Un «por ahora» convertido en «para siempre»

Venezuela recordó este sábado los 25 años de la rebelión cívico-militar que liderada por el entonces teniente coronel Hugo Chávez, abrió la etapa de un despertar de la conciencia

Autor:

Alina Perera Robbio

CARACAS.— Con la parada militar del cuartel de la Montaña se iniciaron, en la mañana de este sábado, las actividades conmemorativas por los 25 años de la rebelión cívico-militar que liderada por el entonces teniente coronel Hugo Chávez, marcó un antes y un después en los derroteros de Venezuela.

La rebelión del 4 de febrero de 1992 indicó el rumbo de la Revolución Bolivariana. El «por ahora…» enunciado entonces por el joven Chávez ante el pueblo —cuando asumió la responsabilidad de aquella insurrección cívico-militar acometida contra las políticas neoliberales de los gobiernos de la cuarta república—, se convirtió, como hoy expresan quienes llevan adelante, protagonizan o acompañan los cambios que la sociedad necesita, en un «para siempre».

En aquella hora cuyo desenlace fue de triunfo político y moral pero de adversidad en lo táctico, Hugo Chávez compareció ante los medios de comunicación y expresó en un mensaje dirigido a quienes le habían acompañado: «Compañeros, lamentablemente por ahora los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital. Es decir, nosotros acá en Caracas no logramos controlar el poder. Ustedes lo hicieron muy bien por allá, pero ya es tiempo de evitar más derramamiento de sangre, ya es tiempo de reflexionar, y vendrán nuevas situaciones y el país tiene que enrumbarse definitivamente hacia un destino mejor».

Desde luego las palabras también tenían como destinatario al pueblo, ese que venía sufriendo los golpes de la crisis social y política por la que atravesaba la nación sudamericana desde los años 80 del siglo XX. Ya el país había vivido un estallido social durante los días 27 y 28 de febrero de 1989, y la gente había sentido en carne propia, en esas horas, la represión por parte de la policía y de las Fuerzas Armadas, esa que costó la vida a más de 3 000 personas.

Tal abuso, y la situación reinante, fue el motor impulsor del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200, conformado por los jóvenes militares que aquel 4 de febrero de 1992 se alzaron en armas contra la clase política dominante, en un gesto que puso a las Fuerzas Armadas junto al pueblo, no contra él.

Aunque los objetivos de la insurrección no fueron alcanzados, algo cambió para siempre en el corazón del pueblo que vio por vez primera a ese muchacho en las pantallas de televisión, un valiente que asumía la responsabilidad de los hechos y que luego guardaría prisión, junto a sus compañeros del levantamiento, por más de dos años.

Aquella gesta, como han dicho a la prensa algunos de sus protagonistas, no fue una cosa de locos ni un acto improvisado. Detrás habitaba un pensamiento, la búsqueda de una sociedad más humana. El 4 de Febrero abrió la etapa de un despertar de la conciencia.

Pueblo y FANB conmemoraron el 4 de Febrero. Foto: AVN

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