición, y por momentos sentirse perdido en el laberinto de la soledad.

Este martes, en el aniversario 229 de su natalicio, el pueblo venezolano y la opinión pública mundial asistieron a un evento trascendente, la develación de una fotografía digital del Libertador (24 de julio de 1783-17 de diciembre de 1830).

Reproduce el rostro del Héroe a sus 47 años de edad, tras una reconstrucción facial que combinó los adelantos científicos más sofisticados de la contemporaneidad, desde las técnicas forenses hasta las nuevas tecnologías de la información.

Fue develado con solemnidad y delicadeza por uno de sus mejores hijos, el presidente Hugo Chávez, y media docena de niños que descorrieron el manto tricolor venezolano para que, a partir de ahora, y por los tiempos de los tiempos, las generaciones actuales y futuras dispongan de un patrimonio único.

Los grandes hombres marcan las pautas del devenir que construyen los pueblos. Poder mirarlos, tal cual, en imágenes veraces, siempre son, al menos para los corazones buenos, un viaje mágico por el pasado, el presente y el futuro.

Repasar cuánto este hizo, y cuánto uno puede hacer, es un ejercicio fecundo y fundacional. Muchas veces, la decisión de por dónde enrumbar la vida y la acción. El paradigma a seguir.

Creo que es ahí donde está la significación —más allá— del hecho histórico y el hallazgo científico, de la contribución en que se empeñó y pudo concretar la Revolución Bolivariana.

Poder mirarle a sus ojos y contemplar su rostro, nunca será complacencia museística. Es luz.

Bolívar es el rostro de Nuestramérica. La crónica más linda del regalo que este 24 de julio de 2012 hizo la revolución venezolana a América Latina, el Caribe y el mundo, nunca se podrá escribir. Creo que esa, solo la podía haber hecho Martí.

(Ver pdf Informe preliminar sobre las causas de la muerte de el Libertador Simón Bolívar)

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