Vencedor de la utopía

Autor:

Liudmila Peña Herrera

Hombre que nos miras desde el verde oscuro de la Sierra, no nos digas que te marchas, que vas en busca de otros universos revueltos u otras recónditas regiones que precisan de ti.

Hombre que señalas la luz desde tu estatura inmortal de joven guerrero, no desandes los caminos ya conquistados por tu estrella para descansar en la cima de tus 90 agostos bien plantados.

Hombre pasión, hombre fuerza, hombre ternura; corazón y escudo de una Isla que navega en libertad, nunca hagas el gesto del adiós porque este juego necesita a los valientes. ¡Hombre, Fidel! No te marches ahora que la historia te toma en su regazo y te muestra al mundo como un vencedor de la utopía.

Aborda el yate de la eternidad para nosotros, abrígate en la pañoleta de un niño, entre las manos de un médico, en el latir de las máquinas que empuñan los obreros. Resguarda a la Patria entre las líneas exactas de nuestro rectángulo tricolor, ocupa el espacio que te corresponde por derecho en el triángulo escarlata que abriga una estrella.

Ábrete el pecho, otra vez, si es necesario, para que vean que a los hombres como tú no les hacen falta corazas antibalas, que no te vas porque no quiere tu pueblo; que la muerte no es verdad cuando se ha sembrado la semilla del amor por todo el mundo; que no hay balas que corten las alas de la inteligencia y la razón. Que no hay Fidel que muera cuando nace Comandante en cada pequeño moncadista que saluda la bandera.

Quédate con tus manos sobre nuestras cabelleras, susurrando a los oídos de la Patria qué caminos la conducen mejor hacia el futuro, cuáles peligros se ciernen sobre ella como fantasmas agoreros de la oscuridad. Sé Fidel para siempre entre nosotros.

Hombre que cambiaste el rumbo de la historia, hay demasiado que fundar todavía. Tenemos Revolución y dignidad, pero el destino nos emplaza y no queremos prescindir de tu mirada profunda hasta sobre las cosas más sencillas.

Nunca será la hora de partir. Hay hombres que no tienen derecho. Tu suerte está unida irremediablemente a estas cuatro letras de amor que juraste defender toda la vida. Hay un viaje, Hombre-Fidel, pero ese viaje es junto a Cuba.

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