Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

¿El último llamado de la selva?

A los reportes de la crisis sanitaria los acompañan asombrosos registros de vida silvestre en ascenso

Autor:

Iris Oropesa Mecías

Pumas cruzando las aceras de Santiago de Chile, aguas transparentes en los canales venecianos, mapaches albinos en busca de la escasa basura de silentes urbes... y hasta extrañas criaturas luminiscentes en el fondo marino.  Parecieran las señales de una avanzada salvaje que retoma su posición natural al mejor estilo del realismo mágico. Nos retan a un duelo que perdemos por no asistencia. Mientras permanecemos en nuestras casas y no pasamos del balcón, la naturaleza avanza, se aviva y respira su verde inhalación de esperanza. Más que poesía, así lo documentan radares y cámaras de monitoreo.

El planeta se toma un respiro del trasiego que solemos imponerle. Incluso nos permite escuchar mejor el canto de pájaros, que parecieran nuevos. Ojalá este reverdecer no tuviera un precio humano tan alto. Pero veamos el lado optimista y sus causas más de cerca.

Especies a la reconquista

 La «reconquista» natural de los espacios urbanos tiene su explicación en causas obvias: cuando los humanos están confinados, desaparece la amenaza para otras especies. Así lo han comentado especialistas internacionales como Jean Noel Rieffel, director regional de la Oficina Francesa de Biodiversidad, quien explicó a France 24 que se han favorecido de modo especial las especies que suelen ser atropelladas en las carreteras, como el sapo común o la salamandra moteada.

Los venados que caminan las calles de Nara, Japón, están afectados por falta de turistas que los alimenten en parques, de modo similar a los mapaches. Foto: www.enteratedealgo.net

 Otras especies que respiran son del reino vegetal, como las orquídeas salvajes que tienen su crecimiento entre abril y mayo, y suelen ser cortadas por los transeúntes. Sin contar que la polinización, ahora con abejas que se favorecen de un aire más limpio, puede realizarse por estos tiempos sin mayores impedimentos.

Pero, como también advierten expertos de WWF, animales que se alimentan de desechos, como los mapaches, podrían verse afectados. Sin contar con que el confinamiento ha impactado también las actividades de conservación previstas, obligando a posponer desde acciones sencillas y hasta a la suspensión de la COP26, acaso el cónclave más importante para el Acuerdo de París y un Convenio de Biodiversidad.

Otros expertos creen que acaso el mejor saldo que pueda resultar del aislamiento social para la biodiversidad sea el potencial de esta etapa para hacernos reconsiderar nuestra relación con la naturaleza: «las personas confinadas se están dando cuenta de cuánto extrañan la naturaleza. Desde sus casas, pueden observar con detenimiento menos naturaleza desde sus ventanas o jardines y apreciarla de otra maneta».

Reducción de emisiones

Asi se han reducido los contaminantes por las medidas contra la COVID-19.

 Después de que se confirmara que las emisiones de CO2 de China se redujeron en una cuarta parte entre febrero y marzo en comparación con el mismo período del pasado año, las expresiones de optimismo acapararon los medios científicos. Estados Unidos también redujo considerablemente sus emisiones, con la caída de la industria dependiente de los combustibles fósiles.

 La baja del tráfico aéreo mundial, además, como explica el sitio oficial de Greenpeace, lleva también directamente a las reducciones de CO2. Tras los cinco años más calurosos que se hayan registrado históricamente y el fracaso de la última cumbre de COP26, estas noticias aliviaron la pesadez de tantas pérdidas humanas con un ligero aliciente medioambiental.

Los mapas satelitales confirmaron finalmente una visible mejora para la capa de ozono, y la descontaminación del aire. Sin embargo, ¿Es recomendable hacer una lectura superficial de esta evidencia?

Cuando vuelvan los autos

 La pregunta que más se repite por estos días entre los ambientalistas tal vez tenga que ver con dibujar un mapa de reacciones posibles para la etapa poscrisis. Una vez que regresemos a las calles y la movilidad internacional se recupere, con su consiguiente nivel de polución, ¿habremos aprendido nuevos manejos del mundo natural? ¿Se mantendrán los niveles de limpieza del aire a largo plazo?

Expertos como Boj Hunters, fundador de Greenpeace, creen que los planes de recuperación pueden llevar a un repunte funesto para el medio ambiente. Si estos se vierten a los combustibles fósiles y no a una transición ecológica el efecto bumerán podría meternos en mayores aprietos, explica en el portal oficial de la organización ambientalista.

Se trata de estar conscientes, apuntan otros especialistas, de que este tiempo de «paro» demuestra que sí es posible intervenir drásticamente la economía para revertir una amenaza. 

Vida silvestre en Chernobil

Otra situación que nos ha aportado noticias con doble cara de dolor y alegría por estos tiempos ha sido Chernobil, donde se registraron fuegos que se acercaron peligrosamente a las zonas de radioactividad remanente, pero, por otro lado, también está viviendo un renacer de su fauna silvestre en lo que en otros tiempos quedó como tierra baldía.

Tanto Chernobil como Fukushima, tras sus grandes tragedias nucleares, ahora son rastreadas por más de una centena de cámaras que reflejan el regreso de fauna autosuficiente y al menos 20 especies.

Los datos recopilados desde 2017 en ambos sitios demuestran, según el profesor Zjame Beasly, la resistencia de la vida silvestre cuando se libera de las presiones humanas.

La otra cara de la moneda con respecto a las noticias de regeneración de la capa de ozono, por su parte, fueron los descubrimientos recientes de un nuevo agujero en la zona del polo Norte.

Tras las observaciones científicas preliminares, se ha afirmado en un estudio en la revista Nature, que el nuevo agujero, con un área de 998 000 kilómetros cuadrados, indica, según Servicio de Monitoreo de la Atmósfera de Copérnico que «en esta capa, el ozono se ha agotado casi por completo».

El Servicio de Vigilancia Atmosférica ha explicado que la disminución del ozono en esa área, al contrario del agujero habitual, que se halla en el polo opuesto, se debe a un vórtice polar que quedó bloqueado sobre esta zona, dando lugar a un clima mucho más frío de lo habitual, lo cual es un factor determinante en la cantidad de ozono atmosférico. Se trata de un problema más bien temporal, de reacomodación de las concentraciones del gas. Una noticia que sin duda, revisitaremos en próximas entregas. 

Por ahora, confirmamos que en general, la naturaleza salvaje ha compensado en algo el fatal desequilibrio de la Covid-19 para el mundo. Qué enorme pena que tengamos que atravesar problemas de dimensiones trágicas para que suceda.

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