Vivir por dos

Autor:

Margarita Barrios

Veo la noticia y lo imagino sentado, frente a la máquina de escribir, rodeado de cuartillas y con una media sonrisa. Quizá escribiría: «Hay días en que las negras soluciones, nos caen en la vida como tormenta cruel, y el corazón apenas, logra sacar al sol sus múltiples preguntas». Tal vez redactaba alguna noticia de su amado país, o del nuestro, que también hizo suyo.

Radio Habana Cuba nos regala ahora un estudio de grabación con el nombre del poeta y escritor salvadoreño Roque Dalton. Merecido homenaje para quien en los años de 1960 laboró en la emisora, pero el gesto es mucho más que un simple cumplido.

Roque ejerció el periodismo entre otras muchas actividades vinculadas al quehacer intelectual de la Cuba de aquellos tiempos. se vinculó a la Casa de las Américas, que por cierto le otorgó el Premio de Poesía 1969 a su libro Taberna y otros lugares, y también colaboró con la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac).

La creación literaria de Dalton comprende 13 poemarios, una novela, un testimonio, alrededor de tres piezas de teatro, cuentos, reseñas críticas, ensayos literarios y políticos, gran parte de ellos dispersos en revistas. Y no sé cuántos artículos, informaciones, comentarios, habrá hecho en Radio Habana Cuba, cuando el periodismo se sumaba a su vida y a su lucha política.

«Como poeta, fue en Cuba donde adquirí conciencia de lo que significa escribir en serio, de ser —para emplear una palabra ya vieja— un escritor profesional, alguien que escoge la literatura como oficio». Así dijo una vez, sin embargo la situación social y política de su país estaba en su mente, en su sentido fundamental de vivir, y por ello volvió a la lucha, y en 1975, rodeado de incomprensiones, encontró la muerte en su Salvador querido.

El escritor argentino Julio Cortázar aseveró que «…hablar con Roque era como vivir más intensamente, como vivir por dos». Y dejó el siguiente retrato del poeta: «Roque Dalton era un hombre que a los cuarenta años daba la impresión de un chico de diecinueve. Tenía algo de niño, conductas de niño, era travieso, juguetón. Era difícil saber y darse cuenta de la fuerza, la seriedad y la eficacia que se escondían detrás de ese muchacho».

Radio Habana Cuba nos regala ahora un espacio para el recuerdo. Ese que algunos nos convidan a no tener en cuenta y que muchos sabemos es imprescindible. La memoria histórica de una Latinoamérica dolida, colmada de indiferencias hacia todos los olvidados, hacia el analfabetismo, la mendicidad, la enfermedad y el hambre, esa que duele en el alma de los revolucionarios.

Cuando los tiempos se inclinan hacia la desmemoria, cuando la derecha toma fuerza contra la justicia, Roque aparece de nuevo, quizá escribiendo: «Hace frío sin ti, pero se vive»… o quizá con su media sonrisa frente a la cuartilla en blanco nos incita a mirarlo cada vez que entramos al estudio de grabación, para ser inspiración diaria.

Porque este hombre se fue un día a los campos de El Salvador, por donde según Silvio le habían dicho andaba su Unicornio perdido y también la voz de la Revolución cubana y de la lucha latinoamericana a través de las emisiones de Radio Habana Cuba. O quizá nunca se marchó, estuvo todo este tiempo allí, en ese estudio de grabación, inspirando a los que vinieron después, a los jóvenes que llevaron desde esos mismos micrófonos la voz del indio, del negro, del campesino sin tierra, del obrero sin trabajo, de la mujer discriminada, del niño sin escuela.

Y hoy se hace visible para decir cuidado, todavía estamos por acá, y somos muchos más de lo que se piensa, pero tener que retomar la lucha puede ser largo, es mejor no tener que volver a empezar y preservar lo logrado.

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